5 de diciembre de 2012 21:04 hs

Las autoridades del Ministerio de Economía y del Banco Central fijaron en el centro de sus prioridades de política económica el control de la inflación, pero al mismo tiempo alertaron que un exceso de celo en el control de los precios podría tener costos no deseados en el desempeño económico del año próximo.

Sobre ese fino equilibrio el Poder Ejecutivo considerará las medidas que deberá aplicar para contener las presiones que considera “de corto plazo”, ya sea con acciones en el plano fiscal, monetario, de acuerdo con privados y en las negociaciones salariales. Todo eso en el marco de la “guerra” contra la inflación que declaró esta semana el presidente de la República, José Mujica.

Así lo explicitaron los integrantes de un equipo económico durante el tradicional encuentro que organiza la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), que contó exclusivamente con los integrantes del ala “astorista” de la conducción económica, ya que el subsecretario Luis Porto, más cercano a el presidente Mujica, estuvo ausente por encontrarse en Brasil.

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En ese sentido, el director de la Asesoría Macroeconómica, Andrés Masoller, evidenció que la inflación de noviembre fue “más alta de la esperada” al situarse en 0,35% para un anualizado de 9,03%. Tanto Economía como la mayoría de los analistas esperaban deflación o crecimiento nulo de los precios.

Masoller dijo a El Observador que el efecto de las medidas en ejecución provocarán una caída del indicador de precios en diciembre, o al menos que la suba “sea muy cercana a cero” por ciento. Eso permitirá que el dato anual “cierra más cerca de 8% que de 9%.

De todas formas, el número tres del MEF dijo que hay que ser cuidadosos en las medidas porque “una política que sobre-reaccione a un tema inflacionario de corto plazo puede tener efectos significativos sobre la actividad económica del próximo año”, en un contexto ya previsto de desaceleración. “Estamos entrando en un año complicado a nivel internacional, por lo tanto la economía uruguaya se va a desacelerar”, remarcó Masoller, y afirmó que por tal motivo “es necesario ser cuidadoso”. En ese marco, se seguirá defendiendo “una política prudente de gasto”, pero los tres integrantes del equipo económico se encargaron de enfatizar que los fondos estatales destinados a planes sociales no están en cuestión.

De forma complementaria, Lorenzo señaló además que uno de los componentes “más importantes” de la expansión fiscal son las inversiones en infraestructura realizada por actores públicos, lo que no puede ser variable de ajuste para conseguir bajar la inflación. “Tenemos un problema, porque muchos de los proyectos que están llevando ustedes me pregunto si cambiarían o no si el país no hace inversiones en infraestructura”, interrogó el ministro a los cerca de 350 participantes –la mayoría empresarios- presentes en el Complejo Punta Cala. En esa línea, desafió a los analistas que determinen en qué sectores consideran que se puede bajar el gasto.

Consultado sobre si la persistencia de la inflación fuera del rango meta de 4% a 6% no debería llevar al BCU a “sincerar” el objetivo, Mario Bergara contestó con una contundente negativa. “Definitivamente no. ¿Cómo percibirían ustedes si porque la inflación está encima del rango nosotros subamos el rango? ¿Qué señal de compromiso genera eso?”, se preguntó.

Defensa del agro

Lorenzo abrió su disertación en ACDE con una extensa presentación sobre la transformaciones que experimenta la economía local, que derivaron en un “cambio estructural” producto de una producción más diversificada con encadenamientos entre sectores, el desarrollo de actividades intensivas en conocimiento y la inserción de los productos uruguayos en mercados internacionales de rápido crecimiento.

En este marco, el jerarca valoró el impulso y la transformación que vive el agro y negó que este sector haya aprovechado una coyuntura favorable de precios internacionales para acrecentar su riqueza y no invertir en innovación para mejorar sus niveles de productividad. Esta visión es contraria a algunos conceptos que han vertido públicamente algunos integrantes de asesores económicos que responden al presidente, José Mujica, quienes son partidarios de elevar la carga impositiva sobre este sector.

Lorenzo repasó las “fuertes” inversiones en maquinaria y equipo que concretaron las distintas cadenas, a lo que se suma una ocupación de personal con capacitación por encima de la media del mercado. “No es que ocurrió en un entorno internacional donde un montón de rentistas se aprovecharon. Eso es falso. Hay mucho esfuerzo detrás”, afirmó. Agregó que el “mundo urbano” tiene un “escaso conocimiento” de este proceso de transformaciones en el agro.

A juicio del Lorenzo, entre un 30% y 40% del crecimiento de la economía uruguaya en los últimos siete años estuvo dado por un incremento de la productividad, asociado a los sectores que hoy día son más vigorosos y competitivos. Precisamente, esto determinó, según Lorenzo, que algunos sectores tradicionales del país como textiles, calzado y cuero hayan mostrado un estancamiento o caídas en sus niveles de exportación, mientras que otros como rubros como turismo, lácteos, agricultura, madera, celulosa y papel y servicios no tradicionales evidenciaron un crecimiento sustantivo en la última década.

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