Parece que hubiera cierta desesperación en las entrañas de la concentración de Peñarol para el partido de esta noche. Es imperioso conseguir la victoria ante Atlético Nacional de Medellín luego del 1-0 en contra cosechado en Mendoza contra Godoy Cruz, el equipo más ganable del grupo más complicado de la Copa Santander Libertadores, al menos, por lo visto hasta el momento.
Gregorio Pérez ha estudiado este partido con detenimiento y desde hace un buen tiempo. No se sorprendió con el 2-0 en Medellín contra el mejor equipo de América en la actualidad, Universidad de Chile, flamante campeón de la Copa Sudamericana y que hacía más de 30 encuentros que no perdía. Debido a eso quiere tomar sus precauciones más allá de que sea local.
Sabe que contará con el apoyo espectacular que siempre brinda la hinchada de Peñarol y más en esta clase de compromisos. Eso ayuda, pero a veces, cuando las cosas no salen, también juega en contra.
El rival viene con la única baja del lateral Juan David Valencia por lesión, quien será sustituido por Farid Díaz. En su debut, se mostró como un equipo rápido, típico colombiano, que mueve muy bien la pelota y de contragolpe es de temer. Pese a que el club a pedido del técnico Santiago Escobar contrató a 15 jugadores nuevos para esta temporada, ha sabido darle forma al equipo, además es el puntero de la liga de su país.
Que “vuelva” Zalayeta
Uno de los problemas más importantes y de las falencias más claras que ha mostrado Peñarol en todo lo que va de este año, es la falta de gol.
En realidad, lo que sucede es que genera mucho y define proporcionalmente poco en las redes ajenas.
Es un tema que ha mantenido en vilo al propio entrenador Gregorio Pérez y que hasta el momento no han sabido cómo sobrellevar porque Peñarol no sabe aprovechar las situaciones de gol.
Así le sucedió la semana pasada en Mendoza y así lo padeció. Tuvo todo para ganar y, finalmente, se vino con las manos vacías debido exclusivamente a la falta de puntería.
Ese es un error grave en cualquier equipo y más en la alta competencia.
Otro de los puntos que debe mejorar el equipo es la posición en la que juega Marcelo Zalayeta. Nadie puede dudar de sus virtudes futbolísticas, pero es claro que le falta muchísimo para ser quien fue. Normalmente juega como pívot de espaldas al arco rival y para habilitar a sus compañeros, lejos del área, y si bien arrastra marcas, no pesa y tampoco llega al gol.
Eso es lo que tiene que mejorar, entre otras cosas, Peñarol. Así también como la transición entre la defensa y el ataque para llegar con mayor criterio.
No será sencillo, pero la noche para ganar es esta. Si no, se complica.