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Exceso de sal, azúcar y grasas: nuevas etiquetas inquietan a la industria alimentaria

Un proyecto de decreto de rotular con advertencias específicas genera incertidumbre en los fabricantes

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12 de julio de 2017 a las 05:00

Se encuentra en una góndola de supermercado haciendo el surtido semanal. No quiere perder demasiado tiempo eligiendo los productos; lo espera una larga fila en la caja. Basa sus elecciones mirando marcas, precios e incluso toma aquello que está a mayor alcance de la mano.

¿Mirar la información nutricional? No lo piensa. Para eso muchas veces debe forzar la vista y además no logra entender muy bien qué quieren decir aquellos números.

No es difícil sentirse identificado con esa situación. Y es que, pese a que desde 2006 comenzó a ser obligatoria la información nutricional en etiquetas de todos los alimentos comercializados en Uruguay, esta no es sencilla de interpretar si no se tiene "un bagaje de conocimientos acerca del valor de referencia, la ingesta y montones de otras cifras que aparecen en la tabla nutricional", dijo la responsable del área programática de Nutrición del Ministerio de Salud Pública (MSP), Ximena Moratorio. "Uno debe de tener el interés, tiempo y capacidad de poder interpretar toda esa información", expresó Moratorio.

En las góndolas uruguayas hoy predominan los productos ultra-procesados. De acuerdo a datos de la Organización Panamericana de la Salud, se ha detectado en Uruguay una de las mayores tasas de crecimiento en la región de ventas de productos con alto contenido de azúcar, grasas y sal. (140% en 13 años).

A su vez, según datos del MSP, en el mismo período se detectó un aumento del sobrepeso en adultos del 52% a 64%. La hipertensión y obesidad, en tanto, aumentó 8% del 2006 a 2013. De acuerdo a un informe reciente de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, 40% de los niños de entre 10 y 13 años presenta sobrepeso y el 15% tiene cifras alteradas de presión arterial.

De acuerdo a datos de la Organización Panamericana de la Salud, se ha detectado en Uruguay una de las mayores tasas de crecimiento en la región de ventas de productos con alto contenido de azúcar, grasas y sal. (140% en 13 años).

Partiendo de esta realidad y la supuesta relación directa entre estas enfermedades y la mayor accesibilidad y disponibilidad a alimentos procesados, el MSP tomó una serie de medidas entre las que, como meta, se encuentra la de desestimular el consumo de alimentos procesados. Para lograrlo, impulsó un proyecto de decreto que propone cambiar las etiquetas de aquellos alimentos que contengan más de cierto nivel de azúcar, grasas y sal, por otras en las que, en su parte frontal, indiquen a modo de advertencia su contenido. El MSP conformó una comisión interinstitucional que acordó abrir este proceso a la opinión pública. El mecanismo elegido, según Moratorio, fue la realización de una consulta pública lanzada el 2 de junio –con vencimiento el 14 de agosto– por parte del Ministerio de Industria.

Exceso sodio sal azúcar

Inglaterra a nivel mundial y Ecuador en la región eran los casos más reconocidos de implementación de normativas al respecto, cuando en 2012 el Núcleo de Alimentación y Bienestar de la Universidad de la República, comenzó a estudiar diferentes sistemas utilizados a nivel mundial para dar con el más eficiente para Uruguay.

Para desestimular el consumo de alimentos procesados, el Ministerio de Salud Pública impulsó un proyecto de decreto que propone cambiar las etiquetas de aquellos alimentos que contengan más de cierto nivel de azúcar, grasas y sal, por otras en las que, en su parte frontal, adviertan sobre su contenido.

Fue durante la gestión de Pablo Anzalone al frente de la División de Salud de la Intendencia de Montevideo que se comenzó a discutir un paquete de medidas para disminuir el efecto de este tipo de comidas en la salud. Según comentó Anzalone, se planteó a la industria bajar los contenidos en sodio, grasa y azúcares y comenzó a tratarse el asunto de las etiquetas. "Finalmente se decidió que el tema debía encararse desde el área del Ministerio de Salud Pública. Llegamos a discutir mucho el tema, a tener una mayoría de opiniones claras a favor del nuevo etiquetado y a otras acciones complementarias", apuntó.

Como una de las medidas para combatir estas enfermedades, el MSP creó la Guía alimentaria para la población uruguaya, basada en evitar el consumo de alimentos ultraprocesados. "No estamos apuntando a combatir el sobrepeso y la obesidad solo a través del etiquetado de alimentos", dijo Moratorio. Agregó que "hay un montón de acciones que contribuyen al mismo objetivo".

