Los fenómenos climáticos extremos que sufrió el país desde 1999 significaron la pérdida de al menos US$ 1.537,5 millones, casi lo que Uruguay ganó por turismo en 2011. Solo la sequía de 2008-2009, peor que las secas históricas, se llevó casi US$ 900 millones. Las cifras revelan que el país, y en especial el campo, es vulnerable frente a eventos que, cambio climático mediante, serán cada vez más frecuentes y más devastadores.
El precio de la vulnerabilidad
Uruguay ha perdido millones por no prepararse para las inclemencias del tiempo