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El compromiso de López y Barrera: ir por el tricampeonato

El presidente y el técnico hablaron y se concientizaron en lo que viene: la definición del torneo que puede darle el tri a los aurinegros

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05 de noviembre de 2019 a las 05:01

Peñarol atravesó y sigue atravesando por un mes y medio muy largo. Demasiado. Han pasado muchas cosas en el club y todas ellas, debido a los malos resultados cosechados.

Claro que ahora todo ha cambiado. Los tres triunfos consecutivos, aunados a las dos derrotas seguidas del eterno rival, han llevado a que los aurinegros, que hace 10 días estaban a siete puntos en el Clausura y a ocho de la Tabla Anual del puntero Nacional, hoy esté solo a uno en el certamen actual y a dos en la acumulada.

¿Qué sucedió durante ese lapso? Luego de perder el clásico por goleada 3-0, el equipo no volvió a ser el mismo. Por un lado, se fue el preparador físico Alejandro Valenzuela a México y eso repercutió en la parte física. Por el otro, el equipo jugaba muy mal. La crisis deportiva era algo de todos los días. Peñarol dejó dos unidades por el camino luego de empatar con clubes que pelean el descenso como Juventud de Las Piedras y Racing, por ejemplo, o perder en la hora con Liverpool.

El 2 de setiembre, al otro día del clásico y como hacía años no sucedía, algunos socios e hinchas se autoconvocaron para ir a protestar a la puerta de la sede cuando sesionaba el consejo directivo. "¡Esto no puede seguir así!", gritó uno cuando entraban los distintos consejeros aurinegros e incluso Carlos "Tío" Sánchez, el director de Fútbol. Cuando lo vieron, le gritaron: "¡¿Qué vino a hacer Riascos? ¿Qué va a pasar con él? ¿Qué pasa? ¿Le toman el pelo al hincha?!", increpó uno de ellos al director de Fútbol, Carlos Sánchez. Esa sesión fue fuerte y hubo autocrítica.

Tan solo dos días después, varios dirigentes se reunieron con López para hablar de la situación del equipo antes de que comenzara el Torneo Clausura. El cimbronazo del clásico había sido duro y había que ponerle el pecho a las balas.

“Diego (López) sostuvo que está fuerte y que está convencido de que saldrá campeón una vez más con Peñarol. Incluso dijo que si no estuviera convencido, no se quedaría más”, explicó una fuente del club. A la vez que el presidente Jorge Barrera le envió un mail a los consejeros para que evitaran declaraciones públicas. Por otra parte, se le pidió a Sánchez y al director de la gestión deportiva, José Brancato, que hicieran un informe sobre López para que se leyera en el consejo.

En la siguiente sesión del consejo directivo, el dirigente Ignacio Ruglio y dos compañeros de su grupo político pidieron la destitución de Carlos Sánchez, pero no contaron con el respaldo de sus compañeros. Y eso que aún no había pasado lo peor (después del clásico) con los flojos resultados del Clausura.

Pocos días antes se le había ofrecido firmar la continuidad anticipada a Diego López por un año más. Pero hubo un clic, algo que hizo cambiar de idea al técnico y fue justamente ese tufillo que empezó a oler. No le gustó que tres dirigentes quisieran cesar a Sánchez -alguien muy allegado a él desde la parte futbolística-, entonces decidió ponerle paños fríos a la renovación y envió un mensaje a la directiva: del nuevo contrato no iba a hablar hasta que terminara el actual en diciembre. Una variante importante en las charlas que estaban avanzadas.

Cuatro días después, el 21 de setiembre, se empató con Juventud de Las Piedras 1-1 sin mostrar absolutamente nada de fútbol, Pasaron 48 horas más y en el consejo directivo, a pedido de Barrera y con el consentimiento del resto de los directivos, se decidió terminar el vínculo del colombiano Misael Riascos por bajo rendimiento. El delantero solo había jugado tres partidos y 57 minutos. Pero había que dar un mensaje y se decidió por ese. “Hay que tener el coraje y la valentía de asumirlo y rectificar el rumbo”, dijo entonces un dirigente a Referí.

Llegó la derrota en la hora ante Liverpool en Belvedere por 1-0 y se siguió bajando escalones en todo sentido. La relación comenzó a desgastarse aún más. Al otro día, López se reunió con Sánchez y con la flamante Comisión de Fútbol y ese mismo día, el consejo directivo le dio una especie de ultimátum.

A pedido del presidente Jorge Barrera, la sesión fue en régimen de comisión general. Esto significa que los dirigentes no pueden realizar declaraciones públicas sobre lo conversado en la reunión. Hasta ese momento, se miraba -como siempre- para la vereda de enfrente y los números decían que desde la asunción de Álvaro Gutiérrez, Nacional había sumado 15 puntos más que Peñarol en este lapso.

La continuidad de Diego López en ese momento estuvo sumamente cuestionada. Ya no si perdía, si empataba con Wanderers en la siguiente fecha, el DT no hubiera seguido en su cargo. Pero ese día, los futbolistas jugaron un gran partido y Peñarol ganó. Por eso siguió López.

Claro que en el ínterin, hubo contactos telefónicos con Diego Alonso quien a su vez le comentó a López que lo habían llamado. Era lo que se llamó un plan B que molestó a López. Tan plan B como el que le ofrecieron a él mismo este domingo para irse a Brescia y no aceptó. El fútbol es un negocio y está bien que así sea. Pero para los dos lados.

Peñarol hizo cambios en su sistema táctico, también de nombres y algo más: comenzó a concentrar, algo que López no quería hacer porque no estaba acostumbrado de su pasaje por el calcio italiano.

¿Por qué decidió cambiar esa determinación? Es que cuando se fue Valenzuela e incluso antes, cuando debieron intervenirlo quirúrgicamente, el plantel bajó mucho físicamente y la llegada del nuevo preparador físico, el italiano Francesco Bertini, le hizo variar la postura luego de un par de charlas. López se dio cuenta que había un aspecto muy importante del equipo que debía ajustar y él también se ajustó a los cambios.

Hasta allí, Peñarol había concentrado solo en los clásicos y en los partidos internacionales. En el último clásico que perdió 3-0 también concentró y no le fue bien. No obstante, desde que comenzó a concentrar nuevamente, de los últimos cinco partidos, ganó cuatro y empató uno.

El pasado jueves, Diego López dijo en el programa "100% Deporte": "Sé que no tengo el respaldo de todos los dirigentes. Nunca se me pasó por la cabeza irme. El respaldo de Alejandro Ruibal (dirigente) y de Carlos Sánchez los he sentido siempre. ¿El presidente? Tenés que preguntarle a él”.

Cuando todo parecía que se enderezaba, llegó el ofrecimiento de Brescia -antepenúltimo de la Serie A italiana- para que López volviera a Italia como el salvador. Pasó este domingo y el entrenador se reunió por la noche con Sánchez para hablar del tema en profundidad.

Su decisión ya es conocida: como informó Referí, López llamó este lunes temprano en la mañana y le comunicó al presidente Barrera que quiere ganar el tricampeonato uruguayo (lo que sería su bicampeonato), por lo que sin decirlo, le dijo que se queda en el club hasta fin de año. 

Esto también implica que López dejará de dar examen tras examen en los distintos partidos que se vienen. Ya quedó claro que seguirá hasta el final del Campeonato Uruguayo.

Así, tácitamente, sin firmarlo, presidente y técnico se juramentaron el compromiso de ganar el tricampeonato uruguayo. Peñarol tiene nuevos bríos, López también. Habrá que ver cómo se define todo en la cancha, como siempre.

 

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