1 de febrero de 2013 22:30 hs

Las vacaciones en la península son sagradas y eso no se discute. No hay medida del gobierno argentino que los inhiba y por el contrario parecen desafiarlas. En Punta del Este se nota este año el descenso de turistas de clase media, aunque algunos se las arreglan para seguir viniendo.

La clave parece estar en pasarla bien, pero ajustando el gasto lo más que se pueda a la hora de salir a comer, ir al supermercado u hospedarse. Son sacrificios válidos porque para ellos el sol y las playas del este no tienen nada igual.

El tipo de cambio desfavorable disparó los costos y son pocas las cosas que les resultan baratas. Para muchas familias y grupos de amigos comer en un restaurante es algo reservado solo para dos o tres veces durante su estadía e incluso compartiendo los platos.

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Es el caso de cuatro argentinos que el lunes de noche llegaron hasta un conocido restaurante en el corazón de Gorlero. Después de mirar la carta con mucho detenimiento optaron por carne asada y ensalada. La sorpresa de la moza fue al tomar el pedido, porque solo pidieron dos porciones que rato después estaban degustando entre todos.

Este tipo de historias se repiten entre el personal de los restaurantes, que este año padece otro problema y es la poca propina que dejan los clientes.

“Parece que anduvieran con la plata contada. Algunos te dejan algo pero otros nada”, contó a El Observador Juan, que trabaja como mozo en un restaurante de la parada 2 desde hace tres temporadas.

Las propinas “jugosas” como les gusta decir a ellos, son cada vez menos y es una excepción que alguien deje más de $ 150, incluso en mesas de tres u cuatro personas. El uso masivo de tarjetas de crédito también les juega en contra. Según contaron algunos trabajadores, los comensales “no tienen empacho” –después que se les acepta el pago– para levantarse e irse “sin dejar una moneda”.

El consumo también se ha visto mermado a primera hora de la mañana. Los desayunos abundantes son cosa de pocos y el café o capuchino con medialunas es moneda corriente. Incluso en varios comercios de Gorlero hay pizarrones que ofrecen un combo para el desayuno. Un cortado, un vaso de jugo de naranja y dos bizcochos se pueden conseguir por $ 100.

Para escapar a los precios altos de Punta del Este, muchas familias se trasladan una vez a la semana a los supermercados de Maldonado, donde en promedio los productos básicos de primera necesidad son más baratos. Ahí también aprovechan para comprar productos de oferta y otros que traen una unidad de regalo como jabones y pastas de dientes, por ejemplo.

Pero inclusos quienes no se mueven de la península tienen sus estrategias y se las ingenian para comer en sus hogares, sin gastar demasiado. El pan de viena suelto o en paquete, las baguettes, los fiambres y los panchos son de los productos más demandados en las grandes superficies, pero también en las panaderías y pequeños autoservicios. Esto, acompañado de un refresco o una bolsa de yogur bebible y algunas frutas, soluciona para muchos la comida del día, en su casa o cuando bajan a la playa. Para otros es un complemento porque cocinan una vez al día a base de arroz, fideos y conservas, pero que compraron más barato en Argentina antes de cruzar el charco.

Un comerciante de la península contó a El Observador que hay locales comerciales que decidieron no vender menos de 100 gramos de fiambre. En los primeros días de enero se impuso casi como una moda para muchos turistas ir y pedir “dos fetas cortadas finas”. “Algunos piden para probar los jamones crudos y terminan llevando 100 gramos de salame de oferta”, bromeó un almacenero. Otros productos muy solicitados son el atún y las sardinas en lata.

A la hora de conseguir hospedaje, alquilar una casa entre varios es una opción. Una de las zonas elegidas es Pinares o incluso más cercanas al centro de Maldonado, como por ejemplo en las proximidades de la terminal de ómnibus y a mitad de camino de Punta del Este. Los alquileres son más baratos e incluso se consiguen descuentos porque son casas que no se ocuparon antes o que no tienen reserva hasta carnaval.

Los camping cerca de El Jagüel o en Punta Ballena son otras de las alternativas. Estos lugares son elegidos por familias e incluso por jóvenes que no tienen auto y se mueven haciendo dedo. En el camping Punta Ballena se ofrecen carpas por $ 260 por día y la tarifa por persona es de $ 240. También se puede pagar con pesos argentinos.

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