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El camino empedrado que llevó a Vázquez a la presidencia después de dos derrotas

Vázquez había perdido en 1994 con Julio María Sanguinetti y en el 1999 con Jorge Batlle, ambos líderes del Partido Colorado; en 2004 logró llevar a la izquierda al poder

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07 de diciembre de 2020 a las 05:03

Se hablaba de medio millón de personas. Nadie pudo contarlas, pero resultaba imposible ver el final de ese río de gente y banderas que desbordaron Avenida del Libertador de principio a fin el 27 de octubre de 2004, cuatro días antes de la elección que cambiaría la historia del Uruguay.

Pese a esos miles y miles de gritos ahogados, Tabaré Vázquez pidió cautela. No quería que volviera a pasar lo que se había vivido años anteriores, cuando por unos pocos números el deseo no se había cumplido. "Yo sé que este nerviosismo, esta esperanza que nos desborda hace que muchas veces explotemos en expresiones de alegría. Pero el 31 de octubre tendrá que ser algo que nos enorgullezca a todos”, afirmó, y pidió no adelantar festejos ni celebraciones hasta que el resultado fuera firme. 

Pero Vázquez estaba convencido de que era su momento. Y las centenas de miles de personas presentes lo terminaron de confirmar. Recuerda una crónica de El Observador de la fecha que las piernas se le aflojaron de la emoción y que más de una vez tuvo que sujetarse de la baranda para sentirse firme. Las encuestas ayudaban, los saludos y gritos de aliento en la calle confirmaban la tendencia. Y la crisis económica aún vigente no era un buen augurio para los partidos tradicionales, en especial para el Partido Colorado, gobernante del momento.

Vázquez sabía de derrotas. A pesar de haber sido el primer intendente izquierdista en 1989, la llegada a la Presidencia le costó años. Había quedado cerca en el 94 y también en el 99, año en el que debió enfrentar crudas luchas internas. Hubo quienes adjudicaron la derrota al manejo de la idea de implementar el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), y otros, como el propio Vázquez, se afiliaba más a la idea de que había sido la puesta en práctica del balotaje lo que le había jugado la mala pasada.

Recuerdan Ernesto Tulbovitz y Edison Lanza en su libro Tabaré Vázquez. Misterios de un liderazgo que cambió la historia, que el expresidente estaba convencido que gran parte de esa elección se perdió en el año 1996, cuando los partidos tradicionales, con la postura a favor del líder histórico frenteamplista Líber Seregni y Danilo Astori, impusieron la segunda vuelta electoral en un plebiscito constitucional.

Pero pese a esa diferencia y otras que los alejaban por concepciones diferentes -incluso se enfrentaron en la interna de 1999-, Vázquez no desconocía lo que Astori generaba en gran parte de la ciudadanía, y por eso jugó otra carta meses antes de las elecciones de 2004: lo erigió públicamente como su futuro ministro de Economía. Punto a favor. 

Una frase Seregni selló el acuerdo y marcó la cancha. Poco antes de morir, y según relató Astori, el 19 de julio de 2004 Seregni lo señaló y le dijo: “Tú tienes la conducción económica” del Frente Amplio; luego miró a Vázquez y agregó: “Tú tienes la conducción política”.

Entonces Vázquez, ya con parte fundamental de su equipo armado, continuó la estrategia de salir a recorrer el país e incluso salir fuera de fronteras. Los uruguayos en Buenos Aires lo esperaban, se les brindaron facilidades para viajar y ellos respondieron con votos.

En ese acto que fue el salto final hacia la llegada a dirigir el primer gobierno de izquierda, Vázquez no olvidó reiterar la promesa de un gobierno honesto, pensando en los más pobres y reafirmó lo que luego sería uno de los primeros hitos de su presidencia: la búsqueda de detenidos desaparecidos con la aplicación del artículo 4º de la ley de Caducidad.

El día de la elección fue todo nervio, pese a la aparente calma que transmitía su rostro. Era la tercera elección que enfrentaba y aunque todo indicaba que sería la vencida, el pasado de derrotas no lo dejaba tranquilo. El voto en el club Arbolito a las 8 de la mañana, la nube de periodistas, el almuerzo tranquilo, la familia, el hotel Presidente, más periodistas, bocas de urna, filtraciones de datos y finalmente, el resultado en televisión. No habría segunda vuelta. El presidente era Tabaré Vázquez. El primer presidente de izquierda del Uruguay.

Y por eso también, por el camino empedrado, el mensaje final a coro con la militancia que aguardaba en la calle. Festejen, uruguayos, festejen, que la victoria es de ustedes.

 

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