5 de abril de 2013 18:10 hs

Quería ser oceanógrafo, pero su novia quedó embarazada y cambiaron los planes. Tenía 21 años y, junto a un socio, desarrolló cerámicas sin horno y salió a ofrecerlas en las escuelas. La empresa creció -se separó del socio-, y hoy en un edificio de Uruguay y Minas alberga la fábrica de materiales como crayolas y plasticina, un local de venta al público, aulas para cursos y el taller en el que Infantozzi se refugia y del que no sale a menos “que se caiga mucho el mundo”. “No soy empresario de vocación, sino por la razón de los hechos. No he tenido más remedio. Me gusta más el trabajo solo o con poca gente. No se trata de hacer pintura, sino manejar a otros para que hagan pinturas. A mí lo que me gusta es ir a la fábrica y cambiar un color o una consistencia”, reconoce.
¿Cómo fueron los inicios?
Fuimos los primeros, era todo importado y no había quien fuera a vender a los colegios. Había algún fabricante nacional pero con productos de mala calidad. Lo preguntamos al cliente lo que precisaba y nos asesoramos con un equipo docente. Éramos como sastres de pintura; hasta que llegó un momento que hubo que estandarizar. Pero hasta hoy en día hacemos trabajos a medida.

¿Cómo es el consumidor en este rubro?
Hay de todo. Hay quienes compran por dos pesos y otros acá. Nosotros estamos jugados a la calidad, a que la pintura funcione y el niño no se frustre. Es como dice mi hija: barato, Arenal Grande. Si quieren que pinten, que vengan acá. Cuando empezamos el criterio era “es para niños, no tiene por que ser bueno”. Y nuestro criterio fue exactamente al revés.

¿Cómo es emprender en Uruguay?
Muy difícil. Yo voté por un país productivo y no existe. Es un país para importar. Si uno va a producir, las trabas son terribles; pero si trae cosas de China no le ponen ninguna traba.

Más noticias
¿Que aconseja a quienes están empezando un negocio?
Que hay que ser prudente, además de atender al cliente. Hay que arrancar de a poco. Da trabajo, pero no conozco otra forma. Trabajé 20 años sacando nada. En enero luchaba para ver si pagaba la luz. Llegó un momento en que las puertas se fueron abriendo. Hay que saber que el boca a boca funciona en pro y contra. Si hacés las cosas mal, enseguida te ponen la cruz. Si andás bien, te recomiendan. Lo que no puede faltar es la seriedad y la creatividad.

¿Está delegando la dirección?
Estoy tratando de cambiar la empresa, voy a vender una parte, y dedicarme a trabajar lo menos posible. Voy a delegar las funciones. Está mi hija Nara, a quien le gusta y lo hace mucho mejor que yo. Se maneja muy bien en el tema de los negocios. Me da mucha tranquillidad. Ella dice que le corre pintura por las venas igual que a mí.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos