El contenido inspira al creador. Claus Josef Riedel supo apreciar los matices que en los aromas y sabores se producían cuando el mismo vino se servía en copas diferentes. Observador sensible, comprobó que el aumento del tamaño potenciaba el aroma de los grandes vinos para mayor deleite del consumidor. También se dedicó a investigar cómo cambian las sensaciones al variar la forma en que el líquido llega a la boca.
Presumió, con razón, que los vinos con diferente acidez y astringencia deben ser dirigidos por la copa que los contiene a las zonas bucales que mejor los aceptan. Así fue desarrollando distintos modelos y tamaños a los que identificó por el nombre de la cepa que mejor se avenía a cada uno de ellos. El diseño de la copa tomó en cuenta la “zona de sabor” de la lengua y para dirigir hacia allí el flujo de líquido, asegurando de esta manera una balanceada experiencia del gusto.
Delgado, elegante en su traje oscuro y corbata clara, el hijo de Ridel, Maximilian, dirigió la degustación en un inglés claro e impecable. Apoyado por traducción simultánea, pudo cautivar así a una audiencia de más de 60 profesionales. Cada participante tenía adelante cinco copas de distintos tamaños y formato. Su performance parecía la de un mago, con un Chardonnay Roble y dos tintos: Pinot Noir y Syrah, llevó a su auditorio de una copa a otra, con el mismo vino y verificando las diferencias de aroma y sabor que se producía entre una y otra.
El final
Ahora los protagonistas fueron los decanters. Grandotes, inusuales, soplados a boca por los artesanos austríacos, son sin duda finas piezas de arte para el servicio del vino. De cuello muy largo, como si fueran una culebra retorcida, este diseño obliga al vino a recorrer una distancia de medio metro ventilándose al caer hacia la base. Por supuesto que en el caso de los vinos de crianza, con mucho tiempo de guarda, pueden liberarse de sus olores de encierro, para ofrecer luego los más genuinos, formados en su larga estadía dentro de la botella.
Maximilian condujo en los últimos años con mucho éxito las operaciones de Riedel Crystal en Norteamérica. Su dedicación y reconocido talento empresarial le permitieron obtener un significativo crecimiento de las operaciones en esa zona del mundo. Pronto, su padre Georg le dejará la conducción de la empresa familiar y su visión, al aproximarse el momento de asumir al cargo máximo de la firma, es expandir la subsidiaria en China y abrir nuevos mercados en América Latina en los próximos tres años.