"El lugar más espectacular por el que he competido es Noruega, el país entero. Es como estar metido en una película con todos los jardines verdes perfectos. Es impresionante. Para donde mires, es así. Todo verde, casas de maderas perfectas con sus jardines y sillas blancas afuera. Increíble. Todo de postal", contó Ferrari. "Y el más duro, lo que se está corriendo ahora, la Vuelta de España, que disputé en 2013. Más que un momento, han sido varios porque es una carrera de 20 días. En la última semana ya vas con tan poca fuerza que se te hacen difíciles las etapas. La Vuelta se sufre bastante", comentó.
Los mejores del mundo: "Son personas normales"
Consultado sobre cómo era el trato con los mejores ciclistas, Ferrari señaló que son gente "normal". "Casi todo el año estamos corriendo con ellos. Si no es Froome, es Quintana, o está Contador, Sagan o Cavendish... Te los cruzás a todos. En las carreras siempre estás compartiendo pelotón, no solo en la Vuelta de España", indicó. "En el pelotón charlás un poco más, pero luego están más apartados porque la gente los embarulla. El actual campeón del mundo (Mikal Kwiatkowski) estuvo en Caja Rural, vivimos con él y es una persona sencilla. Son iguales a nosotros, son simpáticos y amables", agregó.
Con la gente bien cerca: los fanáticos en las montañas
"Es impresionante. Te gritan al oído. Y a nosotros también nos gusta, porque te pone la piel de gallina y te da muchas fuerzas", contó Ferrari.
Valverde y "Purito": los ciclistas más completos
"A pesar de sus años, siempre están, a cada carrera que van siempre están disputando", dijo sobre ambos españoles.
¿Cómo funciona un equipo profesional?
"Es una estructura muy grande. Tiene masajistas, médicos, mecánico, director, son bastantes personas. En lo que es la preparación en casa, no es que me brinden mucho. Más que nada es en competición cuando ahí sí desplegan toda la estructura. El médico del equipo nos lleva la preparación y nos controla, luego nos brindan todo el material necesario: bicicleta, repuestos, ropa, todos, no tenemos que gastar nada en material de ciclismo. En competición el equipo lleva dos o tres coches, un ómnibus, otro ómnibus que lleva las bicicletas y los mecánicos. También están los masajistas que cuando termina la carrera te están esperando con un poco de comida, son comidas rápidas con proteínas, luego se come en el restaurante, y luego son los masajes. El mecánico termina la carrera, deja la bicileta preparada para el día siguiente, la lava, hace los recambios necesarios. Tu solo te preocupas por subirte, la bici, correr, llegar, ir al hotel, descansar y nada más".
¿Cuáles fueron las primeras diferencias que notó en Europa?
"Es un ciclismo bastante diferente. Los uruguayos cuando vienen para aquí lo que notan son los desniveles de la altura porque hay muchas montañas, subidas, y nosotros en Uruguay no estamos acostumbrados a eso. Ahí hay repechos de uno o dos kilómetros y aquí suelen ser de 10 kilómetros. También la morfología del ciclista es diferente. Acá son mucho más delgados que en Uruguay, porque en Uruguay se necesita más que nada fuerza, son corredores con más complexión. Y acá la gente tiene menos peso para poder ir mejor en montaña. Eso es lo que más impacta. Y los equipos están bien estructurados, están superorganizados. Llegás aquí y te dan tu bicicleta, la ropa, no te falta nada".