27 de octubre de 2014 1:16 hs

Derrotado. Así terminó el día de la elección Pedro Bordaberry, el presidenciable colorado que quedó tercero, incluso por debajo de lo que pronosticaron las encuestas. El Partido Colorado deberá resignarse –por tercera vez consecutiva– a ser la tercera fuerza, e incluso con una bancada disminuida en relación a la que tiene hoy. Los colorados votaron casi cuatro puntos por debajo de lo obtenido 5 años atrás cuando Bordaberry había sido candidato a la Presidencia por primera vez. La derrota caló hondo en la sede de Vamos Uruguay, donde hubo militantes que lloraron. Otros apretaron los puños y alentaban a Pedro en su peor día.

La derrota fue grande también cuando se confirmó que la población no aceptó modificar la Constitución para bajar la edad de imputabilidad de los 18 a los 16 años. Igual se intentó hacer una lectura positiva cuando el presidenciable afirmó que alrededor de un millón de uruguayos se exprearon a favor y “son una voz que debe ser escuchada” en su reclamo al Estado de que proteja a la sociedad para vivir en paz (ver página 32).

La alegría que había antes del cierre de las urnas fue transformando las caras de los partidarios y de la dirigencia que pasó a mostrar preocupación.

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Bordaberry y su compañero de fórmula, Germán Coutinho, se reunieron con su comando a solas y vieron con desazón por televisión cómo los analistas anunciaban uno a uno los porcentajes que dejaron a los colorados con algo más de 13%. En 2009 el partido había obtenido un apoyo de 17,02%.

El expresidente Julio María Sanguinetti llegó a la sede de Vamos Uruguay y hubo un aplauso cerrado. También llegaron el exvicepresidente, Luis Hierro López, el excanciller Didier Opertti, que se sumaron a los diputados Fernando Amado y Fitzgerald Cantero, que estaban desde temprano. Otro que había madrugado fue el secretario general de los colorados, Max Sapolinsky, que estaba convencido de que tendrían una mejor performance a lo que terminó mostrando la realidad. En esta hora de derrota para el partido, fue notoria también la ausencia de dirigentes del ala batllista.Faltaron sin aviso los senadores José Amorín Batlle, Tabaré Viera y el expresidente Jorge Batlle.

Bordaberry fue el último de los presidenciables en salir a hablar a la opinión pública.

Antes de hacerlo llamó por teléfono a Lacalle Pou, a quien apoyará en el balotaje; y también habló con Tabaré Vázquez, que lo felicitó; y le dejó un mensaje en la contestadora a Pablo Mieres, el líder del Partido Independiente, que según los pronósticos, puede obtener una banca en el Senado. Todos ellos tenían algo que celebrar.

Bordaberry reconoció en su discurso que el resultado no los dejó “conforme”. Agradeció a Coutinho su apoyo y volvió a ser aplaudido. La elección de Coutinho como compañero de fórmula había sido cuestionada desde el batllismo que pretendía ese lugar.

Bordaberry ya acordó con Sapolinsky que en 48 horas se reunirá el Comité Central del partido para fijar su posición oficial respecto al balotaje. No obstante, el líder colorado ya adelantó su opinión. El país necesita un cambio en varias áreas, en seguridad, en educación y “estoy convencido” de que Lacalle Pou es quien propone esos cambios, afirmó. Adelantó que trabajará “cada hora de los 34 días” que faltan para la segunda vuelta para que el candidato blanco sea presidente.

Sanguinetti comentó a un militante que “habrá que empezar de nuevo”; y ese parece ser el camino que recorrerán los colorados.

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