11 de diciembre de 2012 11:52 hs

El economista Ernesto Talvi cuestionó con dureza el nuevo sesgo que cobró la política económica en el actual gobierno, en especial en materia de gasto público y en el plano salarial, dos áreas que no están contribuyendo al control de la inflación.

El director de Ceres dijo además que el Banco Central “está solo” en la “guerra a la inflación” declarada la semana pasada por el presidente José Mujica, y que se le está pidiendo algo que es “imposible que resuelva”. “Por eso se aprecia el tipo de cambio (en referencia a la caída de la cotización del dólar, que perjudica al sector exportador), porque es lo único que puede hacer” el BCU, al mismo tiempo que se le pide que “proteja la competitividad”, argumentó.

Esa situación, sostuvo, obliga a adoptar medidas “heterodoxas” como los acuerdos de precios con privados, dijo el economista, “que es el nombre elegante que le damos al disparate”, completó.

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Por ese camino se transita hacia una “pérdida de credibilidad” del país al acercar el estilo de gestión a “los ejemplos” de la región, en referencia a Argentina.

Fuera de control

Talvi sostuvo que en el actual gobierno se dio una “brutal expansión del gasto” que llevó a que se “perdiera el control” en ese plano, en combinación con una política salarial que a partir de setiembre de 2011 se “divorció” de los fundamentos de la economía.

En ese sentido, las negociaciones salariales que se dieron en la ronda que se inició a mediados de este año muestran que esa tendencia “se está haciendo más intensa”, dijo el expositor durante su tradicional análisis de coyuntura anual, realizado en el Hotel Sheraton.

De acuerdo a su interpretación, la salida de cauce de la política fiscal y salarial responde a una “politización de la gestión económica”.

“El gobierno entregó a cúpulas sindicales y sus aliados el control del presupuesto, y ha resignado el control de estas áreas”, fustigó Talvi.

De todas formas, estimó que la economía local está “bailando al compás” de lo que dicta el entorno global, y que lo que ha pasado en Uruguay “es lo que tenía que pasar”.

En esa línea, instalada la fase de “distensión” de la economía mundial “se espera que el país comience una etapa de aceleración del crecimiento”.

Coyuntura mundial

En el plano global, Talvi dijo que su análisis es “moderadamente optimista” al encontrarse la economía mundial en una nueva fase de “distensión”.

“Podríamos estar en una antesala de una nueva fase expansiva de la economía global” que ofrezca al país otra oportunidad, señaló.

El panorama es más alentador en Estados Unidos y China que en Europa, que sigue atravesando una profunda crisis de deuda y una segmentación de los países de la zona euro que amenazan la unidad de la moneda.

De todas formas, a diferencia de años anteriores cuando desde Ceres se advertía que Europa solo podía empeorar antes de mejorar, esta vez ofreció una visión algo más optimista en función de la política expansiva que está aplicando el Banco Central Europeo (BCE) a través de la compra de deuda de países periféricos.

De todas formas, sostuvo que el mayor riesgo en ese sentido es determinar cuánto será necesario inyectar en la economía para que funcione, y qué tanto va a tolerar Alemania asumir el riesgo de la deuda española e italiana.

En EEUU, el mayor riesgo es que se decida aplicar un ajuste fiscal que interrumpa la recuperación, lo que determinaría una “recesión temporal” el año próximo que no será de largo alcance pero que enlentecerá el crecimiento futuro. Para ello que ello no ocurra será clave que el Congreso apruebe la extensión de las exoneraciones fiscales que vencen a fin de año.

En tanto, en China se está procesando un cambio en el “motor” de crecimiento con el enfoque hacia el mercado doméstico en lugar de la actual base exportadora.

Eso, según Talvi, será un proceso “largo y costoso” ya que la actual estructura productiva china se basa en el modelo industrial, lo que implicará la “movilización” de mano de obra hacia lo que consume el mercado chino, que son básicamente servicios como la salud y la educación.

Región

A nivel regional, sostuvo que la duda que siempre genera Argentina es si “va a reventar” o no, lo que puede darse a través de dos caminos.

Uno, que el sector público se quede sin dinero o sin acceso al crédito, lo que produciría la quiebra del Estado o hiperinflación; o el otro que se de una pérdida de confianza en el sistema financiero que desate una crisis bancaria.

En el primer caso, Argentina cuenta con reservas por US$ 45.000 millones que no le permitirían financiar los vencimientos del año próximo. Sin embargo, el grueso de la deuda está en manos de entidades estatales o del organismo que administra los fondos de pensiones estatizados, por lo que es prácticamente seguro que serán refinanciados. Una situación similar pasa con la deuda en bancos. Bajo este supuesto, Argentina cuenta con reservas para cubrir dos años de vencimientos.

“Desde el punto de vista financiero, Argentina no está por reventar pero desde el punto de vista económico no está por resucitar”, dijo el director de Ceres.

Brasil, por su lado, está aprovechando la fase de distensión global que le permitirá retomar tasas de crecimiento entre 3,5% y 4% en los próximos dos años.

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