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Es el momento

Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario

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22 de diciembre de 2017 a las 05:00

Por Carlos María Uriarte, especial para El Observador

Es el momento de pasar raya a lo vivido, y levantar la vista para mirar el 2018. Es el momento para disfrutar de la familia, y para reflexionar acerca de lo que realmente importa en nuestras vidas.

¿Qué es lo que realmente nos hace felices? No vale la pena enumerar las dificultades, pues están todos los días en los diarios, en la televisión, en las radios y en el boca a boca de la gente.

Ahogados por la omnipotencia del poder, uno a uno de los proyectos políticos que dominaron la región en la última década, se van desmoronando dando lugar a cambios importantes que afectarán nuestras vidas.

Luego de una década de crecimiento, aumenta la posibilidad de que vuelvan circunstancias que muchos de nosotros conocemos muy bien, porque crecimos con ellas, pero hay varias generaciones de uruguayos (nuestros hijos), que no conocen lo que es vivir en crisis.

¿Estamos preparados para enfrentar estos cambios? Desgraciadamente es fácil acostumbrarse a lo bueno, pero es muy difícil apretarse el cinturón cuando las cosas empeoran.

Por eso miramos el horizonte y preocupados nos preguntamos: ¿cómo podríamos hacer para evitar, o al menos disminuir, el impacto de esos momentos difíciles?

No es momento de buscar culpables, es el momento de ser sinceros con nosotros mismos, para, reconociendo nuestros errores, edificar nuestro futuro.

Es el momento de hacer las paces con nuestro pasado, para que no nos arruine el presente.

Es el momento de encontrar las oportunidades en las dificultades.

Es el momento de cambiar, y que los intereses personales, sectoriales y/o partidarios, no primen sobre el interés nacional.

Es el momento para que quienes nos gobiernan se hagan responsables de sus errores, para que sean ejemplo, y no lo contrario, lo que no debemos ser.

Es el momento para que lo que cada uno de nosotros piensa, sea tenido en cuenta, y no que el pensar de una minoría intransigente se siga imponiendo al pensar de la mayoría.

Trabajemos para que nuestro querido país vuelva a ser ejemplo por su esfuerzo educativo.

Evitemos el cultivo de la ignorancia, la vagancia y el resentimiento.

Evitemos la corrupción, la falta de ética, de moral, y de respeto.

Revaloremos como motivo de orgullo personal a la honestidad, a la rectitud de carácter, a la palabra dada, a la cara limpia y a la mirada a los ojos.

Es el momento de revivir valores que hemos perdido, y que son pilares fundamentales para vivir en una sociedad en paz:

La familia como base de una sociedad civilizada.

La educación como pilar del crecimiento personal.

La solidaridad como obligación ineludible.

Lo ético como principio básico.

La integridad como primer orgullo.

La responsabilidad de nuestros actos, y de nuestras palabras.

El orden y la limpieza como forma de vida.

El deseo de superación.

El respeto a las leyes y a los reglamentos.

El respeto por el derecho de los demás.

El amor al trabajo.

Y, por último, la determinación para lograr estos objetivos.

Permitamos que estos valores animen a nuestro querido país. No permitamos que nos dividan para reinar. El país nos precisa JUNTOS. Construyamos un país mejor, donde TODOS los uruguayos vivamos con tolerancia y sin permisividad.

¿Utopía? ¿Quién sabe? Nunca es tarde y nada es demasiado absurdo como para dejar de intentarlo. Por lo menos, hagamos el intento. Pensemos que lo mejor está aún por llegar. Nuestros hijos se lo merecen y nuestros nietos nos lo agradecerán.

¡Feliz 2018 en familia!
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