A Pity le encanta la velocidad (contó que vino manejando a Montevideo a 180 kilómetros por hora) pero a veces se queda en suspenso, en silencio, como si el embrague se le trancara y busca con la mirada perdida las palabras para continuar. Da la sensación de que se pierde por momentos en la conversación, hasta que vuelve con una frase justa más excéntrica que oso polar ahumado. Sin embargo, cuando la musa se le pianta suelta versos y rimas como el que más.
Escuche la canción que Pity le dedicó a El Naso
El cantante saludó a un fanático uruguayo por WhatsApp y le cantó Narigón