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En busca de la foto que nadie quiere que se vea, la vida de un paparazzi en el este

Ramiro Souto es el editor de fotografía de la revista Pronto, y desde hace 23 años busca en Punta del Este las imágenes que las estrellas no quieren que les hagan

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14 de enero de 2019 a las 08:48

La moto pasa rápido, pero esos breves instantes –segundos apenas– le alcanzan a Ramiro Souto para identificar al conductor. A pesar de la velocidad, a pesar de la distancia, a pesar del casco, lo nota. Los ojos están entrenados para eso. 

–Ahí va Tacho Riera. Lo veo pasar así, doy vuelta, voy hasta la estación de servicio a la entrada de La Barra y lo espero ahí. Le saco una foto arriba de la moto y eso ya sirve. 

Souto no se va a parar a perseguir a un actor célebre por protagonizar Casi ángeles en este momento, pero plantea el ejemplo de cómo funciona su trabajo. Es fotógrafo. Para afinar más la descripción, es paparazzi (o paparazzo, como se conoce en italiano a los fotógrafos de revistas dedicadas a la cobertura de figuras del mundo del espectáculo). Ocupa el cargo de editor general de fotografía de la revista argentina Pronto, es socio minoritario de la agencia de noticias y fotografía The Grosby Group, y cuenta 23 veranos visitando Punta del Este para cubrir la temporada. 

Café y cigarrillos en la mesa. Es una mañana calurosa en La Barra y Souto mira la avenida Eduardo Victor Haedo (la ruta 10). Dice que conoce más Punta del Este y sus alrededores que las playas de la provincia de Buenos Aires. En las más de dos décadas de trabajo esteño, ha tenido experiencias de todo tipo. 

Por ejemplo: una medianoche de 2001, llegó a meterse hasta la cintura en el océano Atlántico, a la altura de Punta Piedras, para tener el ángulo perfecto y así retratar al futbolista Martín Palermo y a su representante –por ese entonces– Gustavo Mascardi, brindando en el deck de la casa de este último, luego de que el goleador de Boca obtuviera la libertad condicional tras estar detenido por haber golpeado a un fotógrafo de la revista Gente en el boliche Tequila.

Dos años después, una tarde de 2003, tuvo que ir a Prefectura a reconocer el cadáver de Gabriel de Felice, uno de los integrantes de su equipo, que se ahogó en La Boyita, luego de salvar a una amiga de Micaela Tinelli del mismo destino.

Desde su primera visita en 1996 hasta el verano de 2019, desde el uno a uno con el dólar hasta el uno a uno con el peso uruguayo, las cosas han cambiado considerablemente para los medios argentinos que vienen a Punta del Este a cazar con sus cámaras a las celebridades. Las temporadas son más cortas, las estrellas vienen solo por un fin de semana, y figuras que antes llegaban a la costa local, como el príncipe de Mónaco, ya no vienen. A nivel extranjero, este año solo retrató a dos figuras brasileñas y a la chef española Samantha Vallejo-Nájara, jurado del MasterChef de su país. 

Pero el mercado argentino se mantiene porque los de siempre siguen viniendo, y cada verano hay que marcar ciertas casillas de la lista sí o sí. Souto los enumera por el nombre de pila. Como si fueran compañeros de trabajo; en cierta forma, lo son. Marcelo, Susana, Valeria. Pero hasta la forma en la que se los busca para fotografiarlos ha cambiado. "Antes las guardias a Susana eran muy largas. Estabas todo el día ahí en su chacra, La Mary, trepado a un árbol o colgado del alambrado, pero eso fue cayendo. Había una época que veníamos cuatro fotógrafos y dos cronistas de cada revista. Equipos de hasta ocho fotógrafos. Hoy son uno o dos por medio y redactores, muy poquitos", compara.

Luego hay casos como el de Tinelli, que ya tiene un acuerdo tácito con los paparazzi veraniegos. "La gente que le hace la prensa filtra dónde va a estar. Trata de que estemos todos los fotógrafos". Ese día (este año, fue el lunes 7), todo el clan aparece en conjunto en la playa, saluda, se deja hacer las fotos, y listo. El resto de la temporada no se lo puede molestar. 

El período de cobertura bajó de 60 días, entre diciembre y febrero, a unos pocos días de enero. "Hay grupos de colegas que el 8 de enero se fueron. Otros se van el 11, otros el 15, nosotros el 20. Ahora se cubren casos puntuales porque no tenés estructura para sostener tantas guardias", explica el fotógrafo. 

