16 de enero de 2015 20:14 hs

En setiembre llegó a Colombia a través de la cadena Caracol, una de las más importantes en ese país. A su vez, desde el 5 de enero se exhibe en Argentina, donde Canal 13 ha logrado 19 puntos de rating con su emisión en horario central, algo que solo han alcanzado la telenovela brasileña Avenida Brasil y el concurso Bailando por un sueño. El estreno exitoso se repite en distintas partes del mundo.

Y ahora esta serie (no se define como telenovela) llegó a Uruguay. Canal 10 estrena hoy el programa que se emitirá de lunes a viernes. El miércoles 14 se realizó su avant- premiere, que reunió a más de 300 personas, lo que parece ser un inicio auspicioso, pero ¿repetirá a nivel local su éxito mundial?

Lo mismo, pero diferente

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Las mil y una noches trata sobre Sherezade, una arquitecta viuda cuyo hijo pequeño está enfermo de leucemia y necesita un caro transplante para salvar su vida. Ante la negativa de su suegro, se vuelca hacia Onur, su jefe, quien accede a entregarle el dinero, con la condición de que pase una noche con él.

A partir de ahí, se desarrolla entre ambos una historia de amor clásica, con todos los condimentos de una típica telenovela: un triángulo amoroso, malos que son malos de verdad y buenos que sufren durante toda la trama.

La diferencia en este caso es que se trata de una historia que transcurre en un ambiente que, para los latinoamericanos es exótico, tanto por los escenarios en los que se desarrolla, como por el hecho de mostrar a una sociedad distinta.

Las mil y una noches no está filmada en estudios, sino que todo el rodaje se hace en locaciones reales, lo que le da mayor calidad visual y agrega un atractivo más al producto.

Esta dualidad entre lo conocido y lo diferente puede ser uno de los factores que hayan conducido a su éxito en un continente habituado a las telenovelas de producción regional, que en los últimos tiempos han incursionado en tramas menos atractivas para su principal público objetivo.

“Las teleseries latinoamericanas han derivado a tramas más violentas y con elementos sexuales más evidentes, dejando abandonado a su principal público: las mujeres mayores de 45 años”, que son las que ven masivamente televisión y aspiran a retratarse en la pantalla con romances clásicos, explicó a la agencia AFP el crítico de televisión René Naranjo.

De todas formas, este producto turco se ha adaptado en cierta forma a su emisión en estas latitudes. Mientras que en Turquía se la exhibió en capítulos de una hora y media una sola vez a la semana, en América se la ha televisado como un programa diario, el formato tradicional para las telenovelas. Esto le otorga un mayor ritmo y una acción mucho más dinámica, dijo a la cadena BBC Patricio Hernández, director de la cadena chilena Mega, responsable de la llegada de esta serie a las pantallas del continente.

A su vez, otro factor que puede asegurarle el éxito a la serie en Uruguay es que ya ha triunfado en las pantallas de la región, lo que fomenta un “efecto contagio” que extiende su popularidad hacia otros lugares.

Choque cultural

Si bien Las mil y una noches se presenta inicialmente como una trama romántica familiar para el público local, otros productos turcos que ya han sido adquiridos por canales latinoamericanos para continuar con la buena racha turca, pueden resultar extraños.

Uno de ellos es ¿Qué culpa tiene Fatmagül?, en el que la chica del título es obligada a casarse con un joven que presuntamente la violó para mantener intacto el honor de la familia. Esta idea, habitual en los países árabes, resulta chocante y ofensiva para el público latinoamericano.

De hecho, Las mil y una noches muestra ciertas complejidades en su premisa: Sherezade debe transar con sus valores morales para someterse a su jefe a cambio de recibir el dinero. Además, la historia es muy tradicionalista y conservadora.

El resultado de estas telenovelas turcas que han ingresado con fuerza al mercado latinoamericano es una combinación de historias contemporáneas con dramas propios de Oriente.

Más allá de esto, el hecho de que se trate de un formato de historia clásico y prácticamente universal hace que el público se sienta rápidamente identificado con los personajes y con la trama.

El romanticismo que domina a estas superproducciones de ficción turcas remite a las telenovelas latinoamericanas de los años 80 y 90, una fórmula que la historia ha demostrado que funciona.

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