La decisión la adoptó la Comisión de Disciplina de la federación, presidida por Héctor Izaguirre, bajo los cargos de abuso de autoridad y malversación de fondos.
Según el dirigente, la federación retiró a Ayala por recibir un préstamo personal por 28.000 dólares entre los años 2000 y 2001, cuyos recursos la entidad había destinado para construir su sede en San Pedro Sula.
La transacción crediticia a favor de Ayala la autorizaron Saavedra, dirigente de la federación en San Pedro Sula, y Moya.
La Comisión Disciplinaria dijo en su fallo que Moya y Jovel "se aprovecharon de sus cargos para violar la ley... y son culpables por corrupción y defraudación".