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18 de marzo 2023 - 5:03hs

Semana a semana se consumen horas y horas de series. Argentinas, españolas, estadounidenses, inglesas, francesas, coreanas, israelíes, japonesas, colombianas, suecas. Se producen cada vez más y es más fácil para estas producciones llegar a nuevos países a lomos de las plataformas que tienen presencia en distintos rincones del globo. En ese contexto nace la pregunta: ¿qué pasa con las series en Uruguay?

Desde comienzos de los 2000, el país ha tenido una industria audiovisual cada vez más grande y establecida, y un ritmo de producción y estrenos cinematográficos regular, con llegada a festivales internacionales, ocasionales lanzamientos fuera de fronteras y premiaciones en eventos foráneos. Hasta se puede encontrar a estos filmes en plataformas de streaming de acceso masivo e, incluso, en 2022 Netflix estrenó su primera producción uruguaya, la película Togo.

Pero así como el cine uruguayo ya tiene un sistema que no es perfecto pero está bastante afiatado, para las series el camino ha sido más irregular, por lo que las barreras internacionales son más altas y los esquemas de producción más difíciles. Sin embargo, al mismo tiempo, a nivel de ejecución hay una gimnasia inédita para el mundillo local.

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Las condiciones sanitarias relativamente favorables que Uruguay tuvo durante la pandemia hicieron que el país se convirtiera en un polo de producción para ficciones regionales, con el respaldo de plataformas como Amazon y HBO. Así, técnicos y actores uruguayos tuvieron en los últimos años un ritmo de trabajo en este formato que era inédito para el país, y que ahora pueden volcar a las contadas producciones locales que se realizan.

Estas dos realidades paralelas y opuestas coexisten en un país que se enfrenta al desafío de insertar sus productos en catálogos internacionales en un momento donde las series tienen un pico de consumo a nivel global, y que también discute como generar un sistema de producción más regular, que dicen los involucrados deberá incluir tanto apoyo de instituciones públicas como de privados.

Músculos entrenados

Pedro Lafferranderie es uno de los productores de la serie Alí Sócrates, que este 10 de marzo se estrenó en TV Ciudad, y que tiene también su estreno previsto en Canal 5. Como parte de la productora Murdoc, explica que “desde la logística es mucho más viable que antes hacer series en Uruguay porque hay un ejercicio que los técnicos uruguayos han adquirido rodando series para todos lados".

"Hay gente que sabe hacer las cosas, y en nuestro caso tuvimos suerte de que los técnicos estaban súper entrenados. En ejecución hay una gimnasia que uno como productor puede usar para el proyecto”.

Alí Sócrates, una comedia sobre dos amigos que ponen un gimnasio con objetivos y visiones radicalmente diferentes sobre el local, quedó en segundo puesto en la que hasta ahora fue la última convocatoria del fondo estatal Series Uy, luego de que el proyecto ganador del llamado realizado en 2018 no lograra producirse, algo que también ilustra el camino complicado para este formato en lo local.

Un camino que no ha variado en años, y donde las series uruguayas han sido islas en el océano. Las experiencias que hubo fueron en televisión abierta, más cercanas al formato sitcom, como Uruguayos campeones, Porque te quiero así y La oveja negra en Canal 4, Canal 10 y Teledoce respectivamente, y más cerca en el tiempo hubo estrenos como Rec o El mundo de los videos, entre otros proyectos.

Detrás de esas dos, al igual que del policial Todos detrás de Momo, estuvo el productor Juan José López, que señala que las series en Uruguay son “un no negocio”. Aunque también aclara: “Eso no quita que se puedan hacer, y que mis experiencias en las tres series fueron muy buenas, y estoy muy contento con el resultado final en cada una de ellas”.

Oferta y demanda

Que todavía no haya series uruguayas en plataformas de largo alcance no quiere decir que no haya contenidos que crucen fronteras y tengan sus reconocimientos en el exterior. Un ejemplo es el de El universo conspira, serie que tendrá su premiere en el extranjero, más precisamente en el festival Seriesmanía que se realiza en la ciudad francesa de Lille. Será así una de las series uruguayas que han tenido estreno primero fuera de fronteras, como ya lo hizo TV Educativa, una serie animada dirigida por Marco Caltieri y Pablo Marcovecchio que en 2022 debutó en Canneseries.

Leonardo Pintos, guionista y director de El universo conspira, cuenta que la serie, al igual que sus demás proyectos audiovisuales, parte de su intención de escribir para actores puntuales, vinculados principalmente al teatro uruguayo. En el caso concreto de esta serie, se trata de una historia de amor entre dos jóvenes, ambos llamados Bruno, que inicia en la Marcha de la Diversidad en Montevideo. La serie sigue a ocho personajes a lo largo de ese mismo día, para analizar cómo se concibe y qué provoca el amor y los vínculos cuando se tienen 20 y tantos años, y que se mantiene de esas sensaciones a lo largo de la vida.

El universo conspira

Originalmente Pintos la pensó para IGTV, la aplicación de Instagram para videos largos que a comienzos de la pandemia tuvo una suerte de boom, que luego decayó con la emergencia de TikTok y el formato reel en la red social. Tras presentarse a algunos fondos y no ser seleccionado, el director apeló a los insumos y a las herramientas acumuladas durante la experiencia de su serie anterior, Feriados (2016), y tras concretar una colaboración con la productora argentina Ouroboros, entre noviembre de 2021 y enero de 2022 El universo conspira rodó sus ocho episodios.

