Los hinchas de Liverpool miran la tabla de posiciones del Clausura y se pellizcan. A aquellos que ya vivieron una situación similar en 1973 se les llenan los ojos de lágrimas, pero no quieren ilusionarse, porque saben que salir campeón es tan difícil como concretar un nuevo estadio para la celebración de los 100 años, en 2015. De todas formas, nadie les quita la posibilidad de disfrutar y hablar de su Liverpool con orgullo, igual que en las derrotas, pero con la seguridad de que ahora los demás tienen que respetar su liderazgo en la tabla de posiciones. Hablan con propiedad. Con la fuerza de los números.
El secreto de Liverpool, músculo e inteligencia
El sorprendente negriazul, que lidera el Clausura, es el resultado del trabajo a largo plazo y la apuesta a las juveniles