4 de septiembre de 2012 16:07 hs

En la jerga del boxeo, el “jabeo” es el uso más o menos insistente del golpe largo –jab- para mantener al rival a distancia mientras se busca la forma de acercarse al objetivo con mayor contundencia. Así peleaba, por ejemplo, Muhammad Alí, y es el estilo que, llevado al ring de la política, practica el ex presidente Tabaré Vázquez respaldando al gobierno del Frente Amplio siempre que lo cree necesario, pero tomando prudente distancia cuando percibe algún movimiento que no es de su agrado. El ex presidente se mueve en un permanente equilibrio para que los puñetazos que le lanzan los opositores al presidente José Mujica no lleguen a tocarlo y para evitar trastabillar si alguno de esos golpes llega a destino.

Vázquez es un aficionado al box que durante su gobierno creó el programa “Knock Out a las Drogas” para intentar sacar a los jóvenes de diversas adicciones a través del deporte de los puños. Y debe haber leído decenas de veces la táctica de “jabeo” que consta en los manuales básicos de esa disciplina: “El jab es un golpe recto que el boxeador tira con rapidez generalmente en dirección al rostro de su rival, para iniciar sus ataques. Es primordial porque tiene la doble función de defensa y ataque. Un jab preciso, bien conectado, puede abrir el ataque con claridad y al mismo tiempo detener una arremetida del contrincante. Cabe precisar que en el caso de los boxeadores de guardia derecha, el jab se ejecuta con la zurda y al revés lo tiran los peleadores de guardia siniestra”.

En este caso, el adversario de Vázquez no es la oposición blanca o colorada sino los hechos que provocan sus compañeros en el gobierno y que, cada tanto, lo llevan a salir de su rincón de la calle Buschental.

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“Vázquez tiene que respaldar y despegarse del gobierno con la habilidad necesaria para que nadie le pueda decir que es un traidor pero también para que nadie pueda culparlo de los errores que comete el gobierno”, dijo a El Observador un allegado al exmandatario.

En octubre de 2011, luego de sus polémicos dichos sobre un posible enfrentamiento bélico entre Uruguay y Argentina por la pastera de Botnia, Vázquez había anunciado su retiro transitorio de la “actividad política pública”. Pero el descanso duró poco. Sin ir más lejos, el pasado jueves 23 Vázquez entró a la sede del Frente Amplio para defender el programa de salud bucal, que impulsó durante su gestión para atender a los niños de las escuelas más pobres, y que peligraba debido al vencimiento de los contratos de los profesionales que lo apuntalaban.

Primero llamó al ministro de Salud Pública, Jorge Venegas, para hacerle saber de su preocupación y luego se reunió con la presidenta del Frente Amplio, Mónica Xavier, con la directora general de secretaría del MSP, Graciela Ubach, y con el senador de Asamblea Uruguay, Luis Gallo. Y el asunto quedó solucionado.

Así, Vázquez pasó al ataque –sin demasiada estridencia– para defender un plan que tenía su marca en el orillo.

Por estos días, además, el gobierno del presidente Mujica se debatió en el dilema de ofrecer a la población de manera inmediata la vacuna contra el cáncer de útero. El subsecretario de Salud Pública, Luis Briozzo, dijo públicamente a mediados de agosto que el medicamento no sería suministrado hasta tanto no se extendiera el papanicolau como método de prevención.

El miércoles 29 Vázquez escribió en El Observador una columna en la que sostuvo que la vacuna no es una solución mágica que resuelva todos los problemas, pero que debe ser suministrada gratuitamente a partir del año que viene dentro de un plan preventivo. El matiz marcado por el expresidente no pasó desapercibido para los que tienen que tomar la decisión.

Pocas horas después, el ministro Venegas se despegó de Briozzo, se acercó a Vázquez y se comprometió a proporcionar la vacuna lo antes posible.

Además, ante las idas y venidas del gobierno en el asunto de la legalización de la venta de marihuana, Vázquez prefirió no golpear en un asunto que le es bastante incómodo. Pero marcó prudente distancia al afirmar que la iniciativa de Mujica debía ser abordada con “responsabilidad” y sin afectar la relación con la comunidad internacional.

El lunes 27 Vázquez reconoció que ya está militando bastante activamente en el comité Cuaró del Prado y en el Plenario Nacional del Frente Amplio. Y, sobre su posible candidatura presidencial, se limitó a aconsejar con un “nunca digas nunca, nunca digas siempre”.

Vázquez sabe que la suerte que corra el actual gobierno influirá en su futuro político. Pero también es consciente que sigue teniendo la popularidad, y la cintura necesaria como para depender de sí mismo y para seguir “jabeando” hasta la pelea de fondo.

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