Mientras el gobierno de Lacalle Pou procura pisar el acelerador de la apertura comercial que viene pregonando desde que asumió su gestión, las devoluciones que se reciben de algunos países o bloques siguen encontrando obstáculos y los tiempos de la diplomacia comercial muchas veces terminan frustrando las expectativas que diversos actores políticos y económicos tenían en lo previo ¿Jugados a China? Llegó el jueves, día de Rincón y Misiones.
Un baño de realidad
La cancillería uruguaya se había fijado en su agenda buscar reactivar la adormecida firma del TLC entre el Mercosur y la Unión Europea, aprovechando la presidencia pro témpore del bloque que asumió en este semestre.
“Lamentable soy pesimista en el corto plazo”, dijo el ministro este jueves en la Expo Prado en una conferencia organizada por las gremiales lecheras titulada La inserción internacional de los lácteos ¿Cómo estamos, a dónde vamos?
El jerarca se reunió con el Comisario de Comercio de la Unión Europea en Bruselas (que es quien lleva adelante la negociación con el Mercosur), con el ministro de Comercio de Francia y el asesor principal del presidente Emmanuel Macrón, con el ministro de Relaciones Exteriore de Alemania, y la ministra de Comercio Exterior de España y el canciller de ese país. “Si tengo que hacer la síntesis, no vengo con mucho optimismo”, admitió Bustillo.
Un día antes el presidente Luis Lacalle Pou se había expresado en la misma línea. “Unión Europea no la veo. El discurso (de la presidenta Von der Leyen) de la Unión Europea de ayer (por el martes) mencionó a México, Chile, Australia y Nueva Zelanda (pero) no mencionó al Mercosur”, declaró a radio Rural.
El canciller indicó que “la impresión” que se trajo es que en el “corto plazo va a ser muy difícil” de concretar el TLC entre el Mercosur y la Unión Europea. Busillo indicó que los “peros siguen siendo los mismos” para cerrar las distintas mesas de negociación.
Uno de los más evidentes es el rechazo que el propio presidente Macron ha mostrado sobre la firma de este tratado en las condiciones negociadas hasta el momento. El país galo considera que deben “reverse muchas cosas”.
Por otro lado, ahora la Unión Europea (y Alemania en particular), pretende incorporar una adenda al acuerdo sobre temas de sostenibilidad y cuidado del medioambiente con nuevos protocolos, que también alcanzan a otras áreas como política laboral y sanciones. “Esto dificulta aún más la posibilidad de llegar a un acuerdo en el corto plazo”, reconoció Bustillo.
El ministro dijo que la respuesta que le dio a esas nuevas inquietudes que plantean los países del viejo continente es que si esas nuevas exigencias medioambientales que pretenden sumar Francia y Alemania, Uruguay “sí las puede cumplir” pero cuando se incluye la Amazonia el tema se traba. Sin embargo, hay países europeos que “tampoco hoy pueden cumplir” con lo que se le exige el Mercosur, señaló Bustillo.
El canciller indicó que se ha insistido ante los pares europeos es que si se firma un protocolo ambiental, que el mismo sea vinculante y que ambas partes se comprometan por igual. “En esto es en lo que estamos trabajando ahora”, informó.
España y Brasil: el último tren
Bustillo aseguró que España “tiene un enorme interés” en avanzar en el TLC y que tiene su expectativa de dar el puntillazo final a la negociación durante el segundo semestre de 2023 (en un año) cuando esté al frente de la presidencia del bloque europeo, que coincidirá con la presidencia de Brasil en el Mercosur.
El canciller indicó que el país mantendrá su política de buscar acuerdos bilaterales por fuera del Mercosur porque el gobierno no está conforme con una agenda que sigue estancada y que no avanza a la velocidad deseada producto de constantes trabas paraarancelarias de los principales socios (Argentina y Brasil) que surgen en cada una de las 20 negociaciones que están abiertas hoy en el bloque regional. “No podemos permitirnos el inmovilismo”, afirmó.
Hoy el gobierno tiene buena parte de sus baterías puestas en China y se muestra optimista en que pronto los equipos negociadores están cara a cara negociando un TLC pero hay también cautela porque ni siquiera por lo bajo se mencionan posibles plazos para finalizar ese proceso. En octubre, habrá otro mojón relevante para el futuro del Mercosur con la definición entre Lula y Bolsonaro de la próxima presidencia del principal actor del bloque aunque el Palacio Itamaraty (cancillería brasileña) suele tener su propio piloto más allá de los vaivenes y matices que pueda darle uno u otro estilo de conducción.