7 de marzo de 2012 17:00 hs

Desde una lapicera hasta un chaleco reflectivo amarillo y una cámara digital Nikon. ¿Que tienen en común estos objetos? Son productos que se pueden encontrar en un mismo lugar: la papelería Aldo.

La empresa cambió de nombre y pasó a llamarse “Aldo” a secas, justamente porque desde hace unos años dejó de ser únicamente una papelería para convertirse en “un supermercado para la oficina”, como lo define su director ejecutivo, Bernardo Wysokikamien.

El crecimiento de la compañía no solo se reflejó en el cambio de nombre sino en la aventura de embarcarse en la construcción de un moderno depósito en las afueras de Montevideo, que funcionará basado en energías renovables.

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Un depósito verde

El depósito está ubicado en camino Ariel, en los accesos a Montevideo (cerca de la central de La Tablada de ANCAP), y será la base operativa de Aldo Express, el servicio de entrega de mercadería de la empresa que se caracteriza por cumplir con los envíos en menos de 24 horas.

Wysokikamien dijo que la firma resolvió construir el depósito porque empezó a tener “un cuello de botella con los espacios”. Para resolver el inconveniente alquiló varios depósitos, pero en un momento la ecuación empezó a ser desfavorable para la empresa y la mejor opción fue pensar en un complejo propio.

El proyecto demandó una inversión de US$ 3 millones y será un depósito modelo, por su nivel de automatización y el uso de energías renovables.

El predio tiene 10 mil metros cuadrados, pero en la primera etapa se construirán 4.500, los cuales tendrán siete posiciones en altura para almacenar la mercadería. Esto implica “el uso de tecnología de última generación para Uruguay”, precisó Wysokikamien.

Otra de las innovaciones del proyecto es el uso de energías renovables. De hecho, la empresa se acogió a los planes de inversión que está promoviendo el gobierno para los privados que inviertan en energías “limpias”.

La firma se comprometió a invertir hasta el 10% de la inversión total en energías renovables. “Vamos a desconectarnos de UTE y a producir nuestra energía a través de paneles solares; incluso la energía que nos sobre se la vamos a vender a UTE”, adelantó el director ejecutivo de Aldo. Añadió que el depósito contará con un sistema de iluminación de lámparas LED, que tienen un menor consumo energético.

Además de utilizar el depósito para su mercadería, Aldo planea alquilar el espacio restante disponible a terceras empresas que lo necesiten. Esto permitirá a Aldo “achicar costos”, puntualizó Wysokikamien.

El empresario advirtió que, si bien la empresa aún no realizó contactos, sabe que potencialmente hay muchas firmas interesadas en contar con esos servicios, dado que “la logística siempre es una problema para las empresas en Uruguay”.

Actualmente, el depósito está en la etapa de nivelación de terreno y entrará en funcionamiento a fines de 2012.

Negocio a dos puntas

Aldo es una empresa que tiene 35 años en Uruguay. La fundó el abuelo de Bernando Wysokikamien, de origen polaco. Actualmente está dividida en dos grandes áreas de negocios: la venta de insumos de oficinas a empresas y la venta a mayoristas.

En el segmento de artículos de oficinas, atiende empresas chicas, medianas y grandes. “Desde un abogado con su secretaria que es una pyme y trabaja desde su casa, hasta el Banco República”, explicó Wysokikamien.

En el segundo segmento, la venta al por mayor es a comercios que compran los productos de Aldo para luego revenderlos al consumidor final, como los supermercados.

En este segmento también están incluidos los comercios y las papelerías de Montevideo y el interior del país.

Wysokikamien contó que la empresa comenzó siendo un proveedor de productos de papelería que vendía básicamente mercadería uruguaya. La importación comenzó en la década del 80 y fue así como la firma fue ampliando su catálogo de productos y la cartera de clientes.

Sin embargo, a comienzos del año 2000, cuando se avizoraba la crisis, Aldo decidió dar un giro empresarial. “Era complicado entregar mucho crédito y depender tanto de pocos clientes, y decidimos tomar a la oficina en su totalidad como un consumidor final”, dijo el empresario.

“Veíamos que las oficinas tenían entre cuatro y cinco proveedores pequeños para satisfacer sus necesidades operativas y pensamos en ofrecer un servicio integral, donde con una sola llamada puedas resolver ese problema con un servicio rápido y eficiente”. Hoy, la oficina es el principal negocio de Aldo.

Mano a mano

Por decisión propia, Aldo no hace publicidad en medios masivos. Su director está convencido de que el éxito está en el marketing “mano a mano” con el cliente; por eso en su equipo de ventas hay empleados especializados en diferentes categorías de empresas.

Actualmente, tiene entre 6.000 y 7.000 clientes, la mayoría pequeñas empresas, aunque también cuenta con clientes “pesados”. “Los clientes no son todos iguales, son distintos, y así los tratamos”, afirmó Wysokikamien.

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CLAVES

Mercadería. El grueso de los productos de Aldo son importados. La empresa los manda a fabricar a Asia, Europa y Sudamérica. También trabaja con algunas marcas reconocidas del mercado local.

Delivery. Aldo Express es el servicio de entrega en menos de 24 horas que ofrece la empresa. Surgió cuando la firma decidió ser proveedor total de artículos de oficina.

Zonamerica. Hace unos meses Aldo cerró un acuerdo con la zona franca y hoy es el único proveedor de oficinas del complejo empresarial. Tiene allí unos 250 clientes.

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