Debe ser lindo estar en el cuerpo de Luis Suárez por un rato. Especialmente después de hacer cuatro goles con la camiseta de la selección. Volver a la concentración al final de tanta euforia y sentir un remanso en el alma, cerrar los ojos y dormir plácidamente con la satisfacción del deber cumplido, con el orgullo de que un país entero está feliz gracias a ti. Porque así fue la noche posterior al triunfo contra Chile para el gran goleador uruguayo. Tranquila, emotiva, sencilla a pesar de la sobredosis de talento.
El otro Luis Suárez, el de carne y hueso
Al otro día de los cuatro goles a Chile, Suárez recibió a El Observador y recordó con emoción cuando Tabárez lo respaldó después de un partido flojo en 2009