El álbum ganador del Graffiti se diseñó con formato de libro
El gato es el símbolo recurrente del colectivo de artistas
Sebastián Rivero es uno de los compositores principales del disco Gato Peludo
Florencia y Marcelo se llevaron una sorpresa cuando llevaron a su hija Julieta, de dos años, al centro cultural Gato Peludo. Nunca pensaron que una criatura pudiera concentrarse durante largo rato frente a una pantalla de cortos europeos, o que quisiera llevarse dos o más libros de la biblioteca a casa. Pero esta es justamente la respuesta que busca el colectivo de artistas detrás del proyecto, según contaron a El Observador Sebastián Rivero y Natacha Ortega. Aunque recientemente dieron que hablar por el disco con el que ganaron el Premio Graffiti 2011 a Mejor Álbum de Música para Niños, su mérito trasciende el galardón.
Quién es el gato El local de Gato Peludo materializa su objetivo principal: “Tratar de hacer algo para los niños desde el respeto, la calidez y la no subestimación”. Con una paleta especial de colores y materiales nobles, se pretendió crear un refugio contra algunas situaciones actuales. Para los fundadores, el mercado infantil bastardea el lenguaje y ahoga la magia en una mentalidad de consumo. Aunque la música es el eje del proyecto, se fomentan otras habilidades del niño. Para eso tiene una biblioteca ambulante, talleres de música, fotografía y expresión imaginativa, ciclos de cortos animados y una tienda de regalos. “Los gatos y los niños se parecen”, lee el disco y repiten Sebastián y Natacha. Es una imagen juguetona y a la vez seria que articula las distintas manifestaciones de su ideario. En un mundo tecnificado donde cada vez es menos frecuente ver a los padres disfrutando con sus hijos, deberían tomarse las cosas con calma y viajar despacio por los recovecos de nuestro interior. Para lograrlo, “la familia es el núcleo principal de contención”, remata Ortega.
El disco del Graffiti Se recibió como un “mimo” inesperado tras cuatro años sin apoyo financiero y sin el respaldo de un gran sello. “Recomendamos escucharlo con auriculares”, se avisa en la contratapa, con mucha razón: cada tema es un mundo complejo de matices sonoros con historias y un estilo propio, donde se nota la apuesta por la calidad por encima de los costos económicos y los tiempos de las discográficas. Entre los artistas participantes están los propios Rivero y Ortega, Juan Carlos Ferreira, Ignacio Guisande, Alberto “Mandrake” Wolf y Federico Ortega. Aunque algunos criticaron el formato de presentación del disco por parecer casi un libro, Gato Peludo buscó el efecto adrede. Intenta que la música y la literatura se entrelacen para crear espacios donde la imaginación del oyente-lector pueda estirarse de forma ilimitada. En otros términos, que este pueda volver a “la patria sonora” en su interior y que está construida con melodías y palabras. Como diría Tolkien, ídolo de Gato Peludo, hay que “abrazarse a los lugares de sabiduría que traemos de la infancia”.
Adelantos Gato Peludo aceptó un curioso pedido: hacer canciones sobre las tablas de multiplicar. El trabajo está casi acabado y bien podría convertirse en un nuevo éxito infantil. Aunque pueda repetirse el Graffiti el año que viene o no, Gato Peludo encontró el camino para acercarse a los niños con un encare que funciona.