Buscando eficiencia

En Chile comenzó a regir en junio de 2016 una ley de alimentos que incluye el etiquetado de aquellos productos con exceso de sal, azúcar y calorías, con un octágono con fondo negro y letras blancas situado en la cara principal de los envases. Ese sistema se incorporó a las evaluaciones en Uruguay.

Como resultado, se obtuvo que sería el más eficiente para lograr los objetivos buscados por el MSP. "Desde el punto de vista del tiempo que se requiere desde que la persona vea esa etiqueta hasta que puede decidir si comprar el producto, este sistema fue el que logró los mejores resultados ya que permite que muy rápidamente se pueda identificar si ese producto tiene alto contenido de estos nutrientes", apuntó el responsable del Núcleo de Alimentación y Bienestar del Instituto Nacional de la Alimentación de la Universidad de la República, Gastón Ares.

Detrás del proyecto que se busca implementar, hay una industria de alimentos que, inevitablemente, sufriría las consecuencias de un modelo que busca inhibir la compra de sus productos.

Esos nuevos rótulos, según la directora de Salud de la Intendencia de Montevideo, María Beron, funcionarían como una estrategia o herramienta para que las personas conozcan el contenido de los alimentos y se reduzca el consumo en exceso de sal, azúcar y grasas, "para combatir las altísimas cifras de obesidad y sobrepeso desde la infancia".

En Chile, una empresa de azúcar que el subsecretario de Salud de ese país, Jaime Burrows, describió como monopólica redujo significativamente sus ventas desde que entró en vigor la nueva ley de alimentos.

Consecuencias para la industria

¿Compraría un alimento en cuyo rótulo se le advierta que puede ser nocivo para su salud? Detrás del proyecto que se busca implementar, hay una industria de alimentos que, inevitablemente, sufriría las consecuencias de un modelo que busca inhibir la compra de sus productos. "Al ver que, por ejemplo, un alfajor está marcado con un símbolo tenebroso, no van a comprarlo", dijo el presidente de la Cámara Industrial de Alimentos, Fernando Pache. Opinó que eso va a perjudicar a la industria nacional y va a disminuir el consumo sin educar al consumidor.

La industria, según Pache, está a favor de una educación a la población respecto al cuidado de la dieta y la información transparente acerca de ese tipo de productos, pero en desacuerdo con el hecho de no haber sido consultada para la elaboración de este proyecto.

La norma vigente actualmente en Uruguay está armonizada con el resto del Mercosur. Fuentes de la industria señalaron a Café & Negocios que "el gobierno está avanzando en un nuevo decreto sin consensuarlo con la industria o con el propio Mercosur" y que el resultado es una etiqueta con una connotación negativa que no educa ni informa al consumidor. No obstante, hay una consulta abierta para que los involucrados en la nueva normativa puedan presentar sus objeciones o sugerencias.
En la industria afirman que implementar la normativa sin consensuar con el Mercosur generaría barreras en el libre comercio de esos productos.

La inversión inicial para la impresión del nuevo packaging va a significar “un golpe muy duro” para algunas empresas, según el presidente de la Ciali, Fernando Pache. Va a haber empresas que pueden determinar hasta su cierre en base a esto”, dijo.

Pache sostuvo que actualmente buscan hacer llegar su voz a través del Ministerio de Industria.
Para el CEO para América del Norte y Sur de Nestlé, Laurent Freixe, el sistema chileno –como el que se pretende implementar en Uruguay– "puede equivocar y asustar" en lugar de informar. En este sentido, indicó que se debería motivar a la industria a mejorar sus productos de forma permanente, y que el sistema propuesto "no motiva" ya que no reconoce la mejora de las formulaciones.

El punto esencial, según Freixe, es educar y comunicar a los consumidores por las porciones consumidas."El sistema chileno etiqueta por 100 gramos o mililitros y no se consume esa cantidad de todos los productos", argumentó.

Por su parte, la responsable de Comunicaciones Corporativas y Bienestar de Nestlé, María Eugenia Rodríguez, dijo que la compañía está a favor de brindar información nutricional comprensible a los consumidores, y que la solución no debería delimitarse a un solo aspecto –como el etiquetado– sino que la nutrición, la actividad física y la comunicación deberían ser los pilares fundamentales .En ese sentido, agregó que las decisiones tendrían que derivar de la articulación de sectores públicos y privados para "que sea eficaz y sobre todo ejecutable".

