Desencuentros de última hora, enojos surtidos y desconfianzas varias han marcado el reciente transcurrir del Partido de la Concertación develando una intensa puja por la preeminencia opositora en
Montevideo que quedó en disputa tras los resultados electorales del 10 de mayo. Ese enfrentamiento es protagonizado mayormente por el
Partido Nacional y el independiente Edgardo
Novick aunque, como se verá, los colorados también quieren meterse en la disputa pese a que lucen desfondados y sin un solo edil que mostrar.
Estas pugnas más o menos escondidas brotaron recientemente luego de que el intendente electo de Montevideo, el frenteamplista Daniel Martínez, invitó a la oposición para empezar a acordar políticas comunes de mediano y largo con el fin de aplicarlas en la gestión municipal.
La reunión duró apenas 15 minutos y, por tanto, ofreció muy poca cosa para contar. Pero más interesante resulta la forma en la cual blancos, colorados e independientes llegaron, o faltaron, a ese encuentro.
Todo empezó cuando Martínez convocó a los candidatos municipales de la oposición –y a sus autoridades- a una reunión que se iba a realizar en la primera semana de junio. Pero el independiente Novick –el candidato opositor más votado en la capital- pidió aplazar el encuentro una semana. La respuesta fue positiva.
Si bien estaba dispuesto al diálogo, el viernes 5 el humor de Novick empezó a cambiar. El empresario convocó para ese día a los 13 ediles que obtuvo el Partido de la Concertación –nueve son suyos y cuatro del Partido Nacional- a los efectos de coordinar el futuro trabajo en la Junta Departamental. Sin embargo, los cuatro ediles blancos elegidos bajo la candidatura de Alvaro Garcé faltaron a la cita argumentando "problemas de agenda". Los motivos esgrimidos no convencieron a Novick y por esas horas hubo intercambios telefónicos entre las partes en las que se acusaban mutuamente de haber manejado el asunto en forma "desprolija".
Más allá de la excusas, fuentes blancas dijeron a El Observador que el faltazo a la convocatoria de Novick se debió a que en el Partido Nacional no están dispuestos a que éste les marqué el ritmo de trabajo y, mucho menos, que se dedique a coordinar encuentros en los que se muestre como el líder de la oposición capitalina.
Públicamente, el empresario convertido en político dejó pasar el desplante pero en privado reconoció que no le gustó nada la ausencia de los ediles blancos. Y, ese viernes por la tarde, lanzó fuertes críticas contra Martínez en la que le reprochó una actitud poco propicia para el diálogo.
"Martínez desconoce a la gente. Los partidos políticos son muy importantes, pero más importante es la gente y Martínez está desconociendo el voto de la gente, el voto popular. Martínez desconoce que es el candidato menos votado de la historia del Frente Amplio. Martínez debería generar un diálogo con la Concertación", dijo Novick aunque ya sabía que Martínez los había invitado a dialogar.
Novick se había quedado con la sangre en el ojo luego de que, pasadas las elecciones, Martínez lo desconoció como referente de la oposición.
Y en los últimos días le dijo a quienes lo convocaban a reunirse con Martínez que, antes de andar proponiendo acuerdos extraopartidarios, el intendente electo debería pedir disculpas por aquellas declaraciones realizadas un día después de los comicios en las que calificó de "institución de fantasía" al Partido de la Concertación y adelantó que sus interlocutores serían las autoridades "institucionales" blancas y coloradas.
Con el mal recuerdo de aquellos dichos del dirigente frenteamplista sumado al desplante de los ediles blancos, Novick comunicó a sus aliados blancos y colorados que no iría a la reunión con Martínez convocada para el martes 9.
Los partidos tradicionales no pudieron convencer a Novick de que echara lo sucedido en la cuenta del olvido y, para quedar empatados, resolvieron que tampoco Garcé y Ricardo Rachetti –el candidato colorado- concurrieran al encuentro.
Por eso, grande fue la sorpresa de los dirigentes opositores cuando se estaban acomodando en sus sillas para hablar con Martínez y vieron entrar a Rachetti a la sala del Palacio Legislativo elegida para la reunión.
Allí estaban entre otros, el presidente y vicepresidente del Partido de la Concertación, Alberto Maschwitz (blanco) y Julio Herrera (colorado), el secretario de la Departamental colorada, Guillermo Faccello, y los parlamentarios blancos Alvaro Delgado, Jorge Gandini, Veronica Alonso y Ana Lía Piñeyrúa.
Los colorados Pedro Bordaberry y José Amorín pasaron a saludar y siguieron viaje. A Garcé, tal como se había acordado, no se le vio ni el pelo.
Tras el rápido encuentro, los blancos se preguntaban en voz baja las razones que habían llevado a Rachetti a romper el pacto. El colorado Herrera juraba que le había avisado a Rachetti sobre el acuerdo que aseguraba su ausencia, pero Rachetti, presente, repetía que nadie le había avisado nada.
Ajeno a esos asuntos, Maschwitz le preguntó a Martínez si estaba dispuesto a recibir, en algún momento, a quienes fueron candidatos comunales por el Partido de la Concertación y a sus ediles. Martínez le contestó que sí, que cómo no. Pero, teniendo en cuenta los antecedentes narrados en este artículo, resulta difícil saber si, más allá de la buena disposición del intendente electo, la oposición está en condiciones de concertar, aunque más no sea, un simple encuentro protocolar.