El nombre es lo de menos o, por lo menos, no es lo primero a resolver. Antes habrá que tomar una decisión política y económica, definir si será un diario –con su versión web-, una radio o, por qué no, un canal de televisión. Después, habrá que contratar periodistas capaces e izquierdistas y, por último, tratar de competir en audiencia o lectores con las empresas ya establecidas.
El Frente Amplio quiere tener su propio medio de comunicación
Así lo creen en el MPP y el astorismo; hay peligro de que se convierta en un boletín aburrido