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Elecciones en Peñarol

Mañana los socios deciden en las urnas el futuro del club

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08 de diciembre de 2017 a las 05:00

Mi hijo chico, fanático de Peñarol, obtuvo una beca para jugar al fútbol universitario en Estados Unidos. En 2015, con el objetivo de intentar mejorar todo lo que a esa edad, 16 años, aun se puede mejorar (en técnica, actitud, comportamiento, lectura de la cancha, etc.), estuvo casi dos meses practicando en las inferiores aurinegras luego de que Juan Pedro Damiani diera el visto bueno.

No se cansa de repetir que fue una de las mejores experiencias de su vida, tiempo en que practicó bajo las órdenes del Chueco Perdomo, al cual considera un fenómeno como persona y entrenador. Durante esos meses vivió en la ya legendaria "Casita" que Peñarol tiene en Solymar a pocas cuadras de la playa, una residencia para futbolistas adolescentes.

Dadas las circunstancias, la conocí y visité en reiteradas ocasiones, habiendo quedado sorprendido de la mejor manera por los grandes logros, no solo a nivel deportivo (pues eso sería lo más fácil), sino humano principalmente, que en ese lugar se consiguen.

Es, antes que nada, un espacio dedicado a la formación de personas, enseñándole a los muchachos que para ser buen futbolista y tener aspiraciones de transformarse en estrella algún día, primero hay que construir un código ético, y tener disciplina, respeto, honestidad, en fin, valores esenciales hoy en crisis en nuestra sociedad.

Nadie, ni siquiera el más talentoso con una pelota en los pies, puede triunfar si no tiene en la vida sólidos fundamentos éticos que le permitan distinguir el bien del mal, lo ideal de lo desaconsejable. Dadas las circunstancias, pude conocer a Rodolfo Catino, quien está a la cabeza de ese notable proyecto. Los excelentes logros obtenidos, tanto en lo deportivo como en lo humano desde que Catino está al frente de las inferiores del club destacan por sí solos e impiden que exagere.

El hoy candidato a la vicepresidencia del club representa un proyecto deportivo cuyo presente obliga a creer en un futuro incluso más brillante y cuya continuidad se decide mañana. Hay una vieja y sabia expresión anglosajona, que dice, "Si no está roto, no lo arregles". Le haría bien a Peñarol que Catino triunfara en las urnas. No hay ninguna necesidad de arreglar lo que no está roto.

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