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6 de marzo 2023 - 5:00hs

El Sínodo de los Obispos es una de las herramientas principales que el Papa Francisco utiliza en su gobierno de la Iglesia. Los primeros años del pontificado de Francisco estuvieron marcados por dos Sínodos de la Familia: uno extraordinario (2014) y otro ordinario (2015).

El punto de partida de ambos Sínodos fue el discurso del Cardenal Kasper, encomendado primero y elogiado después por Francisco, en el primer Consistorio de 2014. Kasper, un rival teológico de Joseph Ratzinger/Benedicto XVI, propuso que la Iglesia permita la comunión de los fieles divorciados y vueltos a casar, en contra de lo establecido por la doctrina católica. Muchos Cardenales se opusieron a la propuesta de Kasper. En el turbulento Sínodo de 2014, el punto sobre la propuesta de Kasper no alcanzó los dos tercios de votos favorables necesarios para su aprobación. No obstante, el Papa mandó incluirlo en el documento final del Sínodo.

Francisco sintetizó los resultados de ambos Sínodos de la Familia en la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia, del 19/03/2016. El punto referido quedó reducido a una ambigua nota a pie de página, que fue interpretada por muchos como una luz verde pontificia a la comunión para los divorciados vueltos a casar. El 19/09/2016 los Cardenales Brandmüller, Burke, Caffarra y Meisner pidieron al Papa que aclarara si cinco puntos de la doctrina católica seguían o no vigentes después de la promulgación de la Amoris Laetitia1. Francisco nunca les respondió y ni siquiera los recibió. Los Cardenales Caffarra y Meisner ya han fallecido.

El siguiente Sínodo (2018), dedicado al tema de los jóvenes, transcurrió con más calma, aunque otra vez, como en 2014, se intentó sin éxito hacer pasar una propuesta favorable a la agenda LGBT. Ahora bien, sorpresivamente, uno de los temas principales del documento final de este Sínodo fue la "sinodalidad", concepto nuevo en la doctrina católica, bastante nebuloso y muy alejado de los problemas de los jóvenes. Se abrió así el paso al siguiente proceso sinodal (2021-2024), dedicado al tema de la sinodalidad. Mientras la Iglesia Católica se asemeja cada vez más a una viña devastada2, está concentrando gran parte de su energía en asambleas para hablar de las asambleas.

En 2019 tuvo lugar en Roma un Sínodo especial muy controvertido, para la región panamazónica3. Ese Sínodo estuvo influenciado por el indigenismo radical y el ecologismo radical, pero su tema más candente fue el del celibato sacerdotal. Muchos, esgrimiendo el argumento de la escasez de sacerdotes en la Amazonia, querían que se permitiera (primero para esa región pero luego probablemente para otras o todas) la ordenación sacerdotal de hombres casados. Hubo una fuerte reacción contraria, que incluyó la publicación de un libro del Cardenal Sarah (con un aporte del Papa Emérito Benedicto XVI) en defensa del celibato sacerdotal. Finalmente la exhortación apostólica postsinodal Querida Amazonia del Papa Francisco, del 02/02/2020, no previó cambios sobre el celibato.

Uno de los factores principales de la situación actual de la Iglesia Católica es el "Camino Sinodal" de Alemania, en el cual los católicos "progresistas" procuran el descarte oficial de la moral sexual católica, la aceptación de la anticoncepción, el divorcio y las uniones homosexuales, el sacerdocio femenino, la abolición del celibato sacerdotal y la "democratización" de la Iglesia. El 21/07/2022 la Santa Sede emitió una declaración que dice que la Iglesia en Alemania no puede adoptar nuevas formas de gobierno ni cambiar la doctrina y la moral, porque ello sería una amenaza a la unidad de la Iglesia; pero no excluyó explícitamente la posibilidad de que la Iglesia entera, por medio del Sínodo de la Sinodalidad, haga cambios similares. Y hace dos semanas cuatro mujeres (dos teólogas, una filósofa y una periodista) renunciaron al Camino Sinodal alemán porque no quieren seguir participando de un proceso de descomposición del catolicismo en Alemania4.

El actual proceso sinodal ya está en la fase 2, que incluye siete Asambleas Sinodales Continentales. El Sínodo propiamente dicho tendrá lugar en Roma en dos sesiones, previstas para octubre de 2023 y octubre de 2024.

Dos de las principales autoridades del Sínodo (el Relator General y el Maestro de Retiros, nombrados por el Papa) han rechazado públicamente la doctrina bíblica y tradicional sobre la homosexualidad; y muchas declaraciones y actos recientes de miembros de la Jerarquía eclesiástica tienden a conformar la religión católica a la mentalidad relativista predominante en la cultura occidental. El mismo Documento de Trabajo para la Etapa Continental (DEC) del Sínodo 2021-2024 expresa varias veces "un deseo de inclusión radical —¡que nadie quede excluido!—"5, sin explicitar nunca que el seguimiento de Cristo conlleva exigencias religiosas y morales ineludibles.

Este año el Papa Francisco visitó Sudán del Sur junto con Justin Welby, el líder de la Comunión Anglicana. El 09/02/2023, apenas cuatro días después del fin de ese viaje, la Iglesia de Inglaterra (anglicana) aprobó la bendición de uniones homosexuales. Enseguida la Iglesia Ortodoxa Rusa y al menos diez provincias anglicanas rompieron relaciones con la Iglesia de Inglaterra.

El 12/01/2023 The Spectator publicó un artículo del Cardenal Pell, fallecido inesperadamente el día anterior. Ese artículo póstumo tuvo mucho impacto. Pell afirmó que el actual proceso sinodal se ha convertido en una pesadilla tóxica de la que la Iglesia Católica debe liberarse y exhortó a los Obispos a reaccionar lo antes posible6.

1) https://www.infocatolica.com/?t=ic&cod=27756

2) Cf. Isaías 5,1-7.

3) Véase mi artículo El Sínodo de la Pachamama (El Observador, 04/11/2019).

4) https://www.aciprensa.com/noticias/4-mujeres-renuncian-al-camino-sinodal-aleman-porque-se-aleja-de-la-iglesia-universal-74569

5) DEC n. 11; cf. nn. 30-31.

6) https://es.zenit.org/2023/01/12/el-abuso-de-la-sinodalidad-una-pesadilla-toxica-por-el-cardenal-george-pell/ 

 

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