Si bien reconoce un deterioro de la situación de la economía regional más acelerado de lo esperado, el gobierno mira con mucha cautela el mapa de riesgos externos y, donde los analistas privados, en general, ven amenazas, las autoridades encuentran algunas oportunidades.
Ante un auditorio de ejecutivos e inversores financieros, el presidente del Banco Central, Mario Bergara, dio una conferencia el lunes 7 invitado por la empresa Forex Uruguay. El mensaje fue claro: aunque el deterioro de las condiciones externas es innegable, los técnicos en el gobierno no ven un panorama desalentador de cara al futuro y tienen espaldas para enfrentarlo.
Según Bergara, uno de los principales referentes de la política económica del gobierno, si bien se trata de un "contexto global desafiante", lo que ocurre en el mundo es producto de una serie de "procesos esperables".
"No compramos la idea de que antes estaba todo maravilloso ni de que ahora se viene el mundo abajo", dijo el jerarca. "Yo escuché quejas, problemas y demás durante los últimos 10 años", acotó.
Para Bergara, el nuevo escenario viene cargado de desafíos, pero también de oportunidades. Detrás del ajuste argentino, puede venir una apertura que permita recuperar parte del terreno comercial perdido con
Argentina en los últimos años. Detrás de la desaceleración de China hay una recomposición del crecimiento del país, más orientado al consumo y, por lo tanto, más proclive a adquirir los productos uruguayos. Detrás de la suba de tasas de EEUU, una normalización de los mercados financieros y una disminución de la volatilidad.
A continuación, El Observador realizó un resumen de los principales aspectos del diagnósitco oficial sobre los principales actores de la economía global que afectan los intereses domésticos.
Argentina: Podrían venir algunas buenas noticias
Argentina es un país que enfrenta "tensiones en el terreno macroeconómico", según dijo Bergara. "Es una economía que no está creciendo, con una inflación de entre 25% y 30%, y que si bien los números fiscales no son horrendos, no tiene forma de financiar ese déficit".
Sin embargo, "se generan algunas expectativas en el terreno macroeconómico derivadas del proceso electoral". Si bien "nadie tiene bien claro cómo se van a resolver" los problemas macroeconómicos, "no pareciera que van a venir más malas noticias", celebró el presidente del
Banco Central.
Por el contrario, "lo que uno aspiraría a ver es que algunas" de las medidas "políticas y administrativas" que afectaron al país en los últimos años "comiencen a revertirse".
"En el margen y sin ser extremadamente alocada la euforia, podrían venir algunas buenas noticias de Argentina", expresó Bergara.
El gobierno espera que ese efecto positivo del gobierno de Mauricio Macri pase por "acercar los tipos de cambio (oficial y paralelo), suavizar el cepo cambiario, reducir las restricciones de importación o eliminar medidas administrativas vinculadas a los puertos", dijo el jerarca.
Aun así, no espera que estos elementos se desarticulen al inicio de la gestión. "Argentina difícilmente pueda pasar de un día para el otro a la liberalización del mercado cambiario y eliminar el cepo", señaló. Para eso, "el país necesitaría una espalda financiera que no está claro que ahora tenga". Respecto al tipo de cambio, dijo que la devaluación de Argentina ya fue procesada y que el mercado uruguayo hoy toma como referencia el dólar blue.
Brasil: Un dolor de cabeza en estos tiempos
"Brasil sí es preocupante", dijo Mario Bergara. "No solo porque no viene bien sino porque viene cada vez peor". Si bien sostuvo que el desmejoramiento de su economía no se dio de la noche a la mañana, reconoció que en el último año "el deterioro fue sorprendente".
Para el responsable de la política monetaria, en Brasil "hay problemas en el terreno financiero y económico, y no hay respuestas razonables desde el sistema político". Lejos de ayudar a resolver la profunda recesión económica que atraviesa el país, "el sistema político genera problemas propios". Según dijo, "en cualquier país del mundo, que un presidente no termine su mandato implica un deterioro institucional" que impacta sobre la economía y no es fácil de resolver en el corto plazo.
Respecto al efecto de Brasil sobre la economía uruguaya, sostuvo que será sencillo redireccionar las exportaciones de commodities que hoy se dirigen al país norteño en terceros mercados. "Lo más preocupante son algunos sectores puntuales que tienen focalizado su negocio en Brasil", principalmente en el sector industrial. Pero señaló que "no se puede condicionar el tipo de cambio que afecta los balances de todas las empresas, las familias y el Estado del país con un problema en un sector puntual, que además no se resuelve con un tema cambiario".
Bergara dijo que el mercado cambiario de Brasil sobrerreaccionó ante los problemas políticos y por eso Uruguay no debe seguir los pasos de la devaluación en el país norteño.
Estados Unidos: En camino hacia la normalización
El repunte económico de Estados Unidos lleva a revertir la política monetaria de la principal potencia y si bien el país no atraviesa aún su mejor momento, revierte las condiciones que favorecieron la abundancia de capitales hacia países como Uruguay. Para el presidente del Banco Central, "era ridículo esperar que las tasas fueran cero durante toda la vida" y, por lo tanto, "es un camino hacia la normalización de las condiciones financieras". La ventaja, según dijo, es que "todo va despacito, que no hay un salto en las tasas de interés y que incluso, en el horizonte, los analistas internacionales no esperan que superen el 3%" en el mediano plazo.
De todas maneras, la contracara de la suba de tasas será un mayor aumento de la cotización del dólar. "Del mismo modo que el dólar se hacía pomada cuando nos inundaron de dólares, ahora es razonable que tanto por factores financieros como por factores de expectativas, el dólar también se empiece a fortalecer en el plano global". Dijo que Uruguay acompañará ese proceso, pero que el BCU intervendrá para evitar volatilidades y saltos bruscos.
China: No hay que ponerlo en clave de crisis
"China se está desacelerando. Es un país de 1.300 millones de personas que crece al 6,5%. Qué desastre, ¿no?", ironizó Mario Bergara. Según dijo, forma parte del proceso de normalización de la economía mundial y, si bien "hay que tomar nota de la desaceleración", no hay que "ponerla en clave de crisis".
Sostuvo que los cambios en la composición del crecimiento de China son fundamentales a la hora de entender su impacto en Uruguay. Los principales componentes que frenan su expansión son sus exportaciones y la inversión. Eso impactó fuerte en el precio de los commodities metálicos y minerales. Sin embargo, Bergara dijo que "el consumo doméstico en China no se planchó" y eso permite ser optimista sobre las perspectivas para los commodities alimenticios que Uruguay produce.
"La caída de precios de los commodities que nosotros efectivamente exportamos muestra una caída de precios bastante modesta, más que compensada con la depreciación cambiaria de los últimos dos años. El sube y baja de los precios internacionales está bastante compensado", aseguró.