8 de julio 2023 - 12:25hs

Las Naciones Unidas (ONU) denunció este sábado, cuando se cumplen los 500 días del conflicto en Ucrania tras la invasión rusa, que las víctimas civiles suman más de 9 mil, entre ellas medio millar de niños.

Casi en simultáneo, el presidente estadounidense Joe Biden aseguró que la decisión de enviar a Ucrania las bombas de racimo, prohibidas en cien países por una convención internacional, fue “difícil pero necesaria”, ya que “los ucranianos se están quedando sin munición”.

Durante la confirmación de la entrega de este tipo de bombas a Kiev, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, reconoció el peligro adicional que entrañan estas bombas por las municiones que no estallan, pero pueden activarse al pisarlas tiempo después de disparadas.

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Aseguró que otro “riesgo masivo” para los civiles es el avance de las tropas rusas sobre nuevos territorios sin que las tropas de Ucrania pudieran defenderse. “No dejaremos a Ucrania indefensa en ningún momento de este conflicto”, apuntó Sullivan.

Las nuevas piezas de artillería forman parte de un nuevo paquete de asistencia militar por US$ 800 millones anunciado por el Pentágono este viernes en Washington.

“Ucrania necesita artillería para mantener sus operaciones ofensivas y defensivas. La artillería está en el centro de este conflicto. Ucrania dispara miles de proyectiles al día para defenderse de los intentos rusos de avanzar y también para apoyar sus propios esfuerzos por recuperar su territorio soberano”, dijo Sullivan.

En Kiev, el Ministerio de Defensa ucraniano celebró la decisión norteamericana y aseguró que no las usará en zonas urbanas sino sólo “para atravesar las líneas de defensa enemigas con el mínimo riesgo para la vida” de los soldados ucranianos.

Para Rusia, en cambio, “el nivel actual de provocaciones estadounidenses está realmente fuera de escala y acerca a la humanidad a una nueva guerra mundial”, según escribió en su cuenta de Telegram el embajador ruso en Washington, Anatoli Antónov.

La portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, afirmó en un comunicado que “el envío de armas de fragmentación es un acto desesperado y una muestra de debilidad en el contexto del fracaso de la tan alardeada contraofensiva ucraniana”. Y señaló que “este acto convertirá a Washington en cómplice de las muertes de civiles que ese armamento pueda ocasionar”.

En un comunicado, la misión de la ONU para la vigilancia de los Derechos Humanos en Ucrania (HRMMU), confirmó que al menos 9 mil civiles murieron desde febrero de 2022, cuando comenzó el conflicto, aunque ese número “probablemente sea muy superior”.

Noel Calhoun, jefe adjunto de la HRMMU, dijo que el número de civiles muertos volvió a subir en mayo y junio y que “las dos últimas semanas fueron de las más mortíferas desde el inicio de la invasión rusa”.

El 27 de junio, 13 civiles, entre ellos cuatro niños, murieron en un ataque con misiles en Kramatorsk, en el este de Ucrania. El jueves, lejos de la línea del frente, al menos diez personas murieron en otro ataque en la ciudad occidental de Leópolis, recordó la HRMMU.

La misión de la ONU asegura que el número de civiles muertos en los últimos 500 días triplica las víctimas acumuladas en los ocho años de conflicto previo entre Kiev y separatistas prorrusos en el este de Ucrania.

Según Moscú, que justificó su invasión en ese conflicto previo, las tropas ucranianas mataron a 14 mil rusoparlantes del Donbás a partir de 2014.

(Con información de agencias)

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