31 de diciembre de 2022 5:03 hs

"El Canal de Panamá funciona gracias a la lluvia", explica orgullosa a cientos de turistas de todo el mundo Mahelis Eliza de García, guía en la Esclusa de Miraflores, la compuerta más famosa de la gran obra de ingeniería construida por Estados Unidos e inaugurada el 15 de agosto de 1914, tras 10 años de obras y luego que a fines del siglo XIX los franceses que intentaron fracasaran en su planes por las enfermedades, los errores técnicos y el mal uso de los fondos.

"Por cada buque son 200 millones de litros de agua dulce vertidos al mar”, agrega la guía ante el asombro de los visitantes, mientras los turistas no paran de hacerse fotos ante el paso de los barcos. Solo en 2022, más de 14.000 embarcaciones cruzaron con 518 millones de toneladas, el 6% del comercio marítimos mundial, por la vía marítima de 80 kilómetros de extensión, clave para la economía panameña y mundial, y en especial para la interconexión global de Estados Unidos, China y Japón.

En el canal panameño, el agua de lluvia es la fuente de energía encargada de mover los barcos a través de las esclusas. Estas estructuras, ubicadas a ambas entradas del canal, son una suerte de bañeras gigantes que se llenan de agua y permiten, como si fuera un ascensor, elevar los buques hasta 26 metros sobre el nivel del mar para que puedan atravesar la Cordillera Continental. A la salida de la vía, las esclusas vuelven a descender la embarcación al nivel del mar.

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Para toda esta operación es imprescindible el agua que se almacena en los lagos artificiales de Gatún y Alhajuela, los que abastecen al canal. Sin las abundantes precipitaciones que caen sobre el país, principalmente de mayo a noviembre, el cauce artificial no podría funcionar. Según la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), la cuenca hidrográfica del canal recibe un promedio aproximado de 2,5 metros cúbicos de lluvia por cada metro cuadrado por año.

El Ministerio de Ambiente local asegura que Panamá es el quinto país del mundo con más lluvias y el primero en Latinoamérica. "En términos generales, las cuencas hidrográficas de Panamá presentan disponibilidad de agua para su aprovechamiento y presentan niveles considerables de precipitación", explicó en declaraciones a laagencia AFP Octavio Smith, investigador del Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y el Caribe (Cathalac).

Construido por Estados Unidos, el canal pasó a manos panameñas el 31 de diciembre de 1999 y desde entonces aportó al país más de US$ 23.000 millones. En 2022, el Tesoro recibió un monto récord de US$ 2.500 millones, el 5% del Producto Interno Bruto (PIB), el equivalente al 30% de los ingresos percibidos por el fisco, según Felipe Chapman, socio director de la firma de asesoría económica Indesa.

Esta vía marítima, y sus actividades comerciales y logísticas, permitieron a Panamá crecer a un ritmo cuatro veces mayor que el promedio regional y convertirse en un "país de ingreso alto", con una renta per cápita de US$ 31.680, según el Banco Mundial (BM). En ese contexto, el cambio climático se presenta como la amenaza más importante para el canal. La razón: que un cambio en el régimen de lluvias impacte negativamente la capacidad de almacenamiento de los lagos Alhajuela y Gatún, los que lo nutren de agua dulce.

En este contexto, las autoridades comenzaron a estudiar alternativas para garantizar las operaciones a largo plazo, como buscar nuevas fuentes de agua subterránea, o de plantas de tratamiento, trasvase de ríos, nuevas represas, o incluso la posibilidad de desalinizar agua de mar. En 2022, los embalses presentan un nivel de agua superior al habitual por el aumento de las precipitaciones, pero las alarmas sonaron en 2019, cuando la cuenca tuvo el quinto registro de lluvias más bajo en 70 años.

Ese año, 2019, la situación provocó que de los 5.250 millones de metros cúbicos de agua dulce que necesita la vía, solo se dispusiera de unos 3.000 millones. "El canal está ocupándose de la provisión de nuevas fuentes de agua", afirmó a la AFP el ministro de Asuntos para el Canal, Arístides Royo. Según el funcionario, la ACP trabaja con ingenieros del ejército de Estados Unidos para "preparar una licitación" que permita a una empresa buscar nuevos recursos.

Por otra parte, la cuenca del canal también abastece de agua potable a más de 2.000.000 de personas, la mitad de la población del país. "Las amenazas a futuro sobre el Canal de Panamá pueden darse, más que por el cambio climático, por el incremento de la demanda de agua que se va experimentando con el crecimiento urbano", advierte Smith. "Esperamos tener un verano largo, pero el canal, una vez más, va a resistir", concluyó Royo.

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