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El pasado de la isla Gorriti al descubierto: piratas, un cementerio y una prisión

El icónico rincón del este guarda restos de un pasado defensivo que ahora puede conocerse con nueva cartelería

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27 de enero de 2018 a las 05:00

Antigua prisión, cementerio, y lugar frecuentado por piratas, la isla Gorriti es mucho más que un paraíso natural de los tantos que tiene Punta del Este. Es, además, patrimonio histórico nacional y en este verano la intendencia de Maldonado acaba de inaugurar la cartelería que resalta ese pasado.

Al llegar a la isla, un camino de pinos lleva directo a la playa Honda al otro lado del territorio. Pero hacia la derecha, un camino dirige al visitante a los sitios señalizados, esos testimonios del pasado de la isla.

La historia desconocida de la Gorriti atrajo la atención del profesor de historia Federico Olascuaga, que le propuso a sus estudiantes liceales de segundo año del Instituto Uruguayo-Argentino (IUA) investigar el cementerio que funcionaba allí.

"Los muertos tienen mucho para decir sobre los vivos", concluyó el profesor luego de la investigación que realizó con su clase.

Una cruz rodeada de piedras quedó como representación del lugar de enterramiento. Se lo llama Cementerio de los Ingleses porque –además de ser el sitio final para marinos de alta mar de diversas nacionalidades– fue sobre todo el cementerio de los no católicos que no podían ser enterrados en tierra firme en las necrópolis reservadas para quienes profesaran la fe católica (ver recuadro).

Los jóvenes investigadores, comandados por Olascuaga, encontraron autores locales que aseguran que, por lo menos desde 1673, hubo enterramientos en Gorriti. Los restos de Henrique Bartholomé de Vesteruschi, un marino de origen holandés, son los primeros de los que existe registro.

El nombre de la isla corresponde al militar Francisco Gorriti, que estuvo preso allí

"El cementerio de la isla funcionaba con anterioridad a la misma fundación de Maldonado, ocurrida entre 1755 y 1757", contó Olascuaga a El Observador.

No solo fueron enterrados allí marinos. La investigación encontró que también está sepultado, desde 1875, un sastre llamado Carlos Mills, protestante de religión.

El enterramiento de restos de marinos estadounidenses en ese lugar generó un conflicto diplomático que hizo que el cementerio fuera trasladado a Maldonado y que ya no se sepultaran personas en Gorriti.

El gobierno de Estados Unidos solicitó autorización para adquirir y embellecer una porción del territorio de la isla donde estaban los restos de sus marinos.

Olascuaga contó que el gobierno nacional se opuso. Uruguay no dejó que compraran parte de la isla y, además, ordenó desenterrar todos los cuerpos para su traslado. Hasta hoy las lápidas de esos marinos y fieles protestantes pueden ser vistas en el cementerio de la ciudad de Maldonado.

"Los muertos tienen mucho para decir sobre los vivos", dijo el profesor Olascuaga.

A pocos pasos de donde estaba el cementerio, se encuentra un polvorín en un pozo que ahora es también un lugar de gestación de mariposas. En esta época se encuentra lleno de pupas colgadas de las piedras y también hay muchas mariposas que sobrevuelan el lugar.

Pero más allá de albergar mariposas, la función evidente de esta fortificación en el corazón de la isla fue ser depósito de municiones para proteger esa porción de tierra y a todo Maldonado de ataques exteriores.

"Los españoles querían afianzar el territorio en esa disputa con los portugueses", explicó Olascuaga.
Incluso la isla resistió dos días durante las invasiones inglesas y luego se rindió.

La primera referencia escrita de la isla data de 1516 y figura en el diario de viaje de Juan Díaz de Solís. El primer nombre del lugar, en 1526, fue de las Palmas y hacia 1594 en una real urden del monarca Felipe II figura con la denominación "de Maldonado".

Hacia 1771 comienza a llamarse con el nombre actual, debido al capitán Francisco Gorriti, que estuvo preso en la isla. Permaneció recluido por un año por un conflicto con José Joaquín de Viana, gobernador de Montevideo y fundador de Maldonado.

Como es de suponer –por su antiguo nombre "de las palmas"–, la frondosa arboleda compuesta sobre todo por pinos, y que tanto identifica al paisaje que se ve desde la costa, no siempre estuvo allí.
Los pinos fueron plantados por el primer alcalde de Punta del Este, Juan Gorlero, a principios del siglo XX.

Olascuaga recordó que los pinos tenían una funcionalidad más allá de la ornamentación. Las arenas de Maldonado eran incontrolables, llegaban a tapar gran parte de la ciudad y se temió por el futuro del balneario. "Fueron los pinos los que salvaron a Maldonado", explicó Olascuaga.

La isla y su nueva cartelería es prueba de que Punta del Este es más que playas y movida social. Existe un pasado patrimonial plagado de historias que muchos desconocen.

"Está bueno que el turista no solamente venga a consumir cosas que puede ver en otros lados sino también experiencias y conocimiento que tienen que ver con la historia del lugar", dijo el especialista. "Tenemos un montón de historias para contar".

Historias de piratas

Es un territorio frecuentado por navegantes desde 1516, cuando llegó Díaz de Solís. Tiene un alto valor estratégico, a 350 metros de la costa, con cercanía y acceso al Río de la Plata y al océano Atlántico. Un historiador llegó a afirmar que el corsario Francis Drake estuvo en la isla.

Batería Santa Ana

Batería Santa María Isla Gorriti

Queda en la parte noroeste de la isla, muy cerca de la playa Honda y data de la segunda mitad del siglo XVIII. Es una de las cuatro baterías que hay en la isla y se suma a otras distribuidas a lo largo de la Mansa, en lo que se denominó corredor fortificado. Esta batería tenía cuatro cañones, fue la más grande de la isla y llegó a tener cuartos para la guardia, cocina, y un depósito de municiones. Además, como cuenta el cartel instalado en el lugar, esta edificación funcionó como refugio de las familias expulsadas de Maldonado durante la Guerra Grande (1839-1851).

Dónde: queda en la punta oeste de la playa Honda.

Cementerio de los Ingleses

cartel Isla Gorriti, cementerio

La isla Gorriti fue utilizada desde un principio como lugar de enterramiento de los marinos que morían en altamar. Con la llegada a la zona de la Real Compañía Marítima, arribaron muchos operarios de religión anglicana y este lugar se oficializó como el cementerio para los no católicos que no podían ser sepultados en las necrópolis públicas que eran –en ese entonces– católicas. Ocupaba un área de 25 metros cuadrados y el cartel que marca su ubicación asegura que dos palmeras que aún están allí eran la entrada al cementerio. Por un conflicto diplomático en 1892, todas las tumbas fueron llevadas al cementerio de Maldonado.

Dónde: queda en el camino que cruza la isla a lo largo y lleva hacia el oeste.

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