El Frente Amplio formó sobre la segunda mitad de 2023 un grupo para hacer sus propios análisis de opinión pública, con el sociólogo Agustín Canzani a la cabeza. La reservada comitiva suele reunirse cada dos semanas con el compromiso estricto de no adelantar hallazgos ni entre compañeros, y de no filtrar datos aún cuando su uso político en titulares jugara a favor de la coalición de izquierda.
La premisa de discreción se mantiene durante la conversación con este experto con larga trayectoria en Equipos Consultores, hoy asesor del Frente en la materia. "Del balance de autocrítica y perspectivas, surgió claro que el Frente Amplio había tenido una carencia de escucha social a muy distintos niveles. (...) Había cierta conciencia en la presidencia (de Fernando Pereira) que el estudio de la opinión pública también es un nivel de escucha y valía la pena", dijo a El Observador.
Con un representante por cada pata de la izquierda, trazaron una hoja de ruta para contratar distintas consultoras. "El FA contrató tres estudios diferentes de tipo cuantitativo y uno cualitativo –un conjunto de focus groups– con proveedores distintos", contó Canzani, aunque prefirió no detallar cuáles.
Diego Battiste Agustín Canzani, sociólogo y experto en temas de opinión pública para el Frente Amplio "En el país no hay una sensación de crisis, pero sí una situación de insatisfacción con algunas áreas. Y una valoración retrospectiva positiva de los gobiernos del Frente Amplio, en general. Eso habla del FA como un actor viable de recambio"
Y con esa reserva pactada de antemano, el Frente recabó sus propios indicadores de interés y realizó sus propios análisis a partir de los datos de las consultoras. "Nos permite completar el proceso de escucha, desde abajo en 'El FA te escucha', y desde arriba en la opinión pública", evaluó el sociólogo, quien apuntó a un trabajo sistemático y sostenido: "Me da la impresión que esto empezaba de vuelta a cada campaña, y que se limitaba a ellas. Acá tratamos de llevarlo más allá de ellas y que la gente más joven tenga la posibilidad de ir haciendo el ejercicio ahí".
Con los datos sobre la mesa, el sociólogo Canzani esbozó conclusiones que suelen comentarse con mayor detalle en la cúpula de la Huella de Seregni: "El Frente está en una situación de arranque mucho mejor que cinco años atrás. (...) Estamos ocho o diez puntos por encima que donde estábamos cinco años atrás", sostiene, basándose en especial en los datos –en general públicos– de intención de voto.
"En el país no hay una sensación de crisis, pero sí una situación de insatisfacción con algunas áreas. Y una valoración retrospectiva positiva de los gobiernos del Frente Amplio, en general. Eso habla del FA como un actor viable de recambio", continuó.
"Y un tercer asunto relevante es que sigue habiendo diferencias muy importantes en términos territoriales. Las encuestas no son demasiado buenas para medir los territorios pero sí para medir grandes aglomerados, y Montevideo, área metropolitana, litoral y el resto del país son cosas distintas. Más allá de que el FA ha mejorado en estas áreas, siguen siendo realidades diferentes".
A esto añadió que "el FA tiene una oferta electoral potencial que compite muy bien con la de los otros partidos". "Es un panorama razonablemente positivo pero que para nada puede ser exitista. Hace cinco años partíamos de acá", dijo marcando un grado de altura con la mano, "pero mucha gente pensaba que en realidad partíamos de acá", reconoce autocríticamente, con la mano unos escalones más arriba.
La coalición y el voto vergüenza
Una encuesta de Factum realizada entre agosto y setiembre a 900 casos halló que uno de cada diez consultados se mostró partidario de que no continúe la actual coalición de gobierno, pero que tampoco asuma el Frente, informó entonces El País.
Consultado sobre la eventualidad de que haya simpatizantes de antaño con la coalición que no quieren a la izquierda como alternativa, Canzani sostuvo que "el hecho de que haya valoraciones positivas de los gobiernos del FA en partes extendidas de la población", les muestra también casos de "gente que evalúa favorablemente la gestión de Lacalle pero que no tendría problemas en votar al FA".
"La conclusión para mí es más bien opuesta a eso", contestó, aunque aclaró desconocer el estudio en cuestión. "Las evaluaciones positivas del FA, globalmente consideradas, están en el término de 50 y pico por ciento. Ahí entran la sexta parte de los votantes actuales de la coalición".
–¿Tienen identificados quiénes son?
–Ahora estamos haciendo un trabajo, pero con una encuesta no podés interpretarlo. Pensá que grosso modo en cinco años se mueren 180 mil personas, más o menos es el 7% del cuerpo electoral, y nacen más o menos 250 mil. Podés comparar a 93 de 100 que quedan de la elección anterior, pero se agregan otros. La comparación no es tan mecánica. Si a eso le sumás a gente que no te dice qué votó, –de hecho en varias encuestas la encontramos–, hay bastante gente que votaría al Frente Amplio.
–¿Cómo se explica?
–Probablemente pueda ser un voto vergonzante de alguna gente que votó a la coalición. Hay desencantados con la coalición, o con sus partidos. En 2019 tuvo una oferta electoral muy particular: un Lacalle muy potente que hoy no está, un Talvi que era una de las grandes novedades dentro del sistema político –lo que veo hoy en el Partido Colorado no me pinta que sea parecido a eso– y un Manini que era otra novedad –que hoy ya no la tiene y probablemente tenga otras piedras en la mochila–.
–Está esta idea de que el Frente ya no es el mismo, que no tiene el mismo nivel.
–Tenés un FA que llegó a 15 años de gobierno consecutivo con cuatro grandes figuras, si sumamos a Mariano Arana, tipos con un promedio de 70 años con un capital construido con carreras políticas importantes. Hoy no lo tenés, es clarísimo. Ahora, es también una oportunidad para la construcción de nuevos liderazgos. Eso le pasó al Partido Nacional, que construyó un nuevo liderazgo: hoy es Lacalle Pou y ese es su capital político.
Canzani añadió en este punto que "tampoco hay que perder de vista que los liderazgos tienen un cenit y después suelen tener un declive", como sucedió durante el segundo gobierno de Tabaré Vázquez. "Adquieren valoración después, son retrospectivos. Lo que en alguna medida le pasa a Jorge Batlle, gente que dentro de su grupo lo valora ahora y que antes no lo quería ver".
"Si en la izquierda creemos en el Estado, atendamos también sus fallas"
El experto del FA observa desde hace meses la necesidad de analizar el fenómeno del "voto anti-establishment" que cosechan nuevos líderes de derecha en el mundo. Reconoce en ellos "rasgos comunes", como estar "muy cargado de gente capaz de ponerse al frente de reclamos que parecen agravios", cuando "alguien se siente agraviado por su nacionalismo, o por su condición de varón, o por su inseguridad cotidiana".
Canzani rescata en este sentido un planteo del antropólogo argentino Ernesto Seman: "En la izquierda siempre hablamos de las fallas del mercado, cuando hay provisión de bienes por el sector privado, hay gente que queda afuera. Pero tenemos que estar atentos a las fallas del Estado. Lo que dice Seman es que en Argentina vos tenés gente a la que el Estado no les da nada o les complica la vida".
"Si los que estamos en la izquierda creemos que el Estado es un instrumento importante, atendamos también a sus fallas. (...) Por ejemplo, una cosa que vemos es que esos sectores pegados a los que reciben tarjeta Mides porque ganan un poco más, es donde está la peor evaluación de planes sociales. Esa es la primera persona que te dice: "A él le das y no le pedís nada, y a mí sí y encima me estás pidiendo". Ese tipo de cosas hay que analizarlas.