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El discurso de Zerbino en la Rural: una catarata de palos al gobierno

El presidente de la ARU exigió: "¡Competitividad, competitividad, competitividad!"

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15 de septiembre de 2018 a las 16:23

“El sector está nervioso, preocupado, con números que no cierran y empresas que sí cierran”. Esa fue una de las principales afirmaciones de Pablo Zerbino, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), durante el discurso que pronunció este sábado desde el palco oficial de la Rural del Prado, sede de la 113ª Muestra Internacional de Ganadería que dicha gremial organiza, la que concluirá este domingo.

Durante media hora, el productor y directivo, que en los próximos días cederá el cargo al presidente electo de la ARU, Gabriel Capurro, enumeró varios reclamos y críticas al gobierno y cosechó aplausos. Pidió “¡competitividad, competitividad, competividad!”; habló de la “nefasta combinación” aludiendo a reclamos sindicales inapropiados y la falta de rentabilidad; elogió al movimiento generado por los Autoconvocados; pidió cautela al gobierno cuando habló de ayudas a inversiones extranjeras de gran porte (como UPM); afirmó que al gobierno nunca le preocupó la extranjerización de la tierra; y habló de una política “suicida”.

Zerbino lo hizo previo al discurso que en representación del gobierno pronunció Enzo Benech, ministro de Ganadería, desde el mismo sitio y en una tribuna en la que había un gran número de dirigentes del gremialismo agropecuario, de distintas instituciones vinculadas al Agro, también del movimiento Un Solo Uruguay, con la presencia del expresidente de la República Julio María Sanguinetti, de los ministros de Educación, María Julia Muñoz, y de Transporte, Víctor Rossi, del director de Desarrollo Económico de la Intendencia de Montevideo, Oscar Curutchet, y de unos pocos legisladores oficialistas y opositores.

El presidente de una de las gremiales del Agro de mayor peso en el país, que está cumpliendo 147 años, informó que en Uruguay se han perdido 50 mil puestos de trabajo en los últimos tres años, que se pierden 40 empleos por día y diez empresas por mes entran en concurso de acreedores.

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No lo entienden, "o no quieren entenderlo"

Afirmó que “el país es uno en las buenas y sigue siendo uno en las malas” y pidió tener conciencia de que Uruguay es, ha sido y seguirá siendo un país exportador de bienes y servicios, el agro entre ellos, “por más que muchos no lo entiendan o no lo quieran entender”.

Para dar cuenta del valor del sector, expresó que el agro tiene un impacto anual equivalente al 48% del PIB y que cada peso invertido en el agro se multiplica por $ 6,22 en beneficio de la población.

Sobre su gestión de dos años como presidente de la ARU, admitió que el balance es deficitario, pero no en lo económico, pero sí en el aspecto político.

Con base en las constantes reuniones que hubo con los principales referentes del Poder Ejecutivo, opinó que “el sector está nervioso, preocupado, con números que no cierran y empresas que sí cierran”.

Zerbino afirmó que crece el desempleo y que no son para nada claras las señales de mejora en el corto plazo.

Autoconvocados y Un Solo Uruguay: “¡Fue imponente!”.

Luego aludió a la falta de soluciones pese al diálogo con el gobierno. “Y fue imponente”, enfatizó, aludiendo a la movilización del último 23 de enero en Durazno, organizada por los Autoconvocados, que derivó en la creación del movimiento Un Solo Uruguay (voceros del mismo fueron invitados a estar en el palco oficial y el movimiento tiene un stand en el predio de la Rural del Prado).

Dijo que aquella fue una manifestación “con orden y respeto pero con claridad y firmeza”. Recordó que entonces se expusieron cuáles eran las mochilas que el sector agropecuario carga, “cuyo creciente lastre desmoraliza a los productores y condiciona la capacidad productiva del país”.

Al respecto, puntualizó que el gobierno “sintió el impacto” y adoptó “medidas y exoneraciones impositivas tan parciales y acotadas que no surtieron el efecto deseado”. Acusó que faltaron aportes técnicos para formalizar  soluciones “y le faltó voluntad o recursos al Poder Ejecutivo”.

Concluyendo el capítulo sobre Un Solo Uruguay, y tras admitir como positiva la voluntad de diálogo del Poder Ejecutivo, expresó “¡Vamos Un Solo Uruguay!, necesitamos la movilización que generan en todo el país y que potencia los planteos y reclamos de todo el sector productivo y fortalece el accionar de las gremiales”.

“¡Competitividad, competitividad, competitividad!”

En otro momento, el presidente de la ARU exclamó: “¡Competitividad, competitividad, competitividad!”, tras informar que en el Índice de Competitividad Global que calcula el Foro Económico Mundial Uruguay aparece en el puesto 76° en un total de 140 naciones “y con la calificación en descenso”.

Tras analizar rubro a rubro la realidad del agro, Zerbino mencionó que los créditos otorgados por el sistema bancario al sector agropecuario alcanzan los US$ 2.406 millones, lo que implica que más del 70% de su producto está comprometido (considerando solo los créditos otorgados por el sistema financiero).

Añadió que la morosidad del sector agropecuario alcanza el 6% del crédito otorgado, pero que en las oleaginosas llega al 22% y que “la relación de créditos vencidos sobre los vigentes es la más alta de los últimos 10 años”.

