Uno de los elementos más memorables del documental es la apertura emocional de una decena de los integrantes del elenco al compartir sus testimonios. Sentados en las butacas frente al escenario en el que ensayan luego de sus trabajos diarios, hombres y mujeres de diferentes edades y orígenes logran un diálogo íntimo frente a cámara y comparten episodios que involucran historias de amor adolescente hasta casos de violencia doméstica y abuso sexual. Sin embargo, esas historias no parecen pretender dar golpes bajos al espectador.
El realizador también ha trabajado en proyectos de mayor escala. Entre otros proyectos, fue coguionista y editor de los documentales Mundialito (2010) y Maracaná (2014), y actualmente se encuentra en la producción de Sangre de campeones, que narra la historia detrás de la victoria futbolística uruguaya en 1930. La película será un nuevo trabajo de García junto a los directores Sebastián Bednarik y Andrés Varela.
Mirando al cielo, en tanto, representa el regreso del cineasta a un proyecto de una magnitud similar a la de Todavía el amor, aunque con un equipo y producción mayor. El presupuesto del documental fue de alrededor de US$ 100.000 entre los tres fondos que obtuvo a través de la Dirección del Cine y Audiovisual Nacional (ICAU).
Durante un año, García y un grupo de realizadores se adentraron con dos cámaras en los ensayos nocturnos de los integrantes del grupo Ateneos mientras preparaban la obra centrada en un grupo de reclusos y su vida en prisión, que luego presentaron en una doble función para amigos, familiares y conocidos.
Aunque a primera vista la premisa detrás del proyecto –contar el armado de una obra de teatro de forma cronológica– parecía sencilla, el director señaló en conversación con El Observador que el desafío fue mayor de lo que pensaba inicialmente. Para García, quien editó la película, el documental empezó a tomar su forma final luego de su rodaje.
Una vez en la fase de edición, algunas de las voces del elenco de actores principiantes tomaron fuerza y determinaron el resultado final de la película: un mosaico que une a la vocación artística con el drama personal de sus protagonistas.
Alcanzar la honestidad
Para alcanzar esas instancias, García señaló que si bien sus entrevistas partieron de un trabajo de investigación previa, el diálogo fue dirigido por los propios entrevistados a la hora de hablar. Ese encare, aseguró, permitió alcanzar la honestidad desde la que hablan los protagonistas de Mirando al cielo.
"Sabía algunas cuestiones de sus vidas. Después lo que aparece es otro aspecto que resultó más interesante o adecuado a la película", explicó el cineasta. "Funciona al dejar en libertad el discurso y que vaya para donde la persona quiere o necesita".
Al comparar su trabajo en piezas más íntimas frente a los documentales con historias de mayor popularidad, como Maracaná, García señaló que considera a películas como Todavía el amor y Mirando al cielo como sus "caprichos". "Las hago por necesidades interiores", expresó.
Mientras se encuentra trabajando en Sangre de campeones, García también filma Ficción, su próximo documental. Allí se propone exponer los diferentes proyectos pasionales de otros directores uruguayos, quienes presentan sus guiones. Su estreno está previsto para 2018.
Hasta el 16 de abril se verá de jueves a domingo a la hora 17 y 21.15