1 de septiembre de 2015 21:20 hs


Una mujer confesó que asesinó a su esposo y lo enterró en el patio de su casa. El hecho, ocurrido hace 14 años, empezó a esclarecerse este martes, cuando Policía Científica, Bomberos y la Justicia se hicieron presentes en la casa del barrio Las Canteras de la Cruz de Carrasco para buscar los restos del cadáver, informó Subrayado.

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El vocero de Bomberos, Leandro Palomeque, dijo a El Observador que tras dos horas de trabajo entre las 16.30 y las 18.30 lograron encontrar restos óseos "de lo que aparentemente es una persona adulta". Los huesos se entregaron a la Policía. La excavación tuvo lugar en Francisco Rodríguez y Leonardo Fernández, en un terreno lindero a una finca.

La mujer declaró que fue golpeada por el esposo en varias ocasiones, los vecinos recuerdan que ella aparecía con ojos morados y golpes en el rostro, según informó El País. Se casaron en la década de los 80 y tuvieron seis hijos. Él era un pintor de casas, pero entre las pocas ofertas de trabajo que recibía y la violencia doméstica, la pareja se fue destruyendo hasta tal punto que el pintor llegó a dormir con un cuchillo debajo de su almohada.

Hace 14 años, en el último pleito, la mujer apuñaló a su marido en el pecho y luego enterró el cuerpo en el fondo de su vivienda. Según la versión de Surbrayado, cuatro de sus hijos fueron testigos del episodio y entre todos decidieron hacer un pacto de silencio y seguir adelante. Para no levantar sospechas, declararon que la víctima había viajado a Italia a buscar una mejor vida, y agregaron un detalle que resultaría determinante: dijeron que el hombre se fue vistiendo un traje azul.

Tiempo después, la única de las hijas que no fue parte del pacto por no vivir con su familia, hizo una denuncia por desaparición porque no lograba contactarse con su padre, pero no hubo avances en el caso. Fue en un cumpleaños cuando otro de los hijos usó el traje azul que supuestamente se había llevado el padre a Europa. Este detalle llamó la atención de algunos vecinos y de la hija, que volvió a concurrir a la Policía. El hecho derivó en la confesión de la mujer.

14 años después

“Nadie preguntaba mucho. A todos nos llamó la atención la falta del hombre. Pero la familia se atrincheró más en la casita”, dijo una vecina a El País. La mujer se encargó de extender la mentira entre los vecinos hasta tal punto que el esposo de una de ellas expresó a ese diario “mi esposa jamás habló de un pacto secreto con la madre. Ella no sabía nada de lo que le había ocurrido al padre”.

Las cuatro hijas que testificaron en el Juzgado Penal, expresaron no tener ninguna vinculación con su asesinato.

La jueza y la fiscal del caso resolverán hoy su procesan a la mujer por el asesinato de su esposo en 2001. En su declaración aseguró que fue en defensa propia porque el hombre la quiso agredir. Varios vecinos fueron llamados a declarar para confirmar si la mujer realmente sufría de violencia doméstica.

Los vecinos señalan a El País que la mujer es una persona servicial y atenta que, ante la falta del pintor, comenzó a trabajar en un supermercado para poder criar a sus hijos. Ninguno de ellos imaginó el secreto que ocultó su madre durante 14 años en el patio de su casa, lugar donde todos los veranos armaban una piscina.

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