El director comercial de Salus, Sebastián Rollero, dijo que la implementación de un sistema de etiquetado frontal debería ser una iniciativa que tenga un doble propósito: educar y reflejar la calidad nutricional del alimento. En este sentido, opinó que el valor nutricional debe reflejarse desde un punto de vista más amplio, teniendo en cuenta tanto ingredientes a limitar como aquellos a promover.

"Una medida que no dé lugar a la reformulación puede desincentivar a mejorar sus productos y dejar todo como está ante la imposibilidad de alcanzar los parámetros nutricionales gradualmente”, agregó el director comercial de Salus.

En la misma línea, el director de Asuntos Corporativos de Mondelez, Sebastián Delgui, opinó que no solo es importante que las etiquetas de los alimentos sean claras y respeten criterios científicos, sino que también esto se acompañe de campañas de educación para poder ser interpretadas correctamente y que agreguen valor al consumidor a la hora de adquirir un producto.

"La ley de etiquetado debe ser consensuada con todos los actores de la industria, respetando criterios científicos y comerciales", dijo Delgui.

La Asociación de Importadores y Mayoristas de Almacén (AIMA) también manifestó una "profunda preocupación" por el impacto que puede ocasionar en el comercio en general -y en particular, en el de la importación- una modificación obligatoria en la rotulación de los alimentos. Entre un 74% y un 78% de los productos comercializados en Uruguay son importados, según datos proporcionados por la AIMA. "Conllevará complicaciones de la más diversa índole exigir una rotulación específica en Uruguay que no es obligatoria para el resto de los miembros del Mercosur, ya que proveen un volumen significativo de los alimentos procesados que se consumen en nuestro país", señaló la secretaria de la asociación, Luisina Chuayre.

Incertidumbre

La inversión inicial para la impresión del nuevo packaging va a significar "un golpe muy duro" para algunas empresas, según el presidente de la Ciali, Fernando Pache. Estimó que las tintas y materiales utilizados son muy costosos, por lo que teme que empresas de menor porte y escala no puedan enfrentarlo. "Si tiene una linea de 16 alfajores no tiene menos de US$ 25 mil a US$ 30 mil de impresiones. Va a haber empresas que pueden determinar hasta su cierre en base a esto", dijo.

En Chile, según el subsecretario de Salud, Jaime Burrows, bajaron 4% las ventas de estos productos.

Tendencia saludable

Con la mayor cantidad de información acerca del crecimiento de enfermedades no transmisibles relacionadas al consumo de alimentos procesados, aumentó la tendencia en las empresas de proponer opciones más saludables o de reformular las existentes. Según el reporte elaborado por Nestlé a finales de 2016, la empresa bajó 8% los azúcares de sus productos y 6,5 % las grasas saturadas.

Por su parte, Mondelez Internacional trabaja globalmente en una serie de iniciativas que apuntan a mejorar el perfil nutricional de todos sus productos, educar a los consumidores en el consumo consciente y promover programas de estilo de vida saludable en los mercados donde opera, indicó Delgui. Entre sus iniciativas, contó que está el establecimiento de metas al 2020 de reducción de sodio, azúcar y grasas en todos sus productos, la introducción de porciones controladas y la colocación de cantidad de calorías al frente de todos sus alimentos.

Salus también inició hace años un proceso de reducción gradual de azúcar en sus aguas saborizadas. Apoya el programa educativo Mamá, Papá, prefiero agua, dirigido a niños, padres y maestros. Además apoya actividades de promoción y difusión con la Sociedad Uruguaya de Pediatría, Sociedad Uruguaya de Nefrología, Sociedad Uruguaya para el Estudio de la Obesidad y de Nutrición.
Otro ejemplo de esta tendencia es la continuación de la estrategia de marca única de Coca-Cola, que apostó a ampliar disponibilidad de sus variantes. Este año lanzó una nueva campaña que promueve el consumo equilibrado de bebidas con azúcar, ampliando la variedad de tamaños pequeños de Coca-Cola común.

Otras empresas consultadas optaron por no declarar dada la sensibilidad del tema.

Cifras

10% es la cantidad de sodio que Nestlé logró reducir en sus productos, según reportes de la empresa de 2016.

140% es lo que aumentaron las ventas de alimentos procesados en Uruguay en los últimos 13 años, cifra que alcanzó a ser una de las más altas de la región.

1/3 de los chilenos dijo haber cambiado su conducta de compra, según un estudio elaborado por la Universidad de Chile para evaluar la nueva ley.

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