9 de mayo de 2013 14:48 hs

Gracia está emocionada porque se va a casar con Juan Carlos. Su amiga Elvira, una mujer de la alta sociedad porteña diez años mayor que ella, observa escéptica la ilusión romántica de la joven no sin cierto desdén por la desdicha de su propio matrimonio con un político millonario y corrupto. “Estás hecha de la pasta de las felices”, le dice Elvira a Gracia. “¿Y vos?”, pregunta su amiga. “Yo soy de las otras…”.

Esas otras son Las descentradas, nombre que da título a la obra de la periodista y dramaturga Salvadora Medina Onrubia, una “oveja descarriada” de principios del siglo XX que, además de ser la esposa de Natalio Botana, fue la primera mujer periodista de Argentina. La pieza teatral, estrenada en 1929, estará en cartel hasta el 28 de julio en la Sala Verdi de la mano de una estupenda puesta en escena de Mariana Percovich.

La trama cuenta la convulsa historia de amor entre Elvira (gran interpretación de Alejandra Wolff), una mujer que cuestiona el matrimonio y las convenciones sociales, y Juan Carlos (representado por Mario Ferreira, que vuelve a las tablas tras dejar la dirección de la Comedia Nacional). Pero más allá del argumento melodramático, el conflicto sirve de excusa para cuestionar el lugar de las mujeres en la sociedad. En ese contexto es que aparece el personaje de Gloria (Andrea Davidovics) una escritora y periodista discriminada en su círculo social por haberse divorciado, que funciona como una especie de álter ego de Medina Onrubia.

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En el fondo de la disputa amorosa, lo que se juega en realidad son las distintas versiones de la femineidad. Gracia encarna al prototipo de la mujer doméstica –“la del crochet simbólico”– mientras que Elvira y Gloria luchan por una identidad que no las equipare a esta ni a las “sufragistas”, aquellas que reclaman para sí mismas los derechos del hombre. Las descentradas, por el contrario, pretenden definirse más allá de un asunto de simples derechos y obligaciones con una subjetividad femenina y propia.

Mariana Percovich ofrece una puesta en escena original, que realza y moderniza las virtudes de la obra de Medina Onrubia. La dramaturga posiciona a los actores sobre el escenario cuando el espectador entra a la sala, y este ya puede intuir, por los gestos de los intérpretes, la naturaleza de sus encarnaciones ficcionales.

La obra transcurre continuamente de cara al público, que puede ver a los actores cuando salen de escena y los observa cambiarse de ropa y reaccionar ante lo que sucede fuera de las tablas. El personaje de Gloria, que Davidovics interpreta convincentemente, dialoga por momentos con el espectador y es un gran aporte reflexivo. En el elenco también destaca Isabel Legarra, que en su rol de la madre de Gracia se lleva las risas de los espectadores. Además, el pianista Andrés Bedó interpreta la música en vivo, la cual aporta dramatismo y verosimilitud.

Si hay algo que deja Las descentradas es la consciencia de una actualidad arrolladora, aquella en la que las mujeres siguen luchando por encontrar una definición de sí mismas que no las traicione y que les permita también ser felices.

Datos
Viernes y sábados a las 21 y domingos a las 19 en Sala Verdi, Entradas: $ 90

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