Hace algunos años nadie se hubiese imaginado que Matthew McConaughey –el mismo que se hizo fama de la mano de comedias románticas como Experta en bodas con Jennifer López, Cómo perder a un hombre en 10 días con Kate Hudson y Los fantasmas de mis ex, con Jennifer Garner– ganaría un Oscar y protagonizaría al mismo tiempo una de las series del momento.
True Detective, con apenas dos meses de estar al aire, logró transformarse en un fenómeno que ha despertado fanatismos de la noche a la mañana y a generado una enorme cantidad de especulaciones sobre su final.
Hoy, tanto en Estados Unidos como en Uruguay, se transmite el octavo y último capítulo de un proyecto que funcionará de ahora en más como antología: cada temporada tiene sus propios protagonistas y un caso que se resuelve al final.
McConaughey, junto a Woody Harrelson son los protagonistas de esta serie que mezcla el suspenso de un caso policial con el morbo que generan las características especiales del crimen.
Su creador, Nic Pizzolatto, es un debutante en la pantalla chica. Oriundo de Louisiana –donde también se desarrolla la serie–, era el clásico profesor de literatura que siempre quiso escribir en lugar de dar clases. Un día, según cuenta una entrevista realizada por The Guardian, decidió mudarse a Los Angeles y probar suerte en la televisión. Su sueño se cumplió cuando HBO se interesó por uno de sus trabajos. Así, casi fortuitamente, surgió True Detective.
Los elementos que ayudaron a su éxito son tres: las excelentes actuaciones de sus protagonistas, el guión inteligente y la estética general de la serie.
No se trata de la típica historia de dos detectives que intentan resolver un crimen. Podrá empezar de esa manera, pero pronto la trama toma otro giro.
Rust Cohle y Marty Hart –McConaughey y Harrelson, respectivamente– apenas se conocen y se topan con un asesinato que sacude el sur de Louisiana de 1995. La población que pinta Pizzolatto es casi rural, temerosa de Dios y apegada a las costumbres. Es por eso que el tejano Cohle no cae muy bien, con su nihilismo y sus teorías casi conspirativas, que atacan directamente a las figuras intocables del condado.
Es gracias a la dinámica entre Cohle y Hart –uno solitario y pesimista, el otro padre de familia con sus lados oscuros–, que la serie maneja dos grandes intrigas. La primera, por supuesto, es quién es el responsable del asesinato y la segunda es qué sucedió entre ellos, luego de que el caso se resolviera y repentinamente, en 2002, se distanciaran.
Capítulo a capítulo Pizzolatto enhebra dos tiempos: 1995, cuando ambos detectives intentan resolver lo que parece ser un simple crimen –pero que pronto Cohle teoriza que se trata de un asesinato en serie– y 2012, cuando los excompañeros son convocados por la Policía en su vieja comisaría.
Tanto McConaughey como Harrelson, entonando sus mejores acentos sureños, logran darle vida a dos personajes en extremo diferentes pero que los une tanto la soledad como el deber.
Por su parte, la estética general de la serie le debe mucho al sistema de producción atípico con el que trabajan: todos los capítulos son dirigidos por la misma persona. Cary Fukunaga, también director de fotografía y escritor y responsable del filme Sin nombre, es el que se ubica detrás de las cámaras en la serie.
Pero es Alex DiGerlando el responsable de materializar las imágenes más misteriosas y escalofriantes que tienen que ver con el caso. DiGerlando, encargado del diseño de producción que también trabajó en la película Bestias del sur salvaje, creó la tenebrosa escena del crimen –una mujer desnuda, arrodillada, atada frente a un árbol gigante y con una corona formada por una ornamenta de ciervo–, esculturas de ramas que aparecen en lugares claves de Louisiana y una iglesia que será clave para la investigación.
De esta manera se creó una fórmula que ha sido ganadora. Los ratings en Estados Unidos han ido en ascenso, mientras que los críticos no pueden dejar de asemejar a este fenómeno como un segundo Breaking Bad. Los fanáticos –y también los medios– han hecho memes con las filosóficas frases de Cohle y en Twitter el hashtag #truedetectiveseason2 ha motivado un sinfín de especulaciones humorísticas sobre qué dupla protagonizará la próxima temporada. Los actores amigos Ian McKellen y Patrick Stewart y las gemelas Olsen fueron solo algunas de las duplas sugeridas.
Hoy será el fin de un caso que, a pesar que solo tuvo dos meses de duración, ha logrado mantener en vilo a la audiencia