10 de septiembre de 2011 17:59 hs

La guerra de divisas vuelve a estar sobre la mesa. Mientras los países emergentes toman medidas para no quedar resagados en la carrera por la competitividad, las expectativas se ajustan y en el nuevo escenario, Uruguay no sale favorecido.

Según los datos procesados por El Observador a partir de las proyecciones de inflación y tipo de cambio de analistas locales –encuestados por el Banco Central– y expertos internacionales –recabados por Bloomberg–, el país perderá competitividad durante 2011 con siete de sus ocho principales destinos de exportación, con sus ocho mayores proveedores y con sus cinco principales competidores.

En todos los mercados relevantes, salvo Venezuela, el aumento de los precios proyectados para este año –medidos en dólares– es menor que en Uruguay. La variación del tipo de cambio real entre dos países mide el grado de desfasaje en la evolución de los precios relativos, evaluados en una misma moneda. Expresado de otro modo, permite detectar cuando un país se encarece o se abarata respecto a otro.

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Dos factores influyen de manera negativa sobre la competitividad: la inflación y la apreciación de la moneda. Un alza de precios más acelerada que la de otro país, dificulta el acceso a los mercados, del mismo modo que una moneda más apreciada encarece los bienes locales producidos y los torna menos atractivos para terceros mercados.

Ambos factores juegan en contra de la competitividad de Uruguay durante este año, pero principalmente la apreciación de la moneda. Ante los principales compradores, proveedores y competidores, la economía local presenta la mayor perspectiva de apreciación de la moneda, con una caída esperada de 7,3% del valor del billete verde frente al peso uruguayo, por delante del 7,1% frente al dólar neozelandés, del 6,3% frente al euro y del 4,8% frente al real brasileño.

Incluso, los principales bancos de inversión esperan que divisas como el dólar suban durante 2011 ante monedas como el peso argentino (9%) y el bolivar venezolano (0,2%).
Al mismo tiempo, la inflación tampoco contribuye con la competitividad. Para este año, los expertos locales esperan un alza de precios de 7,5%, solo por debajo de la que se espera tenga lugar en Venezuela (27%), Argentina (10% oficial) y Rusia (9%). Para los países europeos y Estados Unidos las proyecciones no alcanzan la mitad de los registros uruguayos, con tasas de 2,3% para Alemania, 3% para Estados Unidos y 3,1% en el caso de España.

La pérdida de competitividad de Uruguay durante este año, a diferencia del anterior, alcanzará incluso al indicador bilateral con Brasil, principal mercado de exportación e importación, y uno de los mayores competidores del país en varios sectores de producción. Según las proyecciones, el tipo de cambio real caerá 3,7% en 2011 frente a Brasil, la menor caída a nivel de la región. Frente a Argentina, segundo socio comercial –tanto en materia de exportación como de importación– y primer competidor en los mercados mundiales, el indicador de competitividad caerá 13%.

Con el mercado chino, el encarecimiento será menor pero aun así, significativo. El índice proyectado da cuenta de una caída de 4,8% frente al tercer destino de los productos uruguayos –sin contar las ventas desde zonas francas– y origen de las compras locales.

Venezuela, quinto mercado para las exportaciones uruguayas –con escasa participación en las importaciones si se eliminan las compras de petróleo–, es el único país frente al cual Uruguay ganará competitividad, según las estimaciones. Eso se debe al fuerte proceso inflacionario que enfrenta la economía de ese país, que limita sus capacidades de colocación en el mercado exterior. Frente a Australia, uno de los mayores competidores, la competitividad caerá 7,2%.

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