31 de julio 2020 - 12:00hs

Uruguay tiene varias peculiaridades que llaman la atención en el mundo. Es el país que organizó el primer mundial de fútbol y el que ganó la final más increíble de la historia en ese deporte. Pero también es el país de la trazabilidad y el país de la carne, los lácteos, el arroz  y otros productos agrícolas reconocidos que ofrece al mundo.

Desde 2013, además, Uruguay es el primer país en el planeta que reguló legalmente la producción, distribución y venta de cannabis sativa y sus derivados. Y desde este mes hizo historia como el primer país latinoamericano en exportar cannabis a Suiza, una potencia en la producción, pero también con una potente industria farmacéutica.

La primera empresa en lograr exportar flores y biomasa de cáñamo es CPlant, que colocó 14 toneladas –durante julio de este año– de inflorescencias de cáñamo con menos de 1% de THC (la exportación más grande realizada a nivel mundial) y biomasa de cannabis para extracción con bajo THC a Europa.

Se trata de un producto de alto valor, unas mil veces superior al de la soja, es decir que mientras el grano de soja se vende a unos US$ 330 por tonelada, el precio de las flores de cáñamo de exportación anda cerca de esos US$ 300 a US$ 400, pero por kilogramo.

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Pero para lograr esos valores quienes exportan deben lograr certificaciones diversas: de buenas prácticas agrícolas (GAP), de buenas prácticas de cosecha o GACP (Good agricultural and collection practices) y de buenas prácticas industriales (GMP).

Esta semana también está llegando a Suiza un embarque de la empresa Uruguay Cann, que también concretó exportaciones a Suiza, en este caso además con un sistema de trazabilidad con base en tecnologías blockchain.

“Entendemos que la suma de cannabis medicinal con estos sistemas de trazabilidad será un diferencial decisivo a nivel global y un diferencial para el producto uruguayo”, explicó Fabrizio Giamberini, uno de los directores de la empresa.

Hay, pues, un camino que ha quedado abierto en uno de los mercados más exigentes del mundo, que abre una nueva perspectiva para el sector.

Desde que el israelí Raphael Mechoulam desentrañó en la década de 1960 las bases científicas del carácter medicinal del cannabis, se sabe que inexorablemente ahí hay una industria tan lucrativa como noble.

Suplir o complementar los cannabinoides que nuestro cuerpo genera con los cannabinoides vegetales es cada vez más  importante, particularmente para el público mayor de 60 años. 

Lo extraordinario del cannabis en términos médicos es que genera cannabinoides, un tipo de compuestos que todos los vertebrados generamos. A veces por determinados síndromes el cuerpo no genera suficientes cannabinoides y algo se desregula. O puede desregularse por otras razones, como el envejecimiento, pero los cannabinnoides restauran determinadas situaciones. Es decir, los cannabinoides contribuyen a la regulación de variados procesos vinculados al sistema nervioso. Típicamente aumentan el apetito y el disfrute por lo dulce, lo que los hace apropiados en situaciones paliativas donde los pacientes han perdido el apetito. Otros cannabinoides producen sueño y son útiles para quienes tienen sueño liviano.

Uruguay Cann

La lógica suiza

De los más de 100 cannabinoides, solamente el THC es psicoactivo. Eso quiere decir que los medicamentos que  contengan bajo THC no se espera generen efectos en la percepción del consumidor. Esa es la lógica suiza. Cannabis con menos de 1% de THC no se discrimina respecto a cualquier otro producto, como si fuera boldo o marcela.

En Suiza se vende cannabis de este tipo para fumar, comer, perfumarse o como cosméticos, entre muchas otras aplicaciones. Algo que en Uruguay todavía no se ha logrado. Pero se está trabajando en ello.

El comunicado de CPlant con motivo de la exportación lograda apunta que si cambia el marco normativo –“como se estima con el decreto a emitirse”– se espera producir productos retail para la venta en Uruguay con fines medicinales.

Lucas Crivilone, uno de los fundadores de la empresa, destacó que “se logró destrabar las complejas regulaciones que afectan a la industria de cannabis y cañamo, provocando que el país pueda convertirse en el principal exportador de productos de alta calidad. Trabajando en conjunto con las autoridades de control de Uruguay se logró una excelente sinergia”.

Esa es una situación que destraba una aspiración de mucho tiempo de las empresas de esta emergente industria, porque desde la legalización y regulación en 2013 muchos emprendimientos empezaron a trabajar sin lograr hasta este mes un panorama claro sobre las exportaciones.

Como los vinos finos

Algunos estados como Colorado, en Estados Unidos, habían ya despenalizado la producción y venta de cannabis, pero fue la decisión de Uruguay la que aceleró un dominó, que ya tiene a Canadá legal, varios países africanos y Colombia produciendo y una tendencia inexorable a la comprensión racional de una planta fundamental en este siglo. Más información y más competencia. 

Pero el CBD tiene dos puntos fuertes a su favor como producto. Es el que tiene las barreras más abiertas por su no psicoactividad y su demanda crece en forma acelerada, no por jóvenes rebeldes sino por adultos cultos y pudientes. Un target similar al de los vinos finos.

Es la vida gourmet, pero especialmente la búsqueda de la longevidad y la ausencia de dolor. Paul Mc Cartney, Bob Dylan, Jane Fonda son longevos famosos que han explicitado su uso, sea o no psicoactivo.

Suiza es un mercado emergente e interesante por varias razones. En primer lugar, es un lugar en el que los consumidores adultos, cultos y pudientes, van saliendo masivamente del tabaco para fumar algo de sabor dulce tornasolado, que no sea psicoactivo y que contenga CBD.

El CBD se ha instalado como un neuroprotector preventivo de la senilidad y lo consumen la clase media y alta canadiense y californiana, por la flexibilidad de la normativa y la variedad de productos que ha generado.

En el sector, la noticia reavivó las esperanzas en que esta cadena agroindustrial empiece a operar con reglas claras y despeje los escollos que persisten.

En Canadá

Por ejemplo, fuentes de la empresa Aurora, uno de los gigantes canadienses que apostaron a Uruguay, explicaron que esperan con ansiedad las concreciones. La empresa tiene un producto en base a cannabis muy cerca de ser habilitado.

“Se ha recorrido un camino de elaborar un producto de calidad farmacéutica y tenemos presentados los dos primeros registros de especialidad farmacéutica producidos en Uruguay. El propósito es que el producto sea de altísima calidad, pero también accesible a la mayor cantidad de personas en el mundo y, especialmente en Uruguay, poder entregar un producto que cumple con los pilares fundamentales de seguridad, confianza y accesibilidad”, se indicó desde la empresa. El producto, Bidiol (nombre que refiere a la parte final a Cannabidiol), se espera sea habilitado en breve, lo que a entender de la fuente consultada “será un gran salto para Uruguay, ya que más que exportar materia prima empezará a colocar productos de alto valor agregado”.

Y a propósito del tema mercados, Brasil es un mercado enorme como oportunidad, ya que importa y no está produciendo. En ese marco, lo que se está jugando es si se abastece de CBD desde Canadá o si lo hace desde Uruguay, finalizó.

CPlant

Una oportunidad país

Marco Algorta, presidente de la Cámara de Empresas de Cannabis Medicinal (Cecam), opinó que la exportación a Suiza “es un excelente primer paso para el sector del cáñamo industrial. Establecer vías comerciales era un gran debe de nuestro sector y que CPlant lo haya logrado para nosotros es un enorme aliento. Es la confirmación, además, de que existen mercados para la producción uruguaya. Muchos de los problemas de colocación se deben a problemas regulatorios internos. Esta importación no pudo venir en mejor momento, es la demostración de que con un marco regulatorio acorde estamos, como ha dicho las propias autoridades, ante una oportunidad país inmejorable”.

“En este momento en que debemos encontrar los caminos para la reactivación económica de Uruguay, es una prueba que somos parte de la solución, Cecam lo vive con una enorme confianza. En cinco años algunos países liderarán esta industria y si Uruguay, por cualquier motivo, no llega a estar en esos lugares, nos vamos a reprochar no haber hecho todo lo posible”, explicó.

La empresa Fotmer, de Nueva Helvecia, que ha exportado con dificultades cannabis de alto THC para uso medicinal, también tomó la noticia muy positivamente. Federico Sassón, integrante de la compañía, explicó que ha vuelto el optimismo respecto a Uruguay como exportador y al momento en que nos encontramos”.

El apoyo del gobierno

Mercedes Ponce de León, que desde hace años organiza la Expocannabis, opinó que “esta exportación marca un mojón importante en la historia del cannabis, con una notoria voluntad política de colaborar por parte del nuevo gobierno, que tuvo una apertura que generó una señal muy importante para el desarrollo de esta industria”.

“Es la exportación más grande del mundo hasta el momento y eso pone a Uruguay en una posición de liderazgo. Cada traba que una empresa logra sortear es un logro para el conjunto de las empresas que hacemos de esta una industria digna y cada vez más potente en todo el mundo. Esto además motiva  a las autoridades a facilitar porque se puede observar como se logran los objetivos y no surgen objeciones. Esta exportación abre la cancha y motiva. El gobierno actual lo vio como algo estratégico y eso es muy bueno para Uruguay”, reflexionó.

Por su parte, Augusto Vitale, ex presidente del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca), opinó que se ha podido avanzar luego de aprobada la Ley de Regulación del mercado del cannabis en Uruguay (de la mano de ley 19.172) y celebró “el avance reciente de proyectos para usos medicinales y en cáñamo industrial como materia prima”, pero recordó las dificultades que tienen los uruguayos que necesitan estos productos.

Finalmente, concluyó Vitale, “la accesibilidad plantea uno de los mayores desafíos en la actualidad, en cuanto a poder ser un país que no solamente ha regulado toda la cadena del cannabis en lo normativo, sino que esto pueda redundar en calidad de vida, salud y esperanza para mucha gente”.

CPlant

Ventajas para todos los gustos

El cannabis es un rubro muy peculiar, porque disfruta de un oligopolio. Uruguay tuvo un monopolio de la exportación desde que legalizó, pero  que nunca hasta este año se animó a desarrollarse. Hoy sigue siendo un oligopolio, pero la competencia es creciente. Por el contrario, son cada vez más los países que aceptan importar CBD (cannabidiol), entre ellos Brasil,  que no permite la producción local.

Una segunda peculiaridad de la cadena del cáñamo es que es la de mayor valor agregado imaginable: desde una planta a un medicamento.

Una tercera característica es que el sector logró sobrevivir varios años sin facturar y sin financiamiento; parece claro que quienes emprendieron tenían convicciones firmes.

No son muchos los productos del agro uruguayo que se pueden exportar a Australia o a Suiza. Ahora empieza la carrera de la apertura. Habrá que competir con Canadá, pero con algunas ventajas propias importantes: la trazabilidad, la producción a contraestación y menores costos que Canadá o la Unión europea.

El cannabis además puede acelerar en Uruguay el desarrollo de tecnologías vinculadas a la agricultura orgánica. Las perspectivas  del mercado son interesantes, tanto en los sofisticados países europeos como en la región.

El cannabis no es solo medicinas producidas por las empresas más sofisticadas. Es una excelente oleaginosa y su grano no tiene la menor posibilidad de ser psicoactivo, y es excelente de sabor y de cualidades nutricionales. Es, a partir de eso, una línea de cocina gourmet. También en ese caso hay reglamentaciones que tienen que actualizarse para que el potencial de esta planta –como fuente de alimentos– se exprese en Uruguay.

La cifra

47.000 millones de dólares son las estimaciones que existen de manejo en el mercado global del cannabis para el año 2025 (ver más datos en este enlace).

Asumió el nuevo directorio del Instituto de Regulación y Control de Cannabis

El miércoles 29, el prosecretario Rodrigo Ferrés, como presidente de la Junta Nacional de Drogas, instaló el directorio del Instituto de Regulación y Control de Cannabis (IRCCA), presidido por Daniel Radío e integrado por José Luis Satdjian y Laura Martínez por el Ministerio de Salud Pública; Santiago Caramés y Antonio Manzi por Desarrollo Social; Juan Ignacio Buffa y Sergio Vázquez por Ganadería, y Diego Serrano por Presidencia de la República. En el encuentro también participó como invitado el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado.

En declaraciones a la prensa tras la instalación de la nueva junta directiva, Ferrés subrayó las condiciones de Uruguay para la producción de cáñamo de calidad y sus capacidades para la comercialización, industrialización y venta al exterior de este producto, así como crear centros de investigaciones y laboratorios. “Por eso el gobierno de Lacalle Pou decidió impulsar aún más está industria”, enfatizó.

En relación al cannabis recreativo, el prosecretario precisó que es otra modalidad con una regulación más fuerte, asociada a la prevención y cuidado de adicciones. En ese tenor acotó que, si bien existe la libertad de poder consumirla bajo determinadas regulaciones, el Estado uruguayo tiene que cuidar la salud de la población. Por otra parte, consideró que “el combate al narcotráfico es algo mucho más complejo de abordar y va por otro carril. Hay que tener en cuenta que el cannabis recreativo tiene que estar muy regulado a los efectos de cuidar la salud de las personas”, respondió.

El novel presidente de la junta directiva del IRCCA, Daniel Radío, destacó la decisión expresa del presidente de la República para agilitar la industria del cáñamo. “Vamos a establecer las modificaciones normativas que en breve plazo estarán arriba de la mesa, lo que va a flexibilizar y permitir que se haga con más impulso”, aludió.

“Hoy el cannabis para uso adulto requiere de registro por los clubes, por los paquetes que se compra en la farmacia o por los autocultivadores. Habrá que pensar alternativas para ver si vamos flexibilizando los registros. Tenemos un cuello de botella a resolver que es que la producción de cannabis para uso adulto no alcanza para abastecer la demanda”, subrayó.

Presidencia

 

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