De la presión fiscal sobre el sector, expresó que los cambios tributarios de la última Ley de Presupuesto determinaron un fuerte incremento de la Contribución Inmobiliaria Rural, haciendo que los impuestos sobre la tierra superen el 60% del total de los impuestos pagados por el sector.

Sindicalistas y falta de rentabilidad: una “combinación nefasta”

Tras mencionar que el sector transable ocupa el 34% de los puestos de trabajo del país pero al incluir aquellos sectores que dependen indirectamente del sector se supera con margen el 50%, aludió a las reuniones tripartitas en los consejos de salarios. Dijo que luego de largas e infructuosas reuniones los puntos de vista de los productores no fueron correspondidos. Sobre eso, reflexionó que “los sindicatos no son el problema”, complementando que “la actitud de los sindicalistas al no ser parte de la solución son parte del problema”.

Zerbino mencionó que “con reclamos salariales por encima de la inflación, entre otros, sumados a la creciente falta de rentabilidad, se transforman en una combinación nefasta que con efecto boomerang golpea duro aumentando el desempleo”.

Al gobierno nunca le preocupó la extranjerización de la tierra

En otro momento, Zerbino abordó otro tema relevante, cuando destacó que “la extranjerización de la tierra nunca fue un tema de preocupación para el gobierno”.

Indicó que un estudio de la Universidad de la República reportó que casi dos millones de hectáreas están en poder de 27 sociedades extranjeras, un equivalente a lo que poseen 21.000 predios familiares.

Primero la riqueza, luego el reparto

Cambiando de tema, mencionó que en la última década “se pudo comprobar una vez más que cuando al campo le va bien, le va bien al país”. Lo hizo para subrayar, luego, que “para combatir la pobreza debemos generar la riqueza necesaria antes de repartirla, no se pueden invertir los términos”.

Remarcó que “la pobreza se combate con educación”, lamentando los “magros resultados” de recientes evaluaciones sobre el nivel educativo nacional, pero también dijo que “la pobreza se combate con trabajo”, trabajo que eleva la autoestima y recupera valores éticos que se han ido perdiendo “llevando a una creciente inseguridad”, realidad que definió como “el principal problema del país”.

Una política “suicida”

Puntualizó que el agro fue “ladeado cual chiripá” en el desarrollo de las políticas económicas del gobierno, que todo el sector exportador “ha sido ladeado” y que para una economía pequeña, de neto corte exportador, “es una política suicida”.

Enseguida expresó que “el déficit fiscal ha crecido al 4%” y que esa “es la madre del borrego y de todos los males que afectan al sector productivo, al empleo, al empresario y al país”.

Reclamó un equilibrio fiscal “con aumento de la producción y no perjudicándola con impuestos ciegos que no contemplan la rentabilidad del negocio”. E instó a que el Estado invierta en la producción porque la producción “se encargará de devolver con creces lo que el Estado haya dejado de percibir”.

Tipo de cambio: el ancla y la crisis de 2002

Lamentando tener que hablar de barreras que perjudican la producción, Zerbino señaló que el gobierno utilizó el tipo de cambio como ancla para controlar la inflación “retroalimentando el proceso de apreciación de la moneda y el aumento de los costos en dólares del país”.

Agregó que la distinta evolución de los bienes transables frente a los precios de los no transables “nos lleva a una dinámica no sostenible”.

Denunció, luego que “el gasto público, que vive de los impuestos, ha pasado del 25% al 31% del PBI entre 2004 y 2017 a pesar de que en ese lapso e PBI aumentó un 77%”.

“Uruguay debería preocuparse más en mejorar la eficacia del gasto que en introducir cambios tributarios”, remarcó, señalando además que en lo que va de 2018 se perdió 30% del tipo de cambio real con la región, “estamos en niveles parecidos a la crisis de 2002 y ya conocemos sus efectos sobre la economía: caída del turismo, de la inversión, del comercio y de las exportaciones”.

El problema de la producción

Zerbino explicó que el problema de la producción del campo no es el alto costo de los arrendamientos, es el alto costo de producir en Uruguay y la transferencia de recursos que vía tipo de cambio, impuestos y tarifas se extraen del agro para otros sectores sin una devolución suficiente a quienes generaron el valor.

Declaró, además, que “el gran desafío para el Uruguay es recuperar la competitividad reduciendo las elevadas barreras que nos impiden ser más productivos”.

Aseveró que “nos volvimos un país caro con fundamentos de país barato, he ahí la esencia del problema.

Sobre Uruguay en la región, afirmó que “somos los peores de la clase” y “los únicos en tener inversión extranjera negativa”, con capitales uruguayos que “han salido del país” buscando e la región la rentabilidad que “no encuentran en casa”.

Añadió que “el sector público también está omiso en la inversión en infraestructura”, porque el país históricamente invirtió entre el 3,3% y el 3,7% del PBI, pero en los últimos años lo hizo en un 2,2%, denunciando “un evidente desfasaje en la inversión para acceder al Uruguay turístico con el necesario para recorrer el país rural profundo”.

El próximo presidente de la ARU

Sobre el final de su discurso, Zerbino refirió “a nuestro amigo Gabriel”, deseándole a Gabriel Capurro, próximo presidente de la ARU, “éxito en su gestión, por el bien del sector y del país”.

En los dos minutos finales, el presidente de la ARU remarcó el valor de la Expo Prado. “¡Viva nuestra Asociación Rural! ¡Viva la patria!”, fueron sus palabras finales.

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