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El Niño quiere dar una mano: el clima ayuda a impulsar una recuperación productiva

Con la ayuda de un clima favorable, se puede estar cimentando una recuperación para 2019

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09 de noviembre de 2018 a las 18:05

Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

El agro transitará en 2019 otro año difícil en el que deberá sacar a relucir sus mejores condiciones de competitividad para empezar a desandar un camino de endeudamiento creciente, altos costos y bajos márgenes que dejaron exhaustos a productores y a quienes los financian a mediados de este año.  

Con menos vacunos y ovinos, con áreas agrícolas en leve descenso global, el panorama lucía por demás sombrío. Sin embargo, el dinero para financiar a la agricultura apareció y, hectáreas más hectáreas menos, se sembraron los cultivos. Ahora, con la ayuda de un clima favorable, se puede estar cimentando una recuperación para 2019. El momento agropecuario está marcado por la posibilidad de que el envión que genera el clima pueda reactivar el motor agropecuario de la economía uruguaya.

Las lluvias de este fin de semana son claves.  

Por un lado, en el corto plazo cabe esperar buenos resultados para la agricultura de invierno. Contaron con el frío necesario, llovió pero sin exagerar, y en la segunda quincena de noviembre se cosecharán trigo y cebada para malteo que tienen alto potencial de rendimiento. Fueron levantadas las primeras colzas y cebadas para grano húmedo con buenos resultados. Hasta ahora el azar climático ha favorecido a Uruguay, no solo por permitir un buen rinde, sino porque golpeó con dureza a los vecinos  que tuvieron lluvias en exceso y tendrán problemas de calidad.

Los brasileños precisarán trigos “mejoradores” para mezclar con los locales y se felicitarán de tener cebada originada en Uruguay. Paraguay no tendrá trigos de buena calidad, ni tampoco el centro de Argentina. Es posible que el cereal al sur de Buenos Aires sí sea de buena calidad panadera, pero el mundo está poco abastecido. Fue mala la cosecha de trigo del hemisferio Norte, será mala la cosecha de Australia tras una grave sequía. De modo que puede que en un mes haya una cosecha de cultivos de invierno levantada que permita revancha respecto al año pasado.

La primavera tuvo lluvias normales, noches frías y condiciones ideales para que trigo, cebada y colza obtuvieran un rendimiento récord, licuaran parte de los costos en un mayor volumen de grano y tuvieran una bocanada de oxígeno, ellos y sus proveedores así como los bancos para esperar la cosecha de verano de abril, que será la determinante de una posible recuperación de la agricultura.

El partido más importante

Los cultivos de invierno son unas 400 mil hectáreas, un tercio del área de los de verano que es donde se juega el partido más importante productiva y económicamente. Con leves recortes respecto al año pasado, el área de soja se mantendrá cerca del millón de hectáreas, que se harán en un marco de fuertes restricciones financieras pero con la chance de revancha intacta. Unas 100 mil hectáreas de maíz y otro tanto de sorgo completan el panorama de la zafra principal.  

El comienzo de estos cultivos también ha sido favorecido por lluvias generosas, pero espaciadas. Se ha podio sembrar en fecha y casi se asegura una buena implantación de los cultivos. Con agua disponible en el perfil cubrirán rápidamente la superficie del suelo y lograrán una buena competencia con las malezas. El Niño débil promete ayudar en el resto del ciclo de los cultivos, aunque claro está el partido está por jugarse.

El Niño promete  ayudar en el resto del ciclo, pero el partido está por jugarse.

También para el arroz el arranque ha sido favorable, ya que la fecha de siembra es clave y se ha podido sembrar todo el cultivo durante octubre, es decir que el potencial es muy bueno. Aunque los años Niño suelen no ser los más favorables, un factor clave como es la fecha de siembra ya ha quedado cerrado de la mejor manera. Con menos riesgo y una perspectiva productiva más asegurada, las lluvias del próximo fin de semana reinician el crecimiento de las pasturas que en algunas zonas del norte quedó en pausa y sigue favoreciendo a un entore que puede ayudar a estabilizar el rodeo vacuno luego de la fuerte caída del año pasado.

Ganadería

A nivel ganadero, el 2019 tiene como factor determinante la escasez de novillos que se ha instalado luego de la sequía del verano pasado y la salidas permanente a través de la exportación en pie.

Esta primavera permite una cierta expectativa de que la producción de terneros sea capaz de abastecer tanto a la exportación en pie como a la industria. Son terneros que nacerán en la primavera 2019 y saldrán al mercado en 2020, que puede acercarse a 2,9 millones de animales y ser récord.  

Lo que en la ganadería de carne se percibe muy diferidamente en el tiempo, en la lechería se percibe casi de inmediato. La remisión de leche recibida por Conaprole fue récord y también lo fueron las exportaciones de leche en polvo, con Argelia muy activo como comprador y las ventas destinadas a China por encima de las colocaciones a Brasil. Todo hace suponer que la ganadería de carne gana seis meses de productividad a favor. La oferta por los próximos dos años será acotada, lo que es una promesa de estabilidad en los precios de venta. No hay cambios estructurales en un entorno adverso, pero al menos las pasturas permitirán producir a costos accesibles.

El mercado internacional de lácteos mantiene una fuerte presión sobre los precios de la leche; van seis remates consecutivos de Fonterra a la baja. En la carne se mantiene una oferta muy importante de los países vecinos y de EEUU, pero al mismo tiempo,  China abrirá en diciembre el mercado para maíz y cebada, Japón el de carne y la épica batalla del agro seguirá su curso, al menos durante unos meses aliviada por condiciones climáticas que tras asfixiar durante 2018 y el primer trimestre de este año, ahora dan oxígeno y esperanza, que es siempre lo último por perderse.  

Luego de tantas malas, el clima está dando una mano.

Las lluvias de este fin de semana harán reverdecer esa esperanza que por unos meses puede enraizar y aliviar también a quienes han financiado estos meses tan duros que parecen quedar atrás. Si se confirma lo que los mapas y proyecciones dan como muy probable, habrá un envión que permitirá ganar algunos meses de tiempo a la espera de que las condiciones de competitividad de la economía uruguaya tengan algún vuelco.

Luego de tantas malas, el clima está dando una mano que incluso se ha sentido en el último dato de inflación. Desde frutas y verduras a trigo y carne, el invierno y la primavera han jugado a favor y el efecto se trasladará a un 2019 en el que las exportaciones del agro volverán a crecer y la alerta puede pasar del naranja al amarillo. 

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