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El boom del básquetbol femenino de Uruguay

En plena pandemia Niski y Kirschenbaum fueron contratadas desde España y ya suman seis las jugadoras uruguayas U19 que competirán en mercados importantes

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19 de julio de 2020 a las 05:02

En 2016 el básquetbol femenino en Uruguay era practicado por unas 300 chicas que hasta los 15 años solo podían entreverarse con los varones. No había cuerpos técnicos estables de selección ni un lugar físico donde entrenar. Hoy la cifra supera a las 500 jugadoras, hay categorías U13 y U14 formadas solo para las chicas y seis jóvenes basquetbolistas inscribieron sus nombres en mercados muy importantes. 

En mayo del año pasado, Maite Pereira, jugadora de Bohemios, generación 2004, se fue a Sociedade Ginástica de Joinville, en Brasil. 

En agosto, Carolina Fernández, generación 2003 de Malvín, emigró al liceo Montverde Academy ubicado en el estado de Florida, Estados Unidos. 

En noviembre, Camila Kirschenbaum, generación 2002, de Defensor Sporting, pasó a Rivas Parque Sureste de España y el pasado 8 de julio se vinculó con Unió Esportiva Mataró, de la Liga Femenina 2 de España. 

En abril de este año Emilia Larre Borges, generación 2002 de Malvín, y Josefina Zeballos, generación 2003 de Bohemios, se enrolaron con Obras Basket de Argentina donde aún no han podido jugar debido a la pandemia de coronavirus. 

El 23 de junio, Celta fichó por tres temporadas a Florencia Niski, generación 2002 de Bohemios que en enero había sido anunciada como nueva jugadora de Tomás de Rocamora de Argentina donde tampoco llegó jugar por la pandemia. 

Estas jugadoras de la nueva generación se unen así a otras tres que ya abrieron puertas internacionales: Anna Lua Doring (generación 1996) que está en la Universidad de Arte y Ciencias de Oklahoma, Natasha Dolinsky (generación 1997) que milita en la Lincoln University y Florencia Sergio (generación 1995) que está en México. 

“Esto es inédito, es una locura, es algo totalmente impensado hace cuatro años”, dice a Referí Alejandro Álvarez, entrenador de las selecciones femeninas desde 2016. 

Fue Víctor Ricardo Porrati –entonces al frente del femenino en la Federación Uruguaya de Basketball (FUBB)– quien le ofreció aquel año dirigir a la selección mayor en el Sudamericano de Barquisimeto. Posteriormente preparó a la U15 para el Sudamericano de Ibarra y ahora está al frente de todas las selecciones junto con Victoria Pereyra. 

A la hora de hablar de las razones del gran crecimiento que tuvo la rama femenina, Álvarez destaca: “Esto es fruto del trabajo de la Federación que encabeza Ricardo Vairo, de la gran labor que llevan adelante los clubes y del esfuerzo de las jugadoras”. 

“Fue una experiencia muy movilizadora dirigir a las mayores en 2016, me tocó mucho las fibras ver cómo entrenaba con el corazón ese equipo que era amateur”, afirma y destaca a Juan Pablo Serdio como el formador de esa camada a través de un “gran proyecto”. 

La FUBB comenzó a reclutar jugadoras de todo el país y la ampliación de la base permitió crear las categorías U13 y U14 solo para mujeres.

La creación del centro de entrenamiento para las selecciones nacionales (CEFUBB) incluyó desde un primer momento al femenino que tiene la misma cantidad de horas de entrenamiento que los varones y que acceden a la misma preparación física, al mismo gimnasio y a la asistencia de nutricionistas. Eso fue clave para generar un sentido de desarrollo y también de pertenencia. 

En cada período de vacaciones en el CEFUBB se desarrollan campus de entrenamientos para visualizar y empezar a desarrollar a los talentos juveniles.

La Liga Femenina local sigue dando pasos de crecimiento lo que prueba el hecho de que ha sido televisada en las últimas tres ediciones de sus finales. 

“Lo que demuestra que cada vez más y más jugadoras de nuestro básquetbol puedan emigrar hacia otros países a jugar es el gran crecimiento del femenino en nuestro país. Se viene haciendo un muy buen trabajo en varios clubes y se está apostando cada vez más al básquetbol femenino uruguayo, brindando más horas de cancha y la misma cantidad física que tienen los planteles masculinos. Ojalá que cada vez más jugadoras puedan tener la oportunidad de jugar en el exterior”, expresa Kirschenbaum a Referí

“Estoy muy entusiasmada y contenta de poder tener una nueva oportunidad de buscar en España y en esta ocasión en la LF2 que es una liga muy competitiva así que lo voy a tomar como un desafío nuevo. Significa muchísimas para mí, es un paso muy grande en lo profesional”, agrega. 

Apenas concretado su pase a Celta, Niski había dicho a Referí: “Esto sirve de espejo para que las chiquitas que sueñan con salir a jugar al exterior vean que no es imposible. Esta generación está marcando un camino que hay que valorar porque desde ligas importantes como España, Brasil y Argentina se están fijando en las jugadoras que hay en Uruguay”. 

Sobre Maite Pereira, que hace un año juega en Brasil, Victoria Pereyra afirmó: “Maite va a llegar muy lejos, está en el mejor básquetbol sudamericano que es el de Brasil; es el mejor lugar para formar jugadoras y ahí vive como una profesional. Vive del básquetbol, está sola, le pagan por jugar estudiar, tiene casa y comida. Vive una oportunidad única”.

“Es notorio el crecimiento que tuvo el básquetbol femenino uruguayo tanto en el nivel de competencia como en el espacio que se le da en los medios. Aún falta por mejorar, es un largo recorrido, pero no me cabe duda de que se está yendo por el buen camino”, explica por su parte Larre Borges. 

“La posibilidad de irme a continuar con mi formación como jugadora al exterior es un sueño. Dada la pandemia tuve que venir a pasar la cuarentena con mi familia a Uruguay, pero el hecho de poder seguir entrenando y estudiando en Obras, a pesar de la distancia, me aportó muchísimo y no puedo esperar a volver para poder defender sus colores”, agrega.

El crecimiento a nivel local se ha materializado también en el plano internacional en el que Uruguay logró en los últimos años en categorías formativas ganarle por primera vez en la historia a Colombia y Venezuela, perder por un punto con Brasil y perder con Argentina sus últimos tres partidos por menos de cinco puntos. 

Zeballos lo explica así: “Se va creciendo en todo los niveles, cada vez crecen más las jugadoras, los clubes, los técnicos y eso influye a la hora de la competencia internacional”.

“Es una alegría enorme la posibilidad de jugar en Argentina, fue un gran paso desde lo profesional, no solo en lo deportivo sino en el cambio de vida que significó para mí ya que me ayuda en el proceso de crecimiento al haber tenido que dejar mi casa, mi rutina, mis amigos y mi familia y empezar a resolverme sola en otro país. Desde lo deportivo, significa un gran cambio, poder jugar en un club de tanta importancia como Obras, es un orgullo enorme que aporta a mi crecimiento personal. Aprendo día a día, las compañeras son todas excelentes y el cuerpo técnico también”, agrega.

Por esta clase de jugadoras –y personas– el básquet femenino atraviesa un momento histórico.  

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