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El yihadismo fracasó en Europa, asegura académico francés

Gilles Kepel sostiene que el Estado Islámico fue aniquilido del punto de vista militar

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02 de diciembre de 2017 a las 08:21

El académico francés Gilles Kepel no tiene dudas: el modelo de terrorismo yihadista impuesto por el Estado Islámico en Europa tuvo un rotundo fracaso, más allá de algunos atentados puntuales que tanto dieron que hablar en los últimos tiempos.

De visita en Montevideo el pasado 16 de noviembre, este especialista en el mundo árabe musulmán y el Mediterráneo dictó una conferencia en el Centro de Altos Estudios Nacionales (Calen) sobre "Medio Oriente después de Daesh: las nuevas líneas de quiebre".

Kepel, que estudia la coyuntura de Oriente Medio y el islam desde hace cuatro décadas cuando inició su trayectoria académica en Egipto, sostiene que las crisis internas de Medio Oriente se agravarán y ello hará crecer la emigración a Europa.

Kepel entiende que por el momento la única solución posible es cerrar la frontera mediterránea y combatir a los traficantes de personas, "ya que si Europa abre sus puertas totalmente esto ocasionará una guerra social en los países de acogida", según confió a El Observador.

Para Kepel, llevará tiempo que los países que expulsan migrantes tengan instituciones fuertes que colaboren para desarrollar sus economías y el estado de derecho. Mencionó el caso de Libia, donde "se intervino sin pensar en un gobierno alternativo", por lo cual se transformó en un país "sin instituciones y tribus que compiten por el control del petróleo".

El experto, que acompañó al presidente francés Emmanuel Macron en su reciente viaje a Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, también calificó de imprevisible la administración del presidente estadounidense Donald Trump.

En su opinión, esto otorga mayor responsabilidad a Europa y recordó que Francia sumó hasta la fecha 239 muertos desde el fatídico 7 de enero de 2015, cuando ocurrió el ataque a la revista satírica Charlie Hebdo.

Para el académico, Alemania también deberá asumir más responsabilidad militar que antes.

Profesor de distintas universidades en Francia y Estados Unidos, Kepel considera que el yihadismo fue combatido en el plano político y militar, y que fracasó. Para Kepel, el yihadismo contemporáneo está hoy en una tercera fase.

"Si el terrorismo se repite y se suceden los ataques, no logra captar adeptos como creen los yihadistas; por eso han fracasado en Europa".

En tanto, Kepel defendió los bombardeos de la coalición internacional contra el terrorismo yihadista en Irak y Siria. "No hay que dar la impresión a los yihadistas de que se les teme", señaló.

Aseguró entonces que el Estado Islámico fue aniquilado a nivel militar, pero no respecto a su ideología. Kepel consideró que luchar contra los síntomas no alcanza sin ir a las causas.

Asimismo, Kepel detalló las distintas etapas que atravesó el yihadismo, la primera de las cuales ubicó luego de la invasión soviética a Afganistán el 24 de noviembre de 1979, cuatro años después del fin de la guerra de Vietnam.

"Estados Unidos no podía enviar a jóvenes de Texas o Wyoming a luchar en países como Afganistán o Uzbekistán". Por ello, junto con Arabia Saudita apoyaron a los muyahidines, una suerte de luchadores por la libertad en Afganistán.

De esa forma el reino de Arabia Saudita, suní, restaba protagonismo a Irán y se posicionaba ante los musulmanes para concretar su objetivo de hegemonía.

En 1989, los soviéticos abandonaron Afganistán y esta victoria del yihad suní contra la URSS se consideró un hito.

A su vez, Bosnia, Egipto o Argelia se convirtieron en escenario del yihad en la década de 1990.
Para Kepel, en 1998 comenzó una segunda fase de la yihad basada en el paradigma del enemigo cercano y lejano.

Hasta entonces los yihadistas habían atacado a los gobiernos de países de mayoría musulmana, o sea su enemigo cercano.

Pero a partir de 1998 diseñaron una estrategia del enemigo exterior, lejano, y comenzaron a atacar embajadas e intereses estadounidenses en África con un doble atentado en agosto de ese año perpetrado en Kenia y Tanzania.

El experto francés situó la tercera fase del yihadismo entre 2005 y 2017. "Es la negación de la negación y fue pensada por un ingeniero sirio casado con una ciudadana española, Abu Musa Al Suri", quien subió a internet un manual en el que llamó a la resistencia mundial del yihad.

Para Kepel, Al Suri sustituyó el yihadismo piramidal leninista por otro de base horizontal.

En su opinión, el extinto líder de la red Al Qaeda, Osama Bin Laden, utilizaba un lenguaje catastrofista para llamar la atención.

Los atentados del 11 de setiembre de 2001 generaron un lenguaje de ficción, hollywoodense, de parte de los yihadistas que empezaron a referirse a las torres infernales. El sistema de Al Qaeda era piramidal con un modelo de tela de araña, recordó.

Pero, en cambio, el Estado Islámico rompe esa lógica y recurre a las redes sociales para lanzar un espectáculo macabro y catastrófico. Kepel explicó que en esta tercera fase, el Estado Islámico "edulcora" la realidad al punto tal de convencer a sus acólitos de que si los yihadistas están en la cárcel, no es su culpa, sino –por ejemplo–del Estado francés que no les dio oportunidades.

Kepel señaló a continuación que muchos yihadistas que operan en Europa tienen un pasado delictivo, asociado a la venta de drogas. No es una cuestión moral para ellos; de hecho, el yihadismo supo aprovechar esa situación en Marsella y en los barrios marginales de otras ciudades francesas.
Para Kepel, existen vasos comunicantes entre los yihadistas y el narcotráfico.

Al hablar sobre la denominada primavera árabe, Kepel consideró que fueron "revoluciones 2.0", sobre todo impulsadas por una clase media que no pudo trasladar sus ideas y demandas a las bases de sus sociedades.

Kepel advirtió acerca de las nuevas líneas de fractura entre suníes y chiíes. Para este profesor, que cuenta con una profusa producción bibliográfica, Irán controla bien a sus satélites: Hizbulá en Líbano, y el grupo huthi en Yemen, enfrentado al gobierno de Sana y la coalición que lidera Arabia Saudita. Irán logró una victoria en la guerra de Siria y se fortaleció militarmente.

"Hoy muchas de las decisiones que se toman en Medio Oriente hay que negociarlas en Teherán", sostuvo.

En cambio, para Kepel, Arabia Saudita es un país débil frente a Irán y cada vez que apoyó a grupos insurgentes para luchar contra sus adversarios –tal es el caso en Siria con varias agrupaciones islamistas radicales, enfrentadas al gobierno de Bachar Al Asad– eso termina siendo un búmeran para el reino saudí.

El experto también mencionó a Turquía y el perfil autoritario de su presidente. "Erdogan sabe que Turquía no entrará a la Unión Europea ni hoy ni mañana".
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