En un país en el que tres resultados adversos son suficientes para poner en tela de juicio todo. En el que convocar siempre a los mismos jugadores es sinónimo de capricho o de haber montado un grupo de amigos. En una tierra acostumbrada a ganar y en la que no se permite el tropezón. En esa tierra, hay un proceso que navega en medio de intereses, vanidades, peleas internas, desorganización a la hora de fijar calendarios, y que logra sobrevivir al paso del tiempo.
El proyecto de la revalorización
En 2006 el DT de Uruguay presentó una idea que llevó a la celeste a ocho de nueve Mundiales y a ganar la Copa América