La intendenta Carolina Cosse habla a menudo de que "Montevideo está limpia como nunca antes", y fue el primer tema al que dedicó unas palabras en el video institucional de la comuna por sus primeros dos años de gestión: "Montevideo necesitaba una nueva estrategia de limpieza, ambiental, integral y profunda. En 2021 la elaboramos (...) Para 2022 ya estaríamos con el nuevo préstamo del BID aprobado desplegándola, pero esto fue bloqueado en la Junta. Respondimos con un Plan V y eso ya está dando resultados".
¿Qué le dice la opinión pública al respecto? Los estudios a cargo de la Intendencia de Montevideo muestran una mejora sostenida en la percepción que los montevideanos tienen de la recolección de basura, aunque no se ha movido la aguja respecto a la evaluación de la limpieza en la ciudad. Sin embargo, la administración de Cosse llega a su segundo año de gestión con las obras de infraestructura, el tránsito y la reparación de calles como los puntos flacos en que cae en la visión que la opinión pública tenía de ellos años anteriores.
Así surge del último relevamiento (octubre de 2022) del Monitor Departamental que la comuna contrata a Equipos Consultores y al que accedió por completo El Observador. El director de la empresa, Ignacio Zuasnabar, había adelantado días atrás en Subrayado que "Cosse ha mantenido un saldo neto positivo a lo largo de toda su gestión", aún luego de la "luna de miel" inicial, en que sus niveles de aprobación "se han movido en una franja relativamente estrecha de entre 41% y 51%".
Todos los intendentes de Montevideo, salvo Ana Olivera (2010-2015), han tenido a esta altura del período "evaluaciones de saldo positivo", con los casos destacados de Tabaré Vázquez y Mariano Arana como despegados del resto.
El monitor de Equipos demuestra que la relación de la intendencia con sus funcionarios, el tránsito y la limpieza de la ciudad han sido en los últimos años los ejes con menor aprobación en la opinión pública, al tiempo que el estado de los espacios públicos, las acciones culturales y el saneamiento se mantienen como los puntos fuertes del gobierno departamental.
La construcción de obras de infraestructura, que está en mitad de tabla en la lista de aspectos evaluados por la población, es donde más ha caído la administración de Cosse. Si bien la evaluación –cantidad de personas que consideraron esa gestión como "buena o muy buena"– tiene un saldo positivo (47% aprobación contra 14% de desaprobación), los registros están lejos de los números con los que cerró la gestión Daniel Martínez-Christian Di Candia.
Este ítem se ha erigido como una de las debilidades de Cosse, aunque ella misma adoptó ese posicionamiento en la campaña electoral y lo mantuvo luego de asumir. La jefa comunal se ha mostrado como la candidata frentista más preocupada por las políticas públicas para atender el resentimiento de la pandemia, mientras Martínez destacaba por las grandes obras financiadas por el Fondo Capital.
La falta de espalda económica también ha sido un desafío para la actual gestión, entre la caída de ingresos, el aumento de la morosidad y la falta de instrumentos financieros a largo plazo. El fallido préstamo del BID por US$ 70 millones iba en ese sentido –con la premisa de llevar a otro nivel la limpieza– y ahora la comuna logró aprobar el fideicomiso Montevideo se adelanta a repagarse al cerrar el período. Esa herramienta, entre otras, le permitirá a Cosse concentrar buena parte de sus apuestas más visibles en 2023.
La actual administración muestra un aumento de la desaprobación –personas que evaluaron como "malo o muy malo"– en el ordenamiento del tránsito, mientras que la aceptación decrece más allá del margen de error de 5,2%. Ese no deja de ser un tópico que trae saldo negativo desde el 2010, cuando Ehrlich pasó el cargo a Olivera. Cosse golpeó el tablero al anunciar intervenciones en Pocitos, Punta Carretas, Buceo y Malvín, al tiempo que el nuevo fideicomiso incluye medidas para descongestionar, como un software de inteligencia artificial para los semáforos.
En materia de reparación de calles cae la aprobación respecto a la evaluación con la anterior gestión, aunque los números de la actual administración están al mismo nivel –o por encima– que los que tenían Ehrlich y Olivera. La desaprobación (hoy en 32%) se mantiene estable desde 2018, dentro de las parámetros del margen de error. Martínez había logrado en sus últimos dos años superar el 50% de aprobación, algo que no sucedía desde Arana.
En el video institucional por los dos años, Cosse afirmó que "el Estado se retira de los barrios, desaparecen los Socat y planes enteros de contención social", mientras que "la intendencia responde con el ABC", que ha sido uno de sus buque insignia. La intendenta reivindica estar poniendo el énfasis en "los barrios más frágiles de Montevideo".
La última encuesta del monitor departamental –aplicada cara a cara a 400 casos– indica que la jefa comunal tiene mejor aprobación entre los votantes frentistas que la que tuvo Olivera y Martínez en buena parte de su período. La desaprobación entre los simpatizantes de la izquierda también es más baja que la de sus antecesores. Esto muestra una tendencia inversa cuando de votantes multicolores se trata, aunque la diferencia aún es poco significativa dado el margen de error.