Tras haber trabajado en el rubro de la vestimenta durante toda su vida, Alberto Latarowski se enfrentó a una encrucijada. Al fundirse el negocio familiar, con 43 años comenzó a estudiar hotelería y turismo. Luego de unos emprendimientos fallidos, durante el comienzo de la crisis de 2002 fundó en Punta Carretas el restaurante especializado en pescados y mariscos “Lo de Charlie”, como una segunda división del establecimiento esteño.
Finalizada la sociedad con el chef Charlie Begbeder, el local estuvo dos meses sin nombre, hasta que fue bautizado “Francis”. Diez años después, Francis cuenta con dos locales, un staff de 75 empleados, y un devoto público de comensales. Para su dueño, “el servicio y la experiencia es todo lo que importa”.
¿Por qué emprender durante la crisis? ¿Qué oportunidades vio en ese entonces?
Más que por las circunstancias del país, por la de uno, que estaba buscando qué hacer. La idea era viable y llenaba un nicho de demanda de pescados y mariscos que no estaba en Montevideo. A pesar de inaugurar con la crisis estallando en Argentina, teníamos buena convocatoria. Siempre estuvimos convencidos que tuvimos que apuntar arriba porque no le veíamos posibilidad y rentabilidad a un restaurante de precios bajos.
¿Qué importancia le otorga al público turístico?
Si no fuera por los extranjeros, no sobrevivimos. El 50% de nuestra venta es corporativo y turistas. A veces es más difícil el público local que el extranjero, que viene con pocas expectativas. Cuando se encuentra con un buen y cálido servicio, ganamos todos.
La idea de Francis Lounge, como restaurante privado, ¿dónde se origina?
No puedo priorizar la necesidad de un cliente sobre otro. Es difícil que conviva el público de un evento o cocktail empresarial con el resto de los comensales. Francis Lounge surgió como un restaurante que solo abre por contratación, con posibilidad de explotar cierta necesidad. Hemos trabajado con empresas, delegaciones internacionales y eventos personales.
Usted destaca la calificación de Francis en el sitio TripAdvisor. ¿Qué importancia puede tener una red social para un restaurante?
Considero que el cliente, en la gastronomía y el turismo, ya no cree tanto en la publicidad que puedan hacer las empresas, sino en lo que dicen el resto de los consumidores. Es una forma de garantizar no tener una mala experiencia.
Como integrante del Conglomerado de Turismo de Montevideo, está participando en “Descubrí Montevideo Gastronómico”.
Sí, es un evento que busca impulsar la cultura gastronómica local durante una semana. Cada vez más la comida pesa más en la decisión del destino de un viajero. Aquí veníamos trabajando muy quieto. Con tanta historia, ¿por qué no valorizar nuestros platos tradicionales?
¿Cómo evalúa estos 10 años en el negocio gastronómico?
Una hazaña. Yo no pertenecía al rubro y me dediqué a tratar de salvar lo que puse usando el sentido común y apoyándome en el equipo de trabajo. Se hizo un buen trabajo de fidelización de clientes. Siempre con la mira en no bajar el servicio, a pesar de las crisis. Con la tentación de achicar, nunca quisimos que los clientes sintieran que el servicio estaba bajando. Hay que tratar de neutralizar todos los problemas que puedan surgir. Errores hay en todos lados, el tema es cómo se los confronta. l