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2 de octubre de 2017 5:00 hs
Los Teros se llevaron mucho de la derrota 33-38 ante Argentina XV, en la final del Sudamericano disputada el viernes en el estadio Supicci de Colonia. La primera reacción de jugadores, cuerpo técnico e hinchas fue la bronca por una victoria que se escapó en la última pelota del partido, y por la sensación de que era "la" noche para dar el golpe y por primera vez vencer de forma oficial a un seleccionado argentino. Sin embargo, mirando el contexto, lo de Los Teros fue la ratificación de que están subiendo el escalón que necesitan par afianzarse entre los 20 mejores del mundo, pero más importante, sumando la confianza necesaria para la serie de enero y febrero ante Canadá, por la clasificación directa al Mundial de Japón 2019.

Es que después de dos goleadas sufridas ante los argentinos (71-7 en la Americas Pacific Challenge 2016 y 57-12 en la Americas Rugby Championship 2017) el equipo fue otro. Salió a jugar de igual a igual y lo complicó en todos los aspectos de juego al rival. Controló el partido, y estuvo a siete minutos de quedárselo, pero en el final faltó tranquilidad y piernas para aguantar con una defensa que había sido monolítica durante gran parte de los 80'.

De todos modos, Los Teros plantaron bandera. Y el partido del viernes debería ser un antes y un después: consicente de que este segundo equipo argentino está a grandes rasgos al mismo nivel, los próximos duelos deberían ser tan parejos como este, y la victoria debería llegar en un plazo no muy lejano.

La defensa sigue contagiando


La defensa fue uno de los principales puntos a favor de Los Teros el viernes. Eso es una buena noticia teniendo en cuenta la trayectoria de este proceso Meneses, que en 2016 mostraba una gran apuesta de juego ofensivo pero sufría en un bastión histórico del rugby celeste.

La defensa se ha ido transformando en este 2017 en una bandera de juego, y se demostró ante Argentina: tackle o doble tackle siempre fue decidido. Además, se apostó por prácticamente no disputar pelotas en los breakdowns, y en cambio apostar por el reposicionamiento. Le sumó una defensa envolvente en el juego exterior, y todo eso –sumado a la falta de ideas o planes B del equipo albiceleste– hizo que al rival le costara muchísimo agarrar la dinámica que suele mostrar con pelota.

La bandera del scrum


A eso, Los Teros le agregaron otra bandera: el scrum y el maul. Así, con un plan más utilitario que lo que venían mostrando, pero igualmente efectivo, el equipo de Meneses jugó en campo rival en el primer tiempo y aprovechó sus pocas oportunidades para irse al descanso 14-21 gracias a tries de Diana, desde el maul y Arata, desde el scrum.

El scrum es otra herramienta histórica que el equipo ha recuperado y que le permitió por varios momentos maniatar a un Argentina XV que no ha hecho ese proceso de reencuentro de sus herramientas identitarias. Tras atravesar problemas en los últimos tiempos, esa formación fija se ha vuelto atributo técnico y anímico, y desde ahí ha remontado varios encuentros.

El ataque


Pero Los Teros también mostraron la otra parte del libreto, ese afán ofensivo que le permite pasar rápidamente de defensa a ataque, y lo convierte en un equipo difícil de descifrar. Entre los 40' y los 67', todo fue del equipo uruguayo, que propuso el juego, ganó en el contacto, sumó con penales y con un gran try de Andrés Vilaseca de toda la cancha, jugando con riesgo, velocidad y buena lectura de la defensa rival. Otro punto que va bastante más allá del partido del viernes: dentro del buen momento de este equipo está esas alternativas que muestra en cancha, que lo hacen imprevisible.

Actuaciones individuales


Si desde lo colectivo el examen se pasó con buna nota, en lo individual Los Teros también mostraron signos alentadores. La novedad de Rodrigo Silva como apertura deberá seguirse trabajando –no es tan fácil de un día para el otro agarrar la batuta del juego–. En el fondo de la cancha, Gastón Mieres apareció como en sus mejores épocas, con chispa y velocidad, concepto similar para un medioscrum como Santigo Arata que sigue rayando a gran nivel, pese a que el viernes tuvo muy pocos espacios para jugar. Los centros Vilaseca y Cat se siguen se mostraron sólidos en defensa pero también en ataque. Diana tuvo un buen ingreso, sobre todo en el trabajo ofensivo. Y después, los líderes de siempre mostraron su jerarquía: los Sagario, Sanguinetti, Nieto o Gaminara aparecieron cuando se necesitaba.

Habrá que seguir trabajando sobre esta base, de la misma manera que hasta ahora, sin pestañar y con mucho esfuerzo. Pero el viernes, Los Teros ratificaron esas buenas sensaciones que se le han visto en los últimos tempos, y que llevaron a la racha de nueve victorias seguidas, la más amplia de la historia. Si sigue construyendo a partir de lo del viernes en Colonia, la derrota con Argentina XV dará paso en poco tiempo en grandes alegrías.

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