Ejemplo del día: Zulemita Menem. La hija del expresidente llegó dos días atrás, según se enteró Souto. Hace unos años, se podía destinar a un fotógrafo a la chacra en la que se alojaba y esperarla. Hoy hay que ir a la playa o a la piscina y sacarle una foto en traje de baño y listo. 

Para enterarse quién está en los balnearios, la mejor estrategia es recorrer los lugares clásicos. "Venir a La Barra, a ver de mañana quién desayuna en el café Flo o en Rex, bajar en El Esturión al mediodía con los que hacen surf, y la movida más grande es José Ignacio. Ahí está la familia Andino, los Burstein, hemos visto a Pampita y a Pico (de nuevo, el nombre de pila), está Suar, Griselda Siciliani, Mariana Fabbiani. Ponés un fotógrafo en ese punto y te asegurás dos, tres, cuatro figuras por día", dice Souto. 

Si bien a veces llegan pedidos desde la redacción en Buenos Aires, son los fotógrafos los que, durante el verano, tienen la responsabilidad de buscar quiénes están de vacaciones en Punta del Este, Manantiales, José Ignacio, La Barra, o donde sea. Este año, un buen recurso fue el de ir a las fiestas y ver las listas de invitados. Así descubrieron a Alejandro Fantino.

Fotos no, fotos no

Al contrario que durante el resto del año, el vínculo entre paparazzi y figura puede ser un poco más tirante, porque además de estrellas de la música, de la televisión, o de esos famosos que no se sabe muy bien de dónde surgieron y cuál es su talento, son veraneantes que están en su momento de vacaciones. Pero Souto explica que también son bastante conscientes de que los reporteros gráficos están haciendo sus temporadas, entonces se genera respeto y tolerancia a su actividad.

Nicolás Repetto se enojó y le decía que lo estaba retratando otra vez, pero el hombre de Pronto tuvo que aclararle que no, que no era ninguno de los colegas que ya le habían apuntado con la cámara. Ni el de Hola, ni el de Caras, ni el de Gente, ni el de La Nación, ni Clarín, Infobae, Perfil, Caras Uruguay, Noticias. Tal es el volumen de fotógrafos en la temporada. "Después están los que se enojan siempre, que te dicen que son sus vacaciones, su vida privada", cuenta Souto. "Pero son los mismos que después sacan un libro, un programa o una canción y te llaman para que vayas".

El fotógrafo ve su trabajo así: "La foto entretenida del paparazzi es esa que te enterás que te la saqué cuando la ves en la revista. No estigmaticemos al paparazzi. Somos fotógrafos que retratamos un instante sin que vos lo veas. Y es el juego del gato y el ratón. Yo me escondo para ver y sacar la mejor foto. Y si vos tenés algo que ocultar vas a tratar de esconderte para que no te vea. Hay muchos que lo entienden así y cuando se ven publicados se ríen", explica y pone como ejemplo al empresario Sebastian Eskenazi y el inicio de su relación con la conductora Analía Franchín. "Yo pensaba que se iban a enojar, y las veces que Eskenazi me cruzó me dijo que le parecía una gran foto, que no se había dado cuenta. Hay cordialidad. Otros se lo toman a mal". 

Si el retratado se molesta, todo dependerá de dónde se produzca la situación. En la playa, se va. Lo más complicado es, por ejemplo, en Tequila, o en una fiesta de las más grandes del verano. "Ahí hay más conflicto porque tenés que usar el flash, por lo general no salen bien, ahí se hace más duro", señala Souto. 

Pero hay líneas que no se cruzan. "Si te maltratan, te das vuelta y te vas. Yo no hago inventos. La foto es un momento de la realidad. Es eso. Si estás casado y estás con una chica que no es tu esposa acá comiendo un helado, estás". Es la gastada frase de que una imagen vale más que mil palabras. "A veces arreglás con ellos. Te dicen que sus hijos no lo saben, entonces lo consensúas con el director de la revista, sobre todo si es una exclusiva. Esperás el momento o se conversa con el personaje para no tener problemas. Le das un tiempo para que le cuente a la familia y se publica".

Las fotos tampoco se borran. Nunca. Aunque no le guste a la estrella. "El cierre es tal día y sale o sale, antes de eso la tenemos que tener. Si no te gustó, la repetimos. Pero tiene que estar la foto. El sueldo me lo paga la revista, no la figura".

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