La serie tiene la particularidad de que no tiene aún pantalla uruguaya, que para Pintos debería ser un canal público. Sí tiene su emisión asegurada a través de la plataforma argentina UN3TV, un servicio de streaming especializado en series, sobre todo en creaciones de autor, de formato breve, donde también se emitió Feriados. “Ellos se interesaron en cofinanciar y aportar insumos para la serie, además de encargarse de la distribución. Fue a través de UN3 que se envió al festival de Lille y quedó seleccionada”, explicó el creador.

Mientras la puerta de las plataformas mainstream sigue cerrada para los uruguayos, Pintos señala que hay otros formatos que permiten canalizar la creación serial y que son más accesibles para el panorama local actual. “Hay un formato más europeo, de episodios más breves y una concepción más autoral que es viable. Hay proyectos acá, en el último festival Detour hubo siete pilotos de series, todos realizables. Esos proyectos no deberían quedar en un cajón”, lamentó.

Para Pintos, es necesaria la existencia de fondos públicos. "En Uruguay se precisa que haya apoyo estatal”, considera, aunque aclara que hay otro tipo de apoyos que pueden darse, no necesariamente económicos, como el que realiza la Oficina de Locaciones de la Intendencia de Montevideo, que hace más viables los costos de producción. “Lo público se necesita, pero tendría que ser un piso y los privados involucrarse más, que empresas y organizaciones participen, vean que tienen un retorno y apoyen”. El universo conspira apeló a ese camino, y ahora esos patrocinadores tendrán como respuesta el viaje a Francia. Alí Sócrates también tiene auspicios.

Murdoc Alí Sócrates

La situación de los fondos, sin embargo, es compleja. El Series Uy se estableció en 2016, organizado por TV Ciudad, Canal 5, los Ministerios de Cultura e Industria, y la Intendencia de Montevideo. A lo largo de su existencia premió a cuatro proyectos: Todos detrás de Momo, un policial mezclado con comedia sobre un policía infiltrado en una murga para resolver un crimen, que se estrenó en 2017; Metro de Montevideo, una sitcom basada en el proyecto multimedia homónimo que imaginó el funcionamiento de ese sistema de transporte en la ciudad, que se estrenó en 2022; ¿Es amor?, ganadora en 2021 y ahora Alí Sócrates.

Con el suspenso de este fondo, señala Lafferranderie, el panorama para producir series se ha hecho todavía más complejo, aunque la recientemente establecida Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay (ACAU) está planteando lineamientos para reformular estos fondos. Además, existen otros fondos y recursos no específicos para series, pero en los que también se pueden postular estos proyectos, como el Programa Uruguay Audiovisual (PUA).

De todas formas, el recurso tenía sus defectos. Para López, que lo ganó con Todos detrás de Momo, Series Uy tenía el problema de que “sus bases eran un delirio, el foco estaba puesto demasiado en la duración de los capítulos y el formato, y no tanto en la calidad. El tema es que competís con Netflix, con HBO, no importa cuanto duren, importa que estén buenas”, considera.

El productor señala como posibles alternativas a futuro que los fondos públicos se destinen a grabar pilotos de mayor valor de producción en lugar de una serie completa. “Hay casos como los de Bélgica o Israel, países de escala similar a Uruguay que han creado modelos exitosos donde la industria va a comprar ideas y después las producen ellos. Hacer algo así acá además revalorizaría esos contenidos por parte de los propios uruguayos”. Otro camino que imagina es que parte de la recaudación anual de plataformas como Netflix se reinvierta en producción nacional, como sucede en Brasil.

Todos detrás de Momo

“Conseguir el dinero es arduo, muy arduo”, dice Lafferranderie, “porque el único fondo que había específico para series en Uruguay, en 2022 ya no tuvo convocatoria”, consignó el productor. “En este momento no hay fondos para series en Uruguay, los canales privados no invierten en ese rubro, están invirtiendo en realities y en formatos, y la televisión pública dejó de tener el fondo que tenía. Entonces hoy está dificilísimo hacer una serie en Uruguay si no contás con la inversión de una plataforma o de algo, que todavía es un escenario difícil porque como país no hemos logrado todavía poner una serie en una plataforma grande”.

Tiro al aire

Pintos agrega que en las convocatorias de fondos públicos hay una “sobreexigencia”, porque estipulan la cantidad de episodios y la duración que deben tener los capítulos. “Lo ideal sería que los proyectos tengan la extensión que tengan que tener y no adaptarse ellos al pedido de un fondo”.

“Todavía falta aceitar mecanismos”, señala. “El mismo andamiaje que ya tiene el cine tendrán que también tenerlo las series, y tener fondos específicos, no fondos para todo. En series todavía está todo por construir, y no se puede exigir de una serie de diez episodios de una hora porque todavía falta el ejercicio para llegar a eso”, considera.

Metro de Montevideo

Tanto Lafferranderie como Pintos apuntan que otro elemento que señala una desventaja para la producción de series tiene que ver con el público, que otras ramas de la cultura ya tienen establecido. En el cine, por ejemplo, ya hay costumbre de ver películas uruguayas y se espera que todos los años una serie de títulos lleguen a las salas, y también hay un camino estable hacia los festivales internacionales. Con el teatro pasa algo similar, en el sentido de que las puertas del mundo se abren para autores y puestas locales.

En esa línea, López comenta que le llegan ideas de series, pero sus responsables dicen que nunca las van a poder hacer. "Antes pasaba eso con las películas”, asegura.

Pintos concluye que “estamos acostumbrados a ver series, pero no series nacionales. Y cuesta producirlas en el momento que más se consumen. Pero algo está pasando, y hay que aprovechar los impulsos, como los estrenos y pilotos que se están haciendo ahora. Que no pase como otras veces, que el disparo no se pierda”.

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