Luis Lacalle Pou esperó algunos segundos para iniciar su discurso. Miraba desde el escenario las decenas de banderas uruguayas que se mezclaban en Las Piedras con las del Partido Nacional, Colorado, Independiente, Cabildo Abierto y de la Gente. Como la tradición se lo indica, el candidato nacionalista cerró su campaña hacia el próximo domingo junto a Beatriz Argimón en la ciudad donde comenzó su carrera política. Había una diferencia con los actos de cierre de la interna y las nacionales del 27 de octubre. Junto a la fórmula blanca, Edgardo Novick, Ernesto Talvi, Pablo Mieres e Irene Moreira eran protagonistas del acto de cierre.
Lacalle Pou agradeció uno por uno a sus socios y centró su discurso en cómo “la coalición es del pueblo”. Primero señaló a los cuatro líderes de los partidos que lo acompañan. A ellos los puso de ejemplo de la “espalda política ancha” que siente que tendrá. Luego a las casi 10 mil personas que fueron a escucharlo. Pero incluso se animó a ir un paso más. “Este va a ser un presidente de todos”, dijo con la voz ronca por la emoción y el peso de los kilómetros que ha recorrido desde que en febrero comenzó la larga campaña electoral.
Al igual que como hizo en las semanas de recorrida por el interior hacia la segunda vuelta, Lacalle mostró el compromiso firmado por todos los socios de la coalición y que fue presentado por el candidato en su primer acto, en Treinta y Tres.
Antes de la interna, Lacalle Pou se paseó por todo el país con el programa de gobierno del sector Todos. Luego, con el que acordaron con todo el Partido Nacional y al que le sumó lo de los demás partidos. Fue una campaña que definió como “de buscar coincidencias y no diferencias” y que tuvo como objetivo sembrar el camino para que ese documento que este miércoles mostró por última vez en un acto fuera una realidad.
Armando Sartorotti
“Tenemos el gran honor de cerrar la campaña con la fórmula que representa a los cinco partidos que hoy constituye la mayoría del próximo Parlamento”, dijo la candidata a vice al iniciar su discurso, en el que por varios minutos agradeció a Lacalle Pou y aseguró que “se acabó el Uruguay de las divisiones y empieza un Uruguay integrado”.
“Fueron ustedes quienes marcaron que no quieren vivir más en un país donde la violencia campea a lo largo y ancho del territorio nacional, fueron ustedes quienes dijeron que quieren que se instale una lucha frontal contra el narcotráfico. Fueron ustedes los que pidieron una mejor educación y un mejor sistema de salud, entre muchos otros temas”, sostuvo más emocionada que de costumbre.
Las palabras de Lacalle Pou siguieron la línea discursiva trazada por Argimón. “Les quiero dejar un mensaje para mi esencial. Entiendo a algunos de ustedes que casi que con bronca, enojo, calentura dicen 'se van'". Y en respuesta a eso llegó el “venimos”, que comenzó a gritar el público y del grito pasó al canto: “Venimos, venimos, venimos”, correaban. “Ese es el espíritu porque si este proceso termina siendo cambiar una mitad por la otra, no entendimos nada. Si termina siendo de revancha, entendimos menos”, respondió Lacalle Pou a ese cántico.
Por momentos se le hacía difícil dar el discurso. La euforia de la gente, más ruidosa que de costumbre, lo interrumpía. “Presidente, presidente”, decían algunos. “Viva la coalición”, gritaban otros.
Leonardo Carreño
“Cambio. Luis presidente”, se escuchó al fondo cuando Lacalle preguntó “¿qué dijo la ciudadanía el 27 de octubre?”. Para el candidato, la “tierra fértil para los acuerdos” -las palabras que estrenó en su discurso luego de saber el resultado de la primera vuelta- vino de un proceso anterior que no tuvo que ver tanto con los políticos. “Tenemos que ser fieles intérpretes de las energías populares que se mueven, que nos guían, que nos exigen tener resultados".
"Parto de la base de que las cosas simples por lo general son las mejores. Cuando los mensajes se decodifican rápido", dijo y agregó: “Quizá la fecha límite por excelencia fue el 27 de octubre porque lo que va a pasar el domingo 24 obedece a lo que Uruguay entendió el 27”. Sus discursos anteriores manejaban un concepto similar: son las personas las que definen un cambio y luego eligen qué propuesta política lo colma mejor.
“El primer mensaje fue un pueblo que no perdió la capacidad de indignarse y dijo: 'quiero sacudirle la modorra al gobierno', y lo quiere cambiar”, dijo este miércoles.
Armando Sartorotti
Antes de que la fórmula blanca diera su último discurso previo al domingo 24, Novick, Talvi, Mieres y Moreira en representación de Manini Rios subieron uno por uno al escenario y saludaron a la gente. Antes de terminar su discurso, el último de más de 300 a lo largo de toda la campaña, Lacalle volvió sobre ellos.
“Dentro de cinco años espero que en estos colores esté el presidente de la República. Después veremos en cuál, no hay apuro primero tenemos que hacer y que hacer mucho”,dijo, los abrazó, caminaron juntos hacia el borde del escenario y levantaron sus manos agarradas.
“¿No es así, doctor Sanguinetti?”
Desde antes, incluso, del 27 de octubre, Lacalle Pou piensa en el 25 de noviembre. El candidato ha dicho varias veces que el lunes después de la segunda vuelta, si sale victorioso, irá a la Torre Ejecutiva “a las tres de la tarde” para comenzar la transición. “Allí seguramente esté el presidente saliente, el doctor Tabaré Vázquez”, dijo y se comenzaron a oír abucheos. “No hagamos lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros”, pidió el candidato. En primera fila, lo miraba entre otros dirigentes de distintos partidos, el dos veces presidente Julio María Sanguinetti. “Esperemos, como acostumbra el país, aquí tenemos a un expresidente que no me deja mentir, que nos abran toda la información. ¿No es así, Sanguinetti? Abren toda la información. Las transiciones a la uruguaya son eso, hay un continuismo histórico que tenemos que proteger”, dijo.
Lacalle Pou aprovechó también para responderle al candidato del Frente Amplio, Daniel Martínez, quien dijo que si gana la coalición
puede “volver a pasar” una crisis como la de 2002. “No es responsable ni cierto, obviamente, augurar males populares. ¿Qué me dirían ustedes si yo vengo acá a decirles que el continuismo solo va a traer males peores? Ya no sería una contienda con el partido del gobierno. Sería una falta de respeto a la necesidad de los uruguayos. No se puede decir que si gana la coalición vamos a vivir el 2002. No es ni cierto ni es tolerable. No señor, no vale cualquier cosa para ganar”, dijo.