28 de marzo de 2013 20:14 hs

En la última escena de la quinta temporada de Mad Men, Don Draper (Jon Hamm) entra en uno de aquellos glamorosos bares del Nueva York de la década de 1960 y pide un whisky. Su vida ha dado un giro desde que se casó con su secretaria, devenida en aspirante a actriz, Megan (Jessica Paré). No obstante, su rostro sigue tan serio como siempre. Una bella joven se le acerca en el bar y le pregunta si está solo. Don le lanza una de sus miradas sugestivas y glaciales y la pantalla se funde en negro.

¿Volverá Don a las andadas?, es la pregunta que quedó implícita en el final del ciclo el año pasado, que comenzará a emitir su sexta y penúltima temporada en Estado Unidos este domingo 7 de abril, con un capítulo de dos horas. Sin embargo, detrás de esa interrogante, yace una cuestión que va más allá de si el director creativo de la agencia de publicidad Sterling Cooper Draper Pryce retoma su voraz apetito por las féminas y es si Don es realmente capaz de ser feliz. Esa pregunta, en definitiva, es trasladable a todos los demás personajes de una serie que no por nada se llama Mad Men (hombres locos u hombres enojados, según la traducción).

El póster de lanzamiento de la sexta temporada contribuye a fomentar la intriga sobre qué pasará en los nuevos capítulos de la serie que revivió el gusto por los vestidos vintage y el mundo de la publicidad. En la imagen –creada por Brian Sanders ilustrador de 2001: Una odisea en el espacio– se ve a Don de frente cruzándose consigo mismo, mientras va del brazo de una mujer a quien no se le ve el resto del cuerpo. ¿Será esta la evidencia de la imposibilidad de Don de abandonar su desa- sosegante dualidad?

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En el final de la quinta temporada, Don es acosado por su pasado como Dick Whitman (aquel hombre pobre que peleó en Vietnam y al que decidió descartar para transformarse en la personificación del sueño americano), se siente culpable por dos suicidios cercanos y se halla devastado por su evidente imposibilidad de sobrellevar una relación. Esto, pese a que está casado con una mujer que realmente lo ama y que es acaso el único personaje que destila algo de felicidad, autenticidad y ausencia de cinismo en toda la serie.

Todo parece indicar que ni siquiera ella puede salvarlo, habida cuenta de que Don no encaja muy bien la idea de que Megan brille con luz propia y convierta en realidad su sueño de ser actriz. Es como si inconscientemente Don esperase que su nueva Barbie-mujer se transforme en la ama de casa frustrada y vacía en la que se convirtió su primera esposa, Betty (January Jones).

Pero en Mad Men, Don no es el único que no puede ser feliz. Tampoco lo es el ambicioso e inseguro Pete Campbell, que incrementa su patetismo en forma proporcional a la que Vincent Kartheiser magnifica su interpretación. Tampoco lo son Peggy Olson (Elisabeth Moss) ni Joan Harris (Christina Hendricks), dos mujeres fuertes que han tenido que pagar un precio demasiado caro para triunfar en un universo masculino. Ni lo es Roger Sterling (John Slattery), quien entre chiste y chiste no puede disimular la vacuidad de su vida, algo que canalizó en la quinta temporada con la adicción al LSD.

Weiner adelanta

No obstante la intriga en torno a lo qué pasará, Matthew Weiner, el creador de Mad Men, ha dado algunas pistas a la revista TV Guide sobre qué dirección tomará la serie. El realizador recomendó a los televidentes volver a ver los últimos 10 minutos de la quinta temporada, pues en ellas se encuentran muchas de las claves de lo que pasará en la sexta. Otro dato aportado por Weiner es que en el arranque del nuevo ciclo habrá un salto temporal y que la vida de los personajes habrá cambiado de forma significativa.

El escritor, que también fue guionista y productor de la quinta y sexta temporada de Los Soprano, adelantó, además, que la nueva edición reflejará la sociedad actual de forma “sorprendente”, algo que la serie viene haciendo con inteligencia desde que comenzó y que es una de sus muchas virtudes.

Weiner aseguró también la continuidad de Peggy (dado que el año pasado la serie cerró con su renuncia de la agencia de publicidad) y de Betty, quien vio decaer mucho su protagonismo en la temporada anterior. A su vez, en imágenes que la cadena AMC adelantó, se los ve a Megan y Don en Hawaii, y a este último asistiendo a una boda.

Pero a pesar de estas pequeñas pistas no habrá otra opción que esperar hasta el 7 de abril para ver el primero de los 26 capítulos restantes de una de las mejores series de la televisión actual.

Y para dilucidar si aquel hombre que viene cayéndose de la ventana de un rascacielos desde el inicio de la serie seguirá demostrando cuán lejos está la felicidad de la apariencia de éxito y glamour del sueño americano.

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