Alejandro Balbis no tiene tiempo. Entre las giras que lo llevan a recorrer tanto el interior uruguayo como el argentino, los días dedicados a hacer entrevistas, los ensayos y su familia en pleno crecimiento, no tiene tiempo. Es una sentencia que pesa en cada frase que dice el músico y que se entiende al saber que hace 180 shows por año.
Para el músico, que vive en Buenos Aires y tiene dos hijos de 19 y 2 años y un tercero en camino, un día de “no hacer nada” en realidad se transforma en el momento para hacer todo. “Es un quilombo, siempre hay cosas para hacer. Hacer la cola en el banco, ir al súper, pagar esto, lo otro, llevar a mi mujer a la ecografía”, dijo a El Observador. De nuevo: no tiene tiempo.
“Tengo Netflix en el celular y me propongo ver una película, pero termino tan tarde que, si la veo, no duermo nada. Entonces, adiós película. Empezamos con mi mujer a ver House of Cards después que se dormía la nena. Pero olvidate. Vimos cinco capítulos de la primera temporada y no pudimos ver más”, contó.
Luego de visitar en una semana cinco ciudades en Buenos Aires y Chubut, Balbis vuelve a Montevideo el 3 de junio para presentarse en el Teatro Solís. Estrena su disco Sin remitente en vivo, un trabajo filmado en su primer show en el Auditorio Adela Reta hace poco más de un año.
“El show fue increíble”, dijo Balbis. “Hubo una energía tremenda y valió la pena. Ya veíamos que iba a ser tremendo por la cantidad de entradas que se iban vendiendo y lo que nos decían por las redes sociales. Había un fervor muy intenso”.
El Solís, por su parte, es la sala que le faltaba en el bingo de la gira montevideana y este show tiene tal vez un peso mayor. “Tiene un montón de duendes y fantasmas volando en el aire de todos los artistas del mundo que pasaron por ahí, desde Enrico Caruso para adelante. Es muy importante para nosotros”, afirmó.
Y estará a la altura de las circunstancias. Contará con la presencia de su banda entera e invitados de la talla de Hugo Fattoruso, y Tachuela, y Lucas Bueno de La Zafada, una murga de niños que cuenta con la admiración del músico.
En 180 presentaciones
Fue El gran pez, su disco debut, el que dio comienzo a la complicada agenda de Balbis. El disco ganó cuatro premios Graffiti y lo hizo conocido en varios rincones de Argentina. Por eso, Sin remitente, editado en 2013, tenía el desafío extra de llegar a su altura. “Le costó pero pasó”, afirmó Balbis.
“El disco recién se está empezando a descubrir y eso lo vuelve doblemente interesante. Sacar un disco después de lo que pasó con El gran pez fue un desafío muy grande, aunque el disco tiene cosas que son muchos mejores que en El gran pez. Presentó desafíos de producción distintos, diseñamos un sonido con un montón de detalles. Es un disco que tiene muchas capas que tienen que ser descubiertas de a poco”.
Este último año, en esas 180 presentaciones, tuvo oportunidad de llevar las canciones ante el público y este tiene sus predilectas. “Veo que Madrugué anda bien. Canción con vos también, es la canción romántica del disco”, dijo.
Ahora su favorita es Cantores callejeros, pero su predilección va cambiando. “Hasta hace poco estaba con Por esa herida, que tiene la voz de Lucas Bueno, que es increíble”, afirmó.
Músico politizado
En los últimos meses el músico encontró tiempo para participar de la campaña del Frente Amplio por la presidencia y de Lucía Topolanksy para la intendencia de Montevideo, para la cual escribió espontáneamente un tema que luego fue utilizado en las redes sociales por el Frente Amplio. “La inspiración fue ella y Pepe, y el valor simbólico que tienen para nosotros y para el mundo. Fue una cosa que se hizo solo por redes sociales, que ya es bastante”, afirmó.
En esta última campaña también tuvo un contratiempo con el Partido Colorado, luego de que su versión del tema Resistiendo de Teresa Parodi fuera utilizada para la campaña del candidato a intendente de Salto, Germán Coutinho. “No me gustó. Tampoco hubieran tenido el permiso para usarla si la hubieran pedido. Ya fue, bajaron el video de todos lados y se terminó el asunto”, sentenció Balbis.
Su bandera política es la del Frente Amplio y se siente un militante desde su rol de músico. “En todo lo que tenga que ver con el Frente Amplio voy a estar siempre. Milito para la gente con la que me siento con más cercanía ideológica, aunque tampoco estamos de acuerdo con todo. Es lo que tiene Uruguay, es una democracia bastante madura. Tenemos mil problemas, problemas gigantescos que no se pueden ni creer. Pero ya hemos superado bastante bien problemas igual de gigantescos. Pasaron cosas que nunca pensé que fuera a ver, que tal vez iban a ver mis nietos”, sostuvo.
Para Balbis, medidas como el matrimonio igualitario o la legalización de la producción y comercialización de cannabis, aunque parezcan para “la tribuna”, son cosas que considera necesarias.
Su rol como músico, que ha ocupado casi por entero su tiempo, sale del escenario y lo ocupa no solo en instancias políticas sino también hasta las cenas con amigos o conocidos, donde indefectiblemente le piden que toque una. “Pero siempre toco en instancias de trabajo. Si tengo un minuto me quedaría tirado, pero nunca se puede”.
Pero, como muchos de los músicos que ven consumado su sueño, no se imagina haciendo otra cosa. “Si no estoy cantando o en la música no estoy haciendo nada. No quiero hacer nada”, dijo Balbis. “Me veo más grande ocioso, sin ningún tipo de actividad. Eso es lo que me gustaría, cuando tenga la edad suficiente: darles de comer a las palomas y caminar por la playa con